Las grandes estrellas del béisbol de Grandes Ligas que jugaron en Colombia

En la nómina de los flamantes campeones de la Serie Mundial del béisbol de las Grandes Ligas (Cachorros de Chicago), hay figuras juveniles que pasaron por diamantes del país. Addison Russell y Albert Almora Jr., dos valiosos peloteros.

Addison Russell, campocorto de los Cachorros de Chicago. Foto: AFP

Brooks Robinson, en nuestra modesta opinión, ha sido el más grande pelotero que haya pisado el césped de los diamantes colombianos de todos los tiempos.

No sólo por lo que exhibió durante su presencia en la pelota invernal de la época dorada de los años 50 en las ciudades caribeñas de Cartagena y Barranquilla, sino por lo que demostró en las Grandes Ligas, hasta el punto de tener un nicho en el Salón de la Fama de Cooperstown.

El legendario antesalista de los Orioles de Baltimore jugó en los estadios ‘’Tomás Arrieta’', de Barranquilla, y ‘’Once de noviembre’’, de Cartagena, cuando en sus años juveniles vino a participar en la pelota rentada. Robinson fue en su época, uno de los jóvenes jugadores norteamericanos que llegaron a esas tierras colombianas, en los momentos en que se desarrollaban para esperar su oportunidad de alcanzar la Gran Carpa.

Brooks estuvo 23 años jugando en la crema y nata del béisbol mundial, ganando dos anillos de Serie Mundial con los Orioles, Pelotero Más Valioso en la Serie Mundial de 1970 y Pelotero Más Valioso de la Liga Americana en 1964.

¡Qué maravilla! para quienes tuvieron la oportunidad de verlo jugar en los comienzos de los años 50 en la pelota rentada colombiana.

Detrás de él, otros tantos, incluyendo al formidable y destacado Tito Francona, quien como pelotero lució, entre otros, el uniforme de los Indios de Cleveland, jugando 16 años en la Gran Carpa. Tito es el padre de Terry Francona, quien no había nacido cuando su progenitor jugó en los estadios colombianos, hoy día el estratega de los Indios de Cleveland desde hace 4 años, el mismo que acabó con ‘’la Maldición del Bambino’' con los Medias Rojas de Boston, en el 2004, cuando a los 86 años de una prolongada ausencia de poder ganar la Serie Mundial, alcanzó los honores que todo equipo de las Mayores aspira: llevarse el trofeo de la Cita de Otoño.

Eso lo consiguió y aquella llevada y traída ‘’Maldición del Bambino’’, desapareció cuando la tropa de Terry Francona se adjudicó la corona de  ese 2004, la cual capturó una vez más en el 2007.

Y otros más

Muy pocos recuerdan también que Fred Lynn fue otro grande entre los grandes peloteros que han jugado en Colombia, a quien nosotros vimos actuar en el parque de pelota de Cali.

Lynn lo hizo con la novena que participó en los Juegos Panamericanos de 1971, y quien después, como pelotero de las Grandes Ligas con los Medias Rojas de Boston, deslumbró a la critica deportiva, empinándose como uno de los guardabosques más importantes de los años 80, hasta el punto de haber conquistado el título de Novato del Año y ese mismo año 1975, obtener el galardón de Jugador Más Valioso de la Liga Americana, distinciones que por primera vez alcanzó un pelotero en las historia de las Grandes Ligas el mismo año en dicho circuito, además de cuatro guantes de oro en las 17 campañas en la Gran Carpa.

Estados Unidos se llevó la medalla de plata de los Juegos Panamericanos, y en esa nómina estuvo Fred Lynn, quien fue titular del equipo, antes de cumplir los 20 años de edad, siendo el mismo que le despachó uno de los tres cuadrangulares de su novena, todos sin compañeros en circulación, al inolvidable lanzador derecho cubano, José Antonio Huelga. Sin embargo, Cuba ganó el partido 4-3 y se llevó el oro de esa justa.

Pero recordemos igualmente a Burt Hooton, quien en la Serie Mundial Aficionada de 1970 en Cartagena y Barranquilla, lanzador derecho de la bola de nudillos, fue quien derrotó a Cuba en el juego de la ronda regular, por tablero de 3-0, con apenas un indiscutible aceptado; y, posteriormente, manteniendo también a raya a los isleños en el primer juego de la serie extra, cuando los cubanos ganaron 3-1 en once episodios, dado que las novenas culminaron empatadas en el primer lugar de la tabla de posiciones, con 10 victorias y 1 derrota cada una.

Hooton, con apenas 20 años, jugó en esa cita mundialista en Colombia, y un par de años más tarde, llegó a las Grandes Ligas, siendo uno de los lanzadores de esa época en destacarse con una brillante carrera, con más de 150 victorias. Pero antes, había dejado para la historia en ese evento mundialista aficionado la marca de 24 episodios sin carreras limpias, para una efectividad de 0.00, con 44 ponches recetados, entregando apenas 6 bases por bolas.

