LeBron James, la leyenda viviente

En 52 años, ningún equipo deportivo de Cleveland se había podido alzar con el campeonato de su disciplina. El basquetbolista estadounidense lo logró en la NBA y así su nombre se escribió en lo más alto de la ciudad.

El oriundo de Akron, volvió en el 2014 con la consigna de entregarle un campeonato al equipo de su ciudad. / @NBA

Nacido un 30 de diciembre de 1984, LeBron Raymone James creció en Akron, Ohio, ciudad sitiada a menos de una hora de Cleveland, la ciudad más poblada de este Estado ubicado en el Medio Oeste del país norteamericano.

Su infancia no fue nada fácil, su padre los abandonó a él y su madre, Gloria James, por lo que estuvieron varios años acudiendo a viviendas sociales, lo que no permitía una estabilidad en su hogar. Hasta que llegó a su vida el entrenador Frankie Walker, quien se dio cuenta que a pesar de su increíble destreza en deportes como el baloncesto y el fútbol americanos, LeBron estaba descuidando la escuela debido a los problemas familiares que tenía, por lo que se ofreció a mantenerlo por un tiempo y ayudar a su madre con dinero para evitar la vida de nómada que hasta ese momento llevaba.

A partir de ahí su vida cambiaria, seguiría mostrando sus habilidades en el deporte y académicamente cumplía con sus labores. Por lo tanto, el éxito llegó solo, luego de destacar en todas las categorías que jugo durante su época de estudiante, ya era considerado como una futura estrella de la NBA, por lo que ni siquiera fue necesaria su presencia en una universidad para que sea elegido por un equipo profesional. De esta forma, en el Draft de la NBA de 2003, sería la primera opción de los Cavaliers Cleveland.

Muy pocas veces se ve en la liga de baloncesto más poderosa del mundo que un jugador juegue en el equipo de su ciudad. Menos aún, que éste triunfe en ese quinteto. A pesar de esto, la leyenda se empezaba a forjar con “King James”, como es conocido popularmente. Y es que antes de su debut ya se hacía oficial su contrato de 90 millones con la marca Nike, algo sin precedentes para alguien sin un solo partido en la NBA.

Sin embargo, LeBron iba a colmar todas las expectativas en su primer año. Con el 23 en su espalda, en honor a su ídolo Michael Jordan, concluyó la temporada promediando 20.9 puntos, 5.5 rebotes y 5.9 asistencias por partido, además fue nombrado el novato del año convirtiéndose en el jugador más joven de toda la historia en conseguirlo y el primero que lo hacía perteneciendo a los Cavaliers.

Después de 7 temporadas en donde gracias al alero, los de Cleveland dejaban de ser un equipo más y empezaron a protagonizar postemporadas, y a pesar de haber llegado en la temporada 2006-07 por primera vez en su historia a una final de NBA, no podían finiquitar lo hecho con un título. Por lo que en el 2010, decide dar un paso al costado y vincularse a los Miami Heat, consiente que en aquella franquicia llegaría a conformar un equipo de ensueño y así poder coronarse campeón.

En aquella ocasión, se observaban aficionados de Cleveland quemando camisetas y llamando traidor a un LeBron que púbicamente decía que dejaba el equipo de su ciudad para poder obtener un título. Es más, el sitio Bleacher Report, lo ponía primero en una lista titulada “Los 25 peores traidores de la historia del deporte”. Sin embargo, al “King” poco le importo y obtuvo lo que quería, festejó el campeonato del 2012 y 2013.

Por lo que en el 2014 volvió hacer lo que deseaba, anunciaba el regresó a su “casa”, como él mismo lo llamó. Resignó algo de dinero y advirtió, “regreso para quedar campeón”. Pocos no lo entendieron, en Miami tenía asegurado muchos títulos más, pero él, una vez hacia lo que le nacía. Así, quedaban atrás las críticas y las palabras de “traidor” hacia el 23, los aficionados se ilusionaban nuevamente teniendo en sus filas a uno de los mejores basquetbolistas de los últimos tiempos.

En el 2015, se concretaba la segunda final de la NBA en la historia del club, aunque nuevamente se tenían que conformar con el subcampeonato, cuando todo el mundo se ponía a los pies del increíble Stephen Curry y su Golden State Warriors. Pero la vida de las leyendas están marcadas de obstáculos, tropiezos y por supuesto, hazañas.

Como la que LeBron y los Cavaliers consiguieron esta temporada. Llegando otra vez a una final y de nuevo ante los Warriors. Tenían el peor escenario posible, concluido el cuarto juego de la serie, se encontraban en desventaja de 3-1. El alero se puso el traje de líder y llevo partido tras partido a su equipo para mantener viva la última esperanza. Así, logró hasta ahí lo más difícil, un séptimo juego, ya cualquier cosa podía pasar.

Y sí, el encuentro fue parejo en todos los sentidos, llegaron a los instantes finales del último cuarto con diferencia de 2 puntos, se cedían la ventaja permanentemente. Pero, nuevamente la leyenda se erige en aquellos instantes. A sus 31 años consiguió lo que nadie en su ciudad había obtenido en 52 años en ningún deporte, un título.

Su labor de promedios de 28 puntos, nueve rebotes y seis asistencias durante las Finales, luego de conseguir 41 tantos en el quinto y sexto partido, decisivos en la serie, le hicieron también merecedor al premio de Jugador Más Valioso (MVP), el tercero de su carrera, pero el primero que ganó con votación unánime.

“¡Cleveland, esto es para ti!", gritó LeBron al ser entrevistado en la premiación de su equipo, luego señaló que estaba contento por ser parte de la historia, cuando el domingo, luego de cumplir su promesa, al ganar en el séptimo partido 93-89, expresó: "Estoy en casa, estoy en casa. No tengo palabras. Esto es increíble".

El triple-doble con el que puso el broche de oro en el séptimo partido, donde consiguió 27 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias, lo convirtieron en el tercer jugador en la historia de la NBA que lo lograba, uniéndose así a Jerry West (1969) y James Worthy (1988), ambos con Los Ángeles Lakers.

Cleveland tiene una leyenda viviente, la podrá aprovechar por varios años más, y LeBron Raymone James se encargará de enaltecer su nombre en lo más alto de su ciudad y sobretodo en la liga donde se practica el mejor baloncesto del mundo. 

Durante la celebración, el jugador no pudo contener las lágrimas.