¡Dinastía Gigante!

La novena de San Francisco de la mano de Madison Bumgarner logró su tercer anillo de Serie Mundial en los últimos cinco años, convirtiéndose en el quinto equipo en la historia de las Grandes Ligas en lograr la hazaña.

Madison Bumgarner, MVP de la Serie Mundial. Foto: EFE

Siete juegos necesitó el Clásico de Otoño de 2014 para definir el nuevo campeón de las Grandes Ligas. Una marea azul y blanca de 40,535 personas inundó el Kauffman Stadium para el último juego de la serie donde los Gigantes de San Francisco ratificaron su dinastía.

Con el marcador a favor 3-2, dos bolas, dos strikes y dos outs en la parte baja de la novena, el dramatismo se tomó el estadio de los Reales. Madison Bumgarner, que hace tres días se había encargado de blanquear a la ofensiva de Kansas City, permitió un imparable que se convirtió en triple por un descuido defensivo. El empate, en las piernas de Alex Gordon, se encontraba a 27.43 metros del plato. Así que un sencillo de Salvador Pérez era suficiente para igualar el partido, pero la estrategia utilizada por el receptor Buster Posey y el pitcher zurdo de lanzar rectas altas fue vital para poner el candado y otorgarle a San Francisco su tercer título de Serie Mundial en los últimos cinco años, convirtiéndolo en la quinta novena de la historia en lograr este hito (se une a los Yanquis de Nueva York, los Atléticos de Oakland, los Cardenales de San Luis y los Medias Rojas de Boston).

Además, con esta victoria los Gigantes quebraron una racha de nueve juegos siete de Serie Mundial consecutivos ganados por los equipos locales, el último visitante que había logrado esta hazaña fueron los Piratas de Pittsburgh en 1979.

Madison Burmgarner, la pieza fundamental

Inicialmente se tenía previsto que Madison Bumgarner realizara entre 40 y 50 lanzamientos para el último encuentro de la serie, como si fuera una sesión matutina de bullpen, pero con el dominio que mostró, su cantidad de tiros al plato terminaron pasando a un segundo plano. “Nunca pensé en terminar el juego, o en cuántos lanzamientos hacía, lo único que tenía en mente era sacar outs” dijo el zurdo, que retiró 14 bateadores consecutivamente.

Terminó la Serie Mundial permitiendo una carrera en 21 entradas, para una efectividad microscópica de 0.43, los rivales le batearon para promedio de .127 y cuando los Reales tuvieron jugadores en posición anotadora (nueve oportunidades) contra el lanzador de 25 años, Bumgarner afirmó el brazo, ponchó a cinco y no permitió imparables. “Saben qué no puedo mentirles más (a los periodistas), estoy muy cansado en este momento” dijo con una sonrisa el zurdo después de ganar el título.

Pero su brazo no sólo fue fundamental en la Serie Mundial. La presencia del lanzador fue necesaria para el éxito del equipo en toda la postemporada. En el juego por el comodín, que se llevó a cabo en Pittsburgh el pasado 1 de octubre, Madison Bumgarner comenzó a demostrar lo indispensable que sería para el equipo. Lanzó juego completo, permitió cuatro imparables, una base por bolas y ponchó a 10 para liderar a San Francisco en la victoria 8-0 sobre los Piratas. Aunque en la Serie Divisional contra los Nacionales no brilló, su recta, su slider y su cambio hicieron estragos contra la ofensiva de los Cardenales, que en 15.2 entradas apenas le pudieron anotaron tres carreras y batear para promedio de .170, lo que sirvió para ser nombrado como el más valioso de la Serie por el Campeonato de la Liga Nacional.

Pero sin duda alguna su obra maestra se observó en el Clásico de Otoño, donde ganó los juegos 1 y 5 y además tuvo un relevo de cinco entradas donde se acreditó el salvamento, con esta demostración su nombre se unió al grupo de inmortales en el panteón de la franquicia de los Gigantes: Juan Marichal, Willie Mays, Barry Bonds, Willie McCovey, Christy Mathewson, Carl Hubbell y Mel Ott. Además se convirtió en el cuarto lanzador en la historia en ganar el MVP en un Campeonato de Liga y en una Serie Mundial, uniéndose a Orel Hershiser (1988 con los Dodgers), Liván Hernández (1997 con los Marlins de la Florida) y Cole Hamels (2008, con los Filis de Filadelfia).

La estrategia de Bruce Bochy

La confianza hacia Madison Bumgarner siempre estuvo, después de finalizar el juego 5 contra Kansas, el manager no dudó un segundo cuando le preguntaron si el lanzador iba a estar disponible para un posible juego 7, “seguramente ingresará desde el bullpen” fueron las palabras de Bruce Bochy.

Después de que Pablo Sandoval anotara la tercera carrera en la cuarta entrada, todo indicaba que la labor pasaría a Tim Lincecum, pero después de soltar el brazo en varias oportunidades desde la segunda al cuarto inning, el derecho se sentó finalmente para darle paso a Bumgarner, que desde la quinta controlaría a la ofensiva de Kansas City. “Si hubiera dado señales de fatiga o se hubiera metido en problemas lo tendríamos que proteger porque estaba acercándose a un punto límite donde había que sustituirlo”, dijo Bochy, que agregó “lo esforzamos bastante, pero él insistió 'quiero seguir, quiero seguir, mi brazo se siente bien”, lo que al final funcionó para salir por la puerta grande y ratificar la dinastía de la novena de la bahía.

Esas decisiones, que en ciertas ocasiones parecen apresuradas, por parte de Bruce Bochy lo sitúan en la inmortalidad. Se convirtió en el décimo mánager con tres anillos de Serie Mundial y su paso al Salón de la Fama de Cooperstown puede haberse sellado, puesto que todos los entrenadores en ese grupo tienen una placa en la inmortalidad.

La histórica actuación de Bumgarner, en números:

-La efectividad de 0.43 en los tres partidos de Serie Mundial, es la más baja para lanzadores con al menos 15 entradas, desde que Sandy Koufax impusiera un registro de 0.38 en 1965.

-Bumgarner igualó a Rawly Eastwick de los Rojos en 1975 como los únicos lanzadores con al menos dos victorias y un salvado en la misma edición del clásico.

-Lanzó 52,2 entradas lo que superó el récord de 48,1, impuesto por Curt Schilling en la postemporada de 2001.

-Bumgarner permitió nueve imparables en 21 entradas lanzadas en esta Serie Mundial, la cantidad más baja en la historia por un pitcher con al menos 20 innings de trabajo.

En el Juego 5 de la Serie Mundial se convirtió en el primer pitcher en la historia en lanzar una blanqueada con al menos ocho ponches y sin otorgar ninguna base por bolas.     

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2014-10-30T14:47:41-05:00

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Jesús Miguel de la Hoz

Béisbol

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