Los Warriors jugarán su cuarta final consecutiva de la NBA

El quinteto de Golden State superó 101-92 a los Rockets, en el séptimo juego, y se quedó con el título de la Conferencia Oeste. Ahora se medirán desde el jueves con los Cavaliers.

Golden State festejando su título de conferencia.AFP

La victoria de los Warriors frente a los Rockets tuvo todo lo que debe tener un encuentro e emotivo: una remontada, ganar en casa agena, lanzamientos con el reloj casi en rojo y efectividad desde el perímetro. Así, viniendo desde abajo, el quinteto de Golden State superó 101-92 al de Houston y se metió por cuarto año consecutivo en la final de la NBA.

La charla motivacional de Steve Kerr en el entretiempo funcionó, el cambio de estrategia también. A pesar de irse perdedores tras los dos primeros cuartos (abajo por 15 puntos), los Warriors se iluminaron en el tercero, bloquearon a James Harden, lo dejaron sin la genialidad de otras veces, y se quedaron con la victoria, con el título de la Conferencia Oeste y con el derecho de disputar el anillo contra los Cavaliers de LeBron James.

Kevin Durant fue el máximo anotador del encuentro con 34 puntos, mientras que Stephen Curry aportó 27. Por el lado de los Rockets, Harden, como siempre, fue el más destacado con 32, mientras que Eric Gordon apenas pudo aportar 23. Houston, que tras los dos primeros capítulos era el finalista, falló desde ese momento 27 triples seguidos, muestra del cansancio, de la baja de Chris Paul, de apelar siempre a las individualidades de Harden.

Golden State recuperó la mejor versión de Curry, con varios minutos de ensueño, de lanzamientos letales, de asistencias quirúrgicas, de jugar con los demás y para los demás, es decir, el Curry de antes como si no hubiera estado fuera de las canchas un buen tiempo. Todo lo contrario, como si ese receso hubiera potenciado su juego.

Ahora se viene el clásico moderno de la NBA, un nuevo capítulo para los dos mejores equipos de los últimos años, con dos de los mejores jugadores de la última década, con un duopolio que, por ahora, no parece tener fin.