Niki Lauda, el milagro de la Fórmula Uno que se transformó en magnate aéreo

Ni siquiera el horroroso accidente que lo desfiguró minó su voluntad de hierro. Ya había sido campeón mundial pero volvió milagrosamente a las pistas para ganar dos títulos más. Luego se convirtió en un exitoso empresario. 

Niki Lauda, uno de los históricos de la F-1.
Niki Lauda, uno de los históricos de la F-1.AFP y EFE

Un hombre en una cabina en llamas. Niki Lauda, la leyenda de la Fórmula Uno que murió este lunes a los 70 años, será siempre recordado por su accidente de 1976 en el circuito de Nuerburgring. 

Ni siquiera el horroroso accidente que lo desfiguró minó la voluntad de hierro del hombre que había sido campeón del mundo en 1975. Volvió milagrosamente rápido a pilotear para ganar dos títulos más y se convirtió en un exitoso empresario, fundando sus propias aerolíneas. 

Lauda había ganado su primer campeonato mundial de Fórmula Uno con Ferrari en 1975, y lideraba la clasificación cuando el 1 de agosto de 1976 su coche se salió de la pista por razones nunca explicadas y ardió en llamas en el famoso circuito de Nuerburgring, en Alemania. 

Quedó atrapado en el vehículo durante casi un minuto antes de ser sacado por otros conductores que se detuvieron para rescatarlo, arriesgando sus propias vidas mientras sus trajes de carreras se quemaban por el intenso calor. 

Las imágenes del accidente dieron la vuelta al mundo. Días antes, Lauda había dicho en una entrevista: "En el circuito de Nuerburgring, si tu coche tiene un problema estás 100% muerto".

Un gran espíritu de lucha

Andreas Nikolaus Lauda, conocido como Niki, era padre de unos gemelos nacidos en 2009 y de otros tres hijos nacidos de relaciones anteriores. Nació el 22 de febrero de 1949 en una familia de la burguesía vienesa que no apreciaba su pasión por el automovilismo. Su abuelo solía decir que "un Lauda debería aparecer en las páginas de economía de un diario, no en las de deportes". 

Los gases tóxicos inhalados durante su accidente en 1976 le debilitaron enormemente y en agosto de 2018 recibió un trasplante de pulmón, además de dos de riñón en 1997 y en 2005.

Lauda recibió el apodo de "Fénix" por méritos propios: seis semanas después de haber recibido la extrema unción en la cama del hospital por su terrible accidente, tomó la salida en el Gran Premio de Italia bajo la sorpresa general a pesar de su sufrimiento y sus lesiones en la cara y en la cabeza.

Luchó por el título hasta la última carrera con el británico James Hunt, finalmente coronado. Este duelo épico, revelador del coraje y de la voluntad fuera de lo normal del austríaco, fue llevado al cine en la película "Rush" (2013), del americano Ron Howard.

En 1977, el superviviente logró su segundo título de campeón del mundo con Ferrari. Abandonó la competición en 1979 pero regresó a los circuitos en 1982, al volante de un McLaren con el cual conquistó en 1984 su último título mundial.

Combate de gladiadores

Contratado por Mercedes en 2012, el hombre del eterno gorro publicitario que esconde a medias sus cicatrices era un habitual de los circuitos, donde era apreciado por su experiencia y su franqueza, y que lamentaba especialmente la pérdida del aspecto de "combate de gladiadores" de su deporte.

Su segunda pasión fue la aviación civil. Pionero del chárter privado, creó en 1979 la compañía Lauda Air, que revendió con beneficios a Austrian Airlines en 2002. 

Lejos de ser la última pirueta de este sabio hombre de negocios, que además es piloto de línea, en 2004 creó la muy rentable compañía de bajo coste Niki, que revendió en 2011 a la alemana Air Berlín.

Después de una jugada de billar a tres bandas que llevó en secreto, el pasado mes de enero recuperó su antigua compañía, arrebatándosela al grupo hispano-británico IAG/Vueling.

El último golpe de efecto del  "Fénix" llegó en marzo, cediendo el 75% de su participación a la irlandesa Ryanair, sumando más beneficios y permaneciendo como codirigente de la compañía, rebautizada LaudaMotion.

Lauda, que explotaba además una pequeña sociedad de jets de negocios, conoció el drama como jefe de la compañía. El 26 de marzo de 1991, el Boeing 767 de Lauda Air que cubría la ruta Bangkok-Viena se estrelló con 223 personas a bordo debido a un fallo técnico estructural. No hubo supervivientes.