¡Las cosas raras del béisbol!

El venezolano Miguel Cabrera, sigue haciendo historia en las Grandes Ligas. Y pese a tres cuadrangulares en un juego, su novena perdió un compromiso.

El venezolano Miguel Cabrera. / AFP
El venezolano Miguel Cabrera. / AFP

El béisbol es, sin duda alguna, una caja de pandora. Nunca se sabe que puede suceder, y a veces la lógica, ésa sobre la cual se habla y especula en todo momento, muchas veces no aparece por ningún lado, pese a los grandes esfuerzos que se puedan hacer para intentar demostrar lo contrario.
¿Cómo se puede explicar el aficionado común y corriente, que contando con un bateador de los quilates del venezolano, Miguel Cabrera, quien despacha cuatro incogibles en la misma cantidad de turnos, el mismo que conecta tres ‘’bambinazos’’ y produce cinco carreras en un juego, no guíe a su equipo, en esta caso los Tigres de Detroit, a una victoria que, dentro de los normal, debía compilarse a favor de su divisa?

Pero esas con las cosas raras del béisbol. En algunas ocasiones, inexplicables; en otras, discutibles y en muy pocas, aceptables. Los hechos son tozudos y por lo tanto, ante la realidad, ante la evidencia, no hay nada que discutir.

Cabrera, quien lidió hasta hace muy poco con problemas alcohólicos, hechos que ya hacen parte de la historia, está ofreciendo en este 2013 una sensacional campaña, para rubricar que las estadísticas que acumuló en su tarjeta de juegos del año pasado, no son cosas del azar, sino de que está pasando por el mejor momento en su carrera beisbolera, hizo de todo en ese encuentro, en donde los Tigres perdieron por tablero de 11 carreras por 8, el domingo 19 de mayo del presente año, cuando para muchos, y pocos pueden decir lo contrario, no es cosa de todos los días, lo que obtuvo sobre el diamante con el poder ofensivo desplegado por el venezolano.

Para la historia

El formidable jugador venezolano se ungió como el primer pelotero en la historia de las Grandes Ligas en conseguir guarismos difícil de igualar y aun más, complicados de superar, en la actuación en un solo partido, al sumar los 4 imparables en la misma cantidad de turnos oficiales a la ofensiva; conectar tres ‘’tablazos’’ de cuatro esquinas, de por sí, nada fácil de concretar; acumular para su registro individual cinco carreras impulsadas y cuatro anotadas, de poco valió porque finalmente vio perder a su equipo. Súmenle, para los archivos, que adicionalmente en ese choque recibió una base por bolas. Todo eso quedó escrito al lado del nombre de Miguel Cabrera.

Eso ya está en los anales del béisbol de las mayores, y también quedó plasmado el que a pesar de todo ese esfuerzo de Cabrera con el uso del bate, los Tigres cayeron frente a los Rancheros de Texas, pero su registro será siempre un modelo de poder ofensivo, para todos los peloteros que lleguen a la Gran Carpa.

No es la primera vez que Cabrera alcanza tres batazos de circuito completo en un desafío. Ya lo abonado a su tarjeta de numeritos, cuando el 28 de mayo de 2010, sumó otros tres cuadrangulares, pero en esa ocasión, no tuvo las otras estadísticas de este último compromiso, que lo catapultan a ser el primer pelotero en rodearse con ese tipo de estadísticas a la ofensiva, en un juego de Grandes Ligas.

Por cierto, Cabrera, quien viene de ganar la Triple Corona de la Liga Americana y de conquistar el trofeo del Jugador Más Valioso de la temporada 2012, aparece ahora al lado de otros magistrales toleteros que le han dado lujo y brillo al uso del bate, en la pelota organizada.

Cecil Fielder compila tres encuentros con tres cuadrangulares, luciendo el uniforme de los Tigres. Pero Cabrera aparece con dos jornadas de tres ‘’bambinazos’’ al lado de Rocky Colavito y Bobby Higginson, los cuatro jugadores que con Detroit han señalado más de un cuadrangular en un partido de Grandes Ligas.

La historia igualmente señala que más de un pelotero ha tenido que salir del terreno de juego con la tristeza de ver a su novena perder el partido, pese a la capacidad ofensiva que ha desplegado en su oportunidad, a cual más de famoso, quienes han soportado ese momento difícil de aceptar la derrota, simplemente señalando que ‘’así es el béisbol’’.

