Balance de los Juegos Olímpicos para Colombia

Baltazar Medina, presidente del COC, analiza la participación de los 104 deportistas en Londres y pronostica retos mayores para Río 2016.

Baltazar Medina, presidente del COC.   /   Archivo
Baltazar Medina, presidente del COC. / Archivo

Camina orgulloso con la chaqueta de Colombia puesta por las zonas exclusivas para los miembros de la familia olímpica. Pero también saca pecho en la calle o en el metro, que ha tomado con frecuencia para evitar los enormes trancones en la capital inglesa.

Los buenos resultados de los deportistas criollos han convertido al dirigente antioqueño Baltazar Medina, presidente del Comité Olímpico Colombiano, en consultor y consejero de directivos de otros países que quieren saber la fórmula del éxito.

Él, con la cordialidad que lo caracteriza, les explica amablemente las estrategias que llevaron a nuestro país a conquistar una medalla de oro, tres de plata y cuatro de bronce en las justas que terminan este domingo. (Ver infografía)

¿Lo sorprendieron las ocho medallas?
Es un balance muy por encima de lo presupuestado, pero que desde luego tampoco es producto de la casualidad, porque quienes ganaron las medallas que no estaban en nuestros planes son deportistas que aparte de que tenían una buena preparación, gozan de una trayectoria importante en su disciplina.

¿Esto confirma definitivamente el progreso del deporte colombiano?
Sí, creo que venimos en un proceso muy interesante que se inició después de lo que algunos en Colombia consideraron el fracaso del ciclo olímpico y los resultados en esa oportunidad. Eso nos permitió en su momento replantear las cosas, adoptar un plan de preparación bien importante y tener, al día de hoy, unos resultados que nos sorprenden, porque nadie los tenía en sus pronósticos, pero no están desfasados de lo que es actualmente el deporte colombiano.

Son sus primeros Juegos como presidente del Comité Olímpico Colombiano, ¿tiene eso un significado especial?
Para mí, una gran alegría, desde luego, pero este logro implica un gran compromiso porque se trata de empezar un proceso de preparación pensando ya en Río 2016, en el que por una parte está la aspiración de mejorar estos resultados, el número de atletas clasificados, pero también de seguir consolidando este proceso de desarrollo deportivo que tiene Colombia.

¿Cuál fue la medalla que más celebró?
Celebré todas, indudablemente, pero tengo que confesar que una de las que más me sorprendió, que más me emocionó, fue la del taekwondista Óscar Muñoz, porque se trata de un deportista que trabaja en un medio en el que no hay muchos recursos, su departamento no tiene un gran desarrollo deportivo, es un muchacho que ha superado muchas limitaciones. Es un atleta con muchos méritos, un gran ser humano y representa lo que son los deportistas en Colombia, seres humildes.

De todas maneras siguen viniendo muchos deportistas apenas a participar, ¿eso va a cambiar?
Desde luego. En eso tenemos que poner mayor atención. Hay deportistas que no mejoraron las marcas con las que vinieron aquí y eso hay que revisarlo. Particularmente creo que todo atleta que logre el cupo debe ir a los Juegos, pero debe al menos mejorar sus marcas, nos les pedimos medallas imposibles. Hay federaciones a las que el balance no les favorece por su tradición.

¿Cuáles?
El boxeo, por ejemplo, a mí me deja gran preocupación, algo tiene que estar pasando, porque el resultado en estos Juegos no refleja el potencial que tiene Colombia en esa disciplina, que se hizo famosa por los Olímpicos.

¿El resultado se mide solamente por medallas?
Pienso que ya nuestra mirada está puesta en otros niveles. Ahora tenemos que ver cómo nos ponemos a la par, en el concierto americano, con países como Canadá y México, incluso Cuba, que desafortunadamente no ha podido tener los resultados a los que estaba acostumbrada. A Argentina ya la tenemos atrás de nosotros.

¿Hay un proyecto especial rumbo a Río de Janeiro 2016?
Claro, el próximo ciclo tiene dos componentes. El primero, superar lo hecho ahora, y el segundo, tener a tiempo los recursos que necesitamos para ejecutar un buen plan. Hasta ahora hemos tenido todo el apoyo del Gobierno, pero estos resultados implican nuevas necesidades, mayores expectativas, por lo que habrá que aumentar los recursos. Justamente para soportar estos procesos hay que trabajar en la detección de talentos y hacerlos competitivos desde edades tempranas, como es el caso de Mariana Pajón, quien se acostumbró a ganar desde muy niña.

¿Hay que seguir peleando por la sede de los Olímpicos de la Juventud 2018, para motivar a nuevas generaciones?
Indudablemente. Medellín tiene todas las condiciones para serlo. Eso sería un gran impulso para nuestro desarrollo deportivo, así como lo han sido las Olimpiadas de Verano para otros países.

¿Qué no le gustó de este paso de Colombia por Londres?
Me queda la preocupación de pronto de la falta de capacidad de respuesta que tiene el Comité Olímpico Colombiano para atender las expectativas y las solicitudes de muchas personas que quieren participar en diferentes calidades en los juegos, pero son cosas que no dependen de nosotros, porque no definimos el número de periodistas acreditados ni de oficiales. Esto molesta a mucha gente y nos obliga a hacer reflexiones, pero a la hora de los balances debemos centrarnos más en las cosas positivas que en las negativas.

¿Este resultado es un nuevo impulso para su continuidad en el COC?
Siempre he pensado que quienes tienen la decisión final en la elección del comité ejecutivo del Comité Olímpico Colombiano son las federaciones, ellas tienen que evaluar y calificar los resultados de una gestión, y de acuerdo con eso ver si le dan continuidad a la gestión o si hacer relevos. Soy un profesional del deporte, lo que me interesa es servirle, lo hago de manera desinteresada y si tienen a bien darme la confianza para seguir, lo aceptaría gustoso, pero si piensan que lo que se ha hecho no es suficiente, lo aceptaré como parte de la responsabilidad que debemos tener los dirigentes.

¿Hay dos corrientes en el comité ejecutivo de la entidad?
Pues diría que más que dos o tres corrientes, es como la preocupación que tiene uno de los miembros actuales frente a su aspiración futura. Desde luego eso genera muchas actitudes que podrían interpretarse de esa manera, pero esperaría que por encima de cualquier interés particular o personal prime la institucionalidad, para que la confianza en nuestra entidad se fortalezca.

¿El momento más triste en estos Juegos?
Afortunadamente no tuve, todos fueron muy felices, llenos de optimismo a la llegada, muchos trasnochos y desvelos, pero afortunados. Fue mucho más lo que disfrutamos que lo que padecimos. Tuvimos pequeñas incomodidades por las grandes distancias, de pronto la movilidad, pero en general Londres se ha lucido, hizo unos Juegos como los quería hacer y todos nos vamos satisfechos, y se lo reconocimos a la ciudad, sus autoridades y los integrantes del comité organizador.

¿Ha recibido muchas felicitaciones de sus colegas?
Bastantes, un reconocimiento grande, que lo siento sincero, pero evidentemente no es para mí, sino para toda la gente que trabaja por nuestro deporte y para el país en general.