La persistencia de Sebastián Saavedra

Así vivió el piloto bogotano la experiencia de triunfar en las 24 horas de Daytona. De no tener equipo a cruzar primero la meta.

Sebastián Saavedra, piloto colombiano. / Oficina de prensa

Correr la edición 57 de las legendarias 24 horas de Daytona no estaba en los planes del piloto colombiano Juan Sebastián Saavedra. A dos semanas del inicio de la prueba recibió una invitación del equipo Dragon Racing para competir junto al mexicano Roberto González, el venezolano Pastor Maldonado y el estadounidense Ryan Cullen.

La clave fue persistir desde el comienzo. Cuando llegó a Daytona el equipo comenzó a tener percances, como que no llegó el vehículo para las primeras pruebas o que tuvieron problemas mecánicos. “Todo estaba medio embolatado, pero seguimos con mente firme y siempre positivos”, le contó Sebastián a El Espectador.

“Comenzó Roberto y desde la primera curva empezamos a perder partes del carro por un accidente. Tocó entrar a pits y ahí perdimos dos vueltas”, narra el bogotano de 28 años. Cuando se subió al carro por primera vez era de noche, es decir, unas condiciones complejas para conducir, sin embargo, recuperó algunas vueltas para seguir al ritmo de los punteros. Pero nada era fácil. En este tipo de pruebas es normal sufrir choques pequeños que obliguen a entrar a pits. Les tocó cambiar cuatro veces la trompa del vehículo.

En el segundo turno al volante de Saavedra, entregó el carro siendo líder, pero cuando se levantó de la silla de descanso para retomar, unas dos horas después, comenzó a llover muy duro. Uno de sus compañeros sufrió un accidente que dañó el sistema eléctrico y el vehículo no quería prender. Perdieron cinco vueltas.

Todo parecía perdido y no había casi ni motivación. Le tocó volver al volante con lluvia. Persistió, se concentró y recuperó los primeros puestos de su categoría. “Eso fue un trabajo que se logró sobre todo gracias a los mecánicos, que hicieron un esfuerzo muy grande. Lograron pegar todo con babas para poder terminar, y se cumplió”, recordó Sebastián.

En estas carreras de duración, los pilotos profesionales, como en este caso Sebastián y el venezolano Pastor Maldonado, son los que más tiempo permanecen en pista. A él le tocó conducir durante tres turnos de casi cuatro horas cada uno. “Cuando se entrega el carro, se descansa. Uno da su informe a los ingenieros y de ahí se va a una sesión larga de masajes y nutrición. Luego toca sentarse en un cómodo sillón, atento a un radio para ir al tanto de todo lo que va pasando con el carro. Uno nunca duerme”, cuenta el colombiano.

Todo valió la pena. La temporada comenzó para él de la mejor manera. Pero ahora deberá aplicar en su vida todo lo que aprendió en la pista. Esperar, tener fe en las circunstancias sabiendo que lo mejor está por venir. No tiene definido su futuro para 2019, ni en qué categoría estará, ni con cuál equipo. “Lo que más quisiera es trabajar en la Indy”, reconoce.

Este triunfo lo vivió junto a su esposa y la familia de ella, que fueron al autódromo a acompañarlo. Pero para él también fue importante la presencia de su padre, quien murió hace unos años a causa de un fuerte cáncer. “Yo soy lo que soy, no solo como deportista sino como persona, gracias a lo que él hizo por mí. Duele que él no esté, pero sé que es parte de todo esto. Estaría muy orgulloso de mí”.