No es muy larga la lista, porque ciertamente, no todos los días los peloteros pueden conectar tres ‘’bambinazos’’ en un compromiso, pero eso mismo le ha ocurrido a Johnny Mize, quien en cuatro ocasiones conectó tres ‘’vuelacercas’’ en un partido, y su novena perdió cada uno de esos compromisos, quien fuera estrella con los Cardenales, los Gigantes y los Yanquis y hoy es miembro del Salón de la Fama, entre los años de 1936 y 1953, conquistando cinco anillos de Serie Mundial con los Yanquis.

Con dos encuentros de tres batazos de circuito completo, aparecen Babe Ruth, el inolvidable jonronero de todos los tiempos de los Yanquis de Nueva York, el hombre que ayudó a construir la Casa de los Yanquis en el Bronx , y a cuya memoria se inmortalizó el batazo de cuatro esquinas con el remoquete de ‘’bambinazo’’; Ernie Banks, el rutilante jugador de los Cachorros de Chicago entre 1953 y 1971, dos veces Jugador Más Valioso de la Liga Nacional y miembro del Salón de la Fama; Dave Kingman, famoso toletero de los Gigantes de San Francisco, los Mets de Nueva York, los Cachorros de Chicago y los Atléticos de Oakland, entre los años de 1971 y 1986; Glenn Davis, quien apenas con una década en el béisbol de las Grandes Ligas, hizo mucho ruido con el bate con los uniformes de los Astros de Houston y los Orioles de Baltimore, entre 1984 y 1993; Joe Carter, quien jugó con los Cachorros de Chicago, los Indios de Cleveland, los Padres de San Diego, los Azulejos de Toronto, los Orioles de Baltimore y los Gigantes de San Francisco, entre 1983 y 1998, con dos anillos de Series Mundiales conquistados con el uniforme de los Azulejos; y otro latino, el dominicano Sammy Sosa, luciendo el uniforme de los Rancheros de Texas, los Medias Blancas de Chicago, los Cachorros de Chicago y los Orioles de Baltimore, en donde jugó entre 1989 y 2007.

De la actuación

Para los amantes a la compilación de los hechos históricos del béisbol, vale la pena reseñar para la posteridad, la actuación del venezolano Miguel Cabrera, en ese juego en donde logró la hazaña.

El antesalista de los Tigres pegó sencillo frente a una oferta de Derek Holland en el primer episodio del juego. Le desapareció la pelota en el tercero al propio Derek Holland, con dos compañeros en la ruta, cuya esférica, de acuerdo con las mediciones oficiales, cayó a una distancia de 453 pies. En la quinta entrada, la sacó nuevamente del parque de pelota, con las almohadillas vacías, otra vez frente a una oferta del abridor Holland.

En el sexto capítulo, Cabrera fue caminado intencionalmente para llenar las bases, en jugada estratégica a la defensiva de los Rancheros, cuando trabajaba desde la lomita de los sustos el derecho Jason Frasor. La orden fue del capataz general de los Rancheros, Ron Washington, y era obvio que en ese momento, el venezolano fuera llevado intencionalmente al primer cojín, evitando posiblemente de que volviera a hacer de las suyas con el uso del madero. La jugada ciertamente no surtió los efectos esperados para los Rancheros. Con las bases congestionadas, después de que el venezolano recibiera la base por bolas, Cecil Fielder Jr., se encargó de producir tres rayitas en ese episodio, para que los Tigres tomaran ventaja parcial en el desafío, que finalmente, como ya hemos anotado, perdieron por pizarra de 11 carreras por 8.

Y, para completar la sensacional faena, en la octava entrada, volvió a sonarla con su bate, para acumular el tercer ‘’bambinazo’’ de su jornada, cuando las bases estaban desiertas, ante un lanzamiento del derecho y relevista Tanner Scheppers.

Los 39.638 aficionados que colmaron el parque de pelota de los Rancheros, presenciaron uno de esos partidos de béisbol en donde, desde el comienzo del mismo, se observó que las alternativas del triunfo estarían mano a mano, por la calidad de los contrincantes, pero jamás pensaron en que esa tarde del domingo 19 de mayo, presenciarían una jornada histórica del pelotero Miguel Cabrera, un latino que está haciendo camino para buscar un cupo en el Salón de la Fama, y que honra con su presencia a su patria, Venezuela, la misma que en los años 50 y 60, engrandeció un torpedero de las calidades profesionales y personales como el inolvidable Luis Aparicio.

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