Para Édgar Rentería sería "lindo jugar los playoffs”

El paracortos barranquillero ha hecho una carrera de lujo en las Grandes Ligas.

Los años no pasan en vano. Ni siquiera para un deportista serio y disciplinado como Édgar Rentería. Por eso, el campocorto de los Gigantes de San Francisco reconoce que a él cada vez le cuesta más ponerse en forma para una nueva temporada, pero asegura que lo seguirá haciendo hasta que las fuerzas se lo permitan.

Este año, el barranquillero será nuevamente, al lado de Orlando Cabrera, la cuota colombiana en el béisbol de las Grandes Ligas, en donde está demostrado que nuestro país, más que cantidad, tiene calidad.

“Cada temporada es una aventura diferente, es comenzar de cero. Sobre todo si llegas a un equipo nuevo, en donde han hecho un importante esfuerzo económico y esperan que tú lo retribuyas”, dice con la sabiduría de un viejo pelotero, a pesar de que apenas tiene 33 años.

Lo que pasa es que desde muy joven saboreó las mieles del éxito y se convirtió en figura. En 1997, en su primera campaña completa en la Gran Carpa, Édgar se consagró campeón de la Serie Mundial con los Marlins de la Florida y pegó el imparable definitivo.

“Eso ha sido tal vez lo más complicado, mantener la motivación, soñar con nuevas metas”, explica el colombiano, en una comunicación facilitada por la oficina de prensa de la Major League Baseball (MLB).

Un pelotero cotizado

Después de tres años en los Marlins, Rentería se fue para los Cardenales de San Luis, con los que llegó a la Serie Mundial de 2004. Luego pasó fugazmente por los Medias Rojas de Boston y en 2006 y 2007 actuó para los Bravos de Atlanta. Mostró su talento con los Tigres de Detroit el año pasado y firmó por dos años y 18,5 millones de dólares con los Gigantes de San Francisco. Los Yanquis de Nueva York son el único equipo de los históricos en el que le falta jugar.

El colombiano comenzará su décima cuarta campaña en las Mayores con 1.860 partidos jugados y 7.139 turnos al bate. Ha pegado 2.070 hits y ha logrado 1.090 carreras. Lleva 127 jonrones, 817 carreras impulsadas y 280 bases robadas, números que lo convierten en el mejor pelotero nacional de la historia.

Porque además ganó dos Guantes de Oro (2002 y 2003), tres Bates de Plata (2000, 2002 y 2003) y participó cinco veces en el Juego de las Estrellas.

¿Cómo se siente para una nueva temporada en las Mayores?

Motivado. Me preparé muy bien físicamente y eso es fundamental. Ese aspecto cada vez es más importante y uno no se puede quedar atrás.

¿Y cómo ve al equipo?

Tenemos un cuerpo de lanzadores muy consistente, uno de los más equilibrados. Creo, sin embargo, que nos faltan un par de bateadores de poder, aunque este es un equipo que puede hacer mucho daño.

Usted llega a reemplazar a Ómar Vizquel, un ídolo en San Francisco, ¿pesa eso?

No, ya no. Es una gran responsabilidad, porque seguramente esperan mucho de mí, pero tengo la calidad para hacer bien el trabajo, por eso me contrataron.

El mánager Bruce Bochy confía mucho en usted...

Sí, realmente creo que toda la gante del club tiene confianza en mí. Incluso los compañeros me respetan y admirar, eso se lo gana uno con el trabajo de tantos años.

¿Tienen con qué ir a la Serie Mundial?

Eso se sabrá sobre la marcha. Hay equipos que aparentemente no se ven tan fuertes individualmente, pero como grupo son tremendos, y otros que pintan muy bien y fracasan, así que no hay que descartar nada. Sería muy lindo ganar un nuevo título, o al menos llegar a los playoffs.