La supervivencia de Nicolás Robledo en el Dakar

El piloto antioqueño, de 42 años, está a menos de 1.500 km de finalizar la competencia que termina el próximo jueves en Lima.

El piloto antioqueño está en la posición 12 entre los 15 competidores que quedan en cuatrimotos./ Cortesía
Hace dos años tuvo que abandonar el Dakar por problemas físicosCortesía

El Dakar comenzó entre aficionados. Un par de aventureros que probaban sus máquinas en desiertos, montañas y llanuras inhóspitas, así no fueran vehículos todoterreno. Su nombre se debe a que, cuando se volvió más seria y organizada, la carrera llevó a estos apasionados de las ruedas desde París (Francia) a terminar el recorrido en la capital de Senegal, un país del oeste de África con una gran costa sobre el océano Atlántico. Desde 1978 ha migrado y mudado, hasta llegar a Suramérica, y en 2019 la competencia a motor más exigente del mundo se corre únicamente en Perú, cuyos imponentes desiertos prueban la valentía de tres colombianos. Uno de ellos es Nicolás Robledo.

(Lea aquí: Toyota abre sus puertas a Fernando Alonso para entrenarlo con miras al Dakar)

No es su primera ni su segunda vez. Es la tercera participación de este paisa de 42 años, quien vive de organizar eventos. La pasarela de modelos de una reconocida marca de maquillaje es la que más le deja dividendos, pero en sus ratos felices se dedica a una sola cosa: montar su cuatrimoto.

(Lea también: Expulsan del Dakar a un piloto ruso por atropellar a un espectador y no auxiliarlo)

Esa pasión lo ha llevado a convertirse en deportista de alto rendimiento y todo ha salido tan bien que sus participaciones en los campeonatos nacionales de Colombia, y sobre todo en el de Argentina, donde fue segundo el año pasado, le han dado los puntos necesarios para representar al país en el Rally Dakar.

“Esta edición ha sido muy tranquila, totalmente diferente. Empezamos bien y con calma, con la consigna de que hay que saber coger las dunas”, cuenta Robledo, tan solo una hora después de completar los 838 kilómetros de la sexta etapa entre Arequipa y San Juan de Marcona.

Siempre hay formas de ver las cosas. La clasificación en quads pone a Robledo en la posición 12, a más de cuatro horas y media del primero, pero también se puede leer como que aún está entre los 15 pilotos que siguen en carrera, de los 27 que salieron de Lima el 6 de enero.

“Es importante estar ahí. Hoy fue la última puerta cerrada (punto cronometrado) y la superamos. Entonces, estas etapas que nos quedan son para cuidarse y saber pasar día a día”. Hace dos años, en parte por inexperiencia, subiendo una de esas dunas se le volteó la moto y al caer le quebró dos costillas. Tuvo que vendarse para poder seguir, pero por más que intentó no pudo finalizar. Hace un año, a esta altura, ya se había volcado más de ocho veces y no había pasado ningún día en el que no reventara el vidrio delantero. Hoy va con la moto intacta.

(No deje de leer: Los colombianos que corren el Rally Dakar por los niños con cáncer)

“Cada vez que voy a afrontar una duna es todo un reto. Es un miedo. Al pasarlas da una satisfacción increíble, pero más adelante hay otra que te aterra igual o peor. Esa adrenalina que uno siente va ayudando mucho, pero el susto es muy berraco”. Una duna es como una montaña de arena, en la que en cualquier momento un mal movimiento puede dejar enterrado a cualquiera. En Perú las que más aterran son las dunas de Tanaca.

“Hay una lógica, más que un manual, para superarlas. Cuando vos eres capaz de saber dónde acelerar, es distinto. En el camino ves helicópteros sacando motos como loco. De hecho, a esta hora hay cinco personas que pasaron el CP2 (punto cronometrado), pero aún no han llegado”, cuenta Robledo.

A falta de tres días y un poco más de 1.500 kilómetros para que Robledo y su moto crucen la meta en Lima, una de sus motivaciones es el apoyo de sus compatriotas. “En medio de esa soledad, en donde la única compañía es una duna, no hay nada más reconfortante que ver a gente de tu país. Todos te dicen: ‘Me vine desde Colombia en moto’, y eso te llena el corazón para seguir dándole”.

Ni los climas extremos, ni la soledad en competencia han sido más fuertes que las ganas de superarse. La posibilidad de demostrarles a sus dos hijos que no hay sueño que no sea posible es el combustible de este colombiano que está cerca de ganarle a la carrera a motor más difícil del mundo.

 

últimas noticias