Los Gasol, una familia de All Star

Pau y Marc han alimentado su competitividad desde que jugaban siendo niños.

Pau Gasol será uno de los jugadores que estará en el Juego de las Estrellas de la NBA. Foto: AFP

La competitividad ha sido una constante en la vida de los hermanos Gasol. Pau, con fina ironía, cuenta una anécdota de cuando ambos eran ya adolescentes. Le ganó a Marc una partida de ping pong, y admite, le vaciló. “No puedes ganarme. Soy demasiado bueno. Soy el hermano mayor”, le dijo. “Me lanzó la raqueta y de hecho me dio en la cabeza. Vaya carácter. Afortunadamente nuestros padres, ambos trabajando en el campo de la medicina, podían atendernos cuando sucedían incidentes como ese sin tener que ir a la enfermería. Nunca le dejaba ganar. Nunca dejo ganar a nadie. No dejaba ganar ni a mis abuelos porque me enfadaba cuando perdía”. El relato está escrito en la autobiografía Pau Gasol Vida (Lunwerg). A pesar de que Pau tiene cuatro años más que Marc, los retos y a veces las peleas fraternales se sucedían desde que empezaron a enfrentarse desde muy pequeños en la cancha del recinto de la Sagrada Familia de Barcelona, cuyas llaves estaban a recaudo de sus abuelos.

Marc y yo siempre fuimos muy competitivos entre nosotros. Jugábamos a concursos de tiro, muchos veintiunos. Posiblemente alguna vez me habría ganado. A medida que Marc se hizo mayor, ya no existía tanta diferencia física. Jugábamos partidos el uno contra el otro; no empezó a tener opciones hasta más adelante, cuando tendría unos 20 o 21 años”.

El baloncesto siempre fue el deporte rey en casa de los Gasol. La madre, Marisa, mide 1,87 y jugó en el Cornellà. El padre, Agustí, mide 1,97, y también compitió con el Gaudí. Un compañero de equipo de Agustí y a su vez compañero de trabajo de Marisa, fue quien les presentó. Marisa era médico y Agustí ATS. Se casaron, se trasladaron a vivir a Sant Boi de Llobregat y allí llevaron a Pau y a Marc a la escuela Llor, donde jugaron con el equipo de baloncesto. La afición a este deporte se plasmó en los pósters de Michael Jordan que decoraban la habitación de Pau. Agustí intentó que Pau y Marc vieran un partido de Michael Jordan y el dream team en los Juegos Olímpicos de 1992 pero no pudo encontrar entradas y tuvieron que conformarse con un Rusia-Lituania.

Agustí vio un anuncio insertado por el Club de Baloncesto Cornellà en un periódico. “Si tienes 13 años y mides…, ven a jugar con nosotros”, decía. Y allí fue con Pau. Lo ficharon. Y de allí, al Barcelona, después de que también Agustí cumplimentara un formulario solicitando su ingreso en el club. En 2001, se produjo la eclosión de Pau en el primer equipo. Dos años antes había firmado un contrato por cuatro temporadas y un total de 85 millones de pesetas. La cláusula de rescisión era de 500 millones. Su eclosión obligaba a una revisión de ese contrato. El Barcelona no le ofreció lo que exigía Pau. Se apuntó al draft de la NBA que se celebró en el Madison Square Garden de Nueva York. Fue el tercer elegido y Memphis, tras un canje con Atlanta, se quedó con sus derechos. Pero antes, la familia Gasol tuvo que asumir el pago de la cláusula de rescisión del contrato con el Barcelona.

Pau cumplió 21 años ese verano. En ese momento, sus padres desempeñaron de nuevo un papel trascendental. “No sabíamos adonde íbamos, pero intuimos que debíamos acompañarle y protegerle un poquito, conseguir que gozara de un entorno que le hiciera sentirse como en casa en un país entonces desconocido para él y en un ambiente diferente”, cuenta Agustí. La actitud de los hermanos de Pau, Marc y Adrià, resultó estimulante. Marc jugaba en el cadete del Barcelona. “Tenía sus amigos en Barcelona. Pero lo entendió y aceptó el reto, igual que Adrià, que era muy pequeño”. La familia ocupó un pequeño piso, encontró escuela para Marc y Adrià y se trasladó a una casa en Germantown. Marisa cuidó al máximo la dieta de Pau y encontró tiempo para trabajar como voluntaria en un hospital oncológico. Dos años después, Agustí acompañó a Marc, que decidió regresar a Barcelona y fichó de nuevo por el equipo azulgrana.

En 2006, durante la concentración de la selección previa al Mundial se lesionó Fran Vázquez. Pepu Hernández, el seleccionador, convocó a Marc para que compitiera por la plaza con Trías y Hernández-Sonseca. La tensión se hizo notar en los entrenamientos, en los que el referente era Pau. Pepu eligió a Marc y poco después ganaron el Mundial en Japón.

Las concomitancias en las carreras de ambos hermanos prosiguieron con el fichaje de Pau por los Lakers en febrero de 2008. En ese traspaso se incluyeron los derechos de Marc, en poder del equipo californiano, a los Memphis Grizzlies. De nuevo en la ciudad de Tennessee, Marc se instaló en el mismo piso que había ocupado Pau antes de irse a Los Ángeles, situado cinco minutos del FedEx Forum.

Durante los siguientes años Pau y Marc ocupaban la misma posición en la cancha, la de pívot. Hasta que en 2009, Sergio Scariolo, decidió que Marc iba a dejar de ser el eterno suplente de Pau. “Les quería a los dos juntos en el campo, intimidando, tapando espacios y aprovechando su increíble calidad ofensiva. Ahora todo el mundo dice que es una cosa lógica. Pero en su momento la propuesta no dejó indiferente a nadie y dio lugar a una discusión colectiva en la que cual tenía su opinión”, relata Scariolo en su libro Hablando en Plata (Turpial).

El 28 de diciembre de 2008, los hermanos Gasol se enfrentaron por primera vez en un partido oficial de la NBA. Fue en el FedEx Forum y entonces ganaron los Lakers de Pau por 96-105. Agustí estuvo allí, claro, y lo vivió con un poco de “angustia”. Ese duelo entre hermanos se ha repetido 19 veces en la NBA, con 11 triunfos para Pau y 8 para Marc. El domingo, en Nueva York, volverá a vivirse , pero esta vez será muy especial. Será el duelo de dos hermanos y la fiesta de una familia en la cúspide de la NBA.
 

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