Sebastien Loeb y su primer Dakar

Es legendario piloto francés es líder en autos.

Sebastien Loeb, piloto de Peugeot en el rally Dakar 2016. / AFP

Sebastien Loeb, nueve veces campeón del Mundial de Rallys, reconocido como uno de los mejores pilotos en la historia del automovilismo, decidió a sus 41 años probar suerte en el rally Dakar. Obviamente, por su competitividad no lo podría hacer sólo con el objetivo de terminar esta dura y exigente competencia: su deseo es el título con el equipo Peugeot, y eso lo ha demostrado al ser el líder en la categoría de autos, al ganar tres de las cinco etapas disputadas, una de ellas, la de ayer, que llegó a Uyuni, en Bolivia.

Loeb es hijo de un profesor de gimnasia. Su vida siempre ha estado muy unida al deporte. Practicó la gimnasia artística desde joven, disciplina en la que sumó varias victorias en campeonatos regionales, aunque no llegó a competir a nivel nacional. Los carros siempre le gustaron, por eso, tras estudiar electricidad y comenzar a trabajar en una empresa de su ciudad natal, compró con su primer sueldo un Renault 5 Turbo y en él aprendió a sacar el mayor provecho de un vehículo llevándolo a situaciones límites. No sólo lo apasionaba la velocidad, sino la conducción extrema. Su interés estaba en la competición, por eso consiguió un pequeño presupuesto y un patrocinador con el fin de participar en las pruebas de la zona, donde comenzó a demostrar su potencial.

En 1999 logró la victoria en la Copa Saxo del Nacional de Rallys de Francia. Para entonces ya había entrado en la disciplina del equipo Citroën, de la mano de Guy Frequelin, su gran mentor. La marca buscaba su entrada en el WRC (Campeonato Mundial de Rallys) para hacer la temporada entera y se terminó de decidir: Frequelin lo llevó a disputar el Mundial Júnior, que venció en su primer intento, en 2001.

Un año después ya tenía un programa completo en la máxima categoría del Mundial, en la que ya había debutado. Su primer título llegó en el año 2004, cuando compartía escudería con el británico Colin McRae y el español Carlos Sainz. Su dominio a partir de ahí fue arrollador. En todas las ediciones hasta 2012 fue el campeón.

Quizás con ganas de probar nuevas cosas, tras ganarlo todo, dejó los terrenos agrestes y su vida pasó a transcurrir en los circuitos. Claro que no con el mismo éxito que en los rallys. Por eso para este año le apostó a una hazaña que nunca había intentado: el Dakar. “He ido muy bien de verdad, ha sido genial: derrapes bonitos, trayectorias bonitas. He disfrutado mucho y hemos ido muy fuerte”, analizó Loeb tras una de las etapas que ha ganado de la competencia. “Voy a mi ritmo y todo funciona bien así, por ahora. La navegación no ha presentado mayores complicaciones. De todas maneras hemos venido a aprender. No podemos tener una estrategia, así que no nos hacemos preguntas y seguimos adelante”, destacó el nueve veces campeón mundial, que espera el próximo 16 de enero celebrar en Rosario, ciudad a la que llegará la caravana del Dakar.

Hoy se desarrollará la sexta etapa con un circuito en Uyuni, rodeando el salar. Habrá dificultades, sobre todo para las motos, porque la sal se puede meter en los motores y causar problemas mecánicos. Las temperaturas también parten como un duro factor en contra.

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