Obviamente, no alcanzamos a citar en esta nota a todos los peloteros que habiendo jugado en Colombia han llegado a la Gran Carpa, sumándose por lo menos, unas dos docenas de ellos, sin incluir a los colombianos que han alcanzado inscribir su nombre en el  béisbol de lujo de los Estados Unidos.

Juveniles de USA

Todo esto para decir que en diferentes épocas y por diversas razones, jugadores norteamericanos han jugado en estadios colombianos, dentro del trabajo que necesitan para pensar seriamente en el futuro de su carrera.

Estados Unidos en el 2011, participó en el Campeonato Panamericano de Béisbol Juvenil que se jugó en el estadio ‘’Once de Noviembre’’ de Cartagena, en donde impuso su clase, con una actuación sobresaliente, dejando marcas y una estela de grandeza de varios de sus jugadores.

La novena estuvo orientada por el ex Grandes Ligas, Scott Brosius, el mismo que jugará con los Atléticos de Oakland y luego con los Yanquis de Nueva York, club con el cual conquistó tres anillos de Series Mundiales — 1998, 1999 y 2000 —, defendiendo la tercera almohadilla, y adicionalmente, se llevó los honores de Pelotero Más Valioso de la Serie Mundial de 1998, en todas ellas, dirigido por el inmortal Joe Torre.

Brosius se encargó de hacer del equipo norteamericano un ‘’hueso duro de roer’’, llevándose colectiva e individualmente, muchos de los honores del torneo.

Estados Unidos en la ronda final, ganó los 5 partidos del evento, derrotando a Canadá, Venezuela, Panamá, Colombia y México, clasificándose de esa manera para la gran final del Campeonato Mundial de la categoría.

Dos ‘’Cachorritos’’

Dentro de esa nómina orientada por Brosius, sobresalieron dos peloteros que ahora hacen parte de la nómina de los campeones de la Serie Mundial de las Grandes Ligas, con el sacrificado uniforme de los Cachorros de Chicago, que durante 108 años no habían alcanzado la corona de la Gran Carpa.

Nos referimos a Albert Almora Jr. y Addison Russell, los dos ‘’Cachorritos’’ que pertenecen a la plantilla de los Cachorros y que seguramente, van a ser jugadores de valía para su equipo en el futuro inmediato y para el béisbol de las Mayores.

Almora se llevó los trofeos del Juvenil de Cartagena del Más Valioso Pelotero del certamen; máximo remolcador con 8 impulsadas; líder anotador con 9 carreras, y mejor estafador, con 9 bases robadas. Pero además, hizo parte, por obvias razones, del equipo de Estrellas del campeonato, en su posición de titular del bosque central.

Russell, por su lado, fue titular del club de la Estrellas del torneo en el campo corto, fijo de la posición con su equipo, bateador oportuno para producir carreras para la divisa, y despachó un cuadrangular con las bases llenas, en uno de los partidos de su club, colocando al equipo con la ofensiva suficiente que les permitió barrer en la ronda de los grandes.

En la Serie Mundial

Nadie puede olvidar aquél tablazo de circuito completo de Addison Russell en el sexto juego de la Serie Mundial con la casa llena, frente al derecho Josh Tomlin, de los Indios de Cleveland, para que los Cachorros tomaran una ventaja suficiente para adjudicarse el triunfo y obligar al séptimo y decisivo encuentro del Clásico de Otoño.

Russell fue pieza fundamental en la nómina de los Cachorros en ese sexto partido, cuando produjo 6 de las 9 carreras del encuentro para su club y acumuló 9 en total en el clásico, bateando 6 imparables en 22 turnos, para promedio de 222. Pero además fue impecable a la defensiva, compilando 1.000 puntos con el guante, al totalizar 29 lances en 63 episodios de juego, con 11 outs efectuados y 13 asistencias realizadas sin cometer errores.

Almora, en cambio, tuvo poca presencia en la Serie Mundial, pero sus esporádicas actuaciones, fueron de importancia para la victoria de los Cachorros, jugando apenas en tres partidos, en todos ellos, en calidad de emergente.

Participó en el primero, en el cuarto y en el último juego. Tuvo un turno al bate y se fue en blanco.

Pero en el séptimo juego, cuando se cerraba la décima entrada y el juego estaba empatado a 6 carreras, Almora entró como corredor emergente por Kyle Schwarber, quien había pegado sencillo al bosque derecho. Avanzó hasta la intermedia, cuando Krist Bryan pegó profundo elevado al bosque central, en jugada de pisa y corre. Y anotó con doblete de Ben Zobrist, para desempatar el choque.

Los Cachorros ganaron ese séptimo y decisivo juego de la Serie Mundial para destrozar la marca de 108 años sin ganar la corona del béisbol de las Grandes Ligas, quizás la más larga en el deporte profesional de los Estados Unidos, y en esa nómina estuvieron este par de ‘’Cachorritos’’ que en sus años juveniles, jugaron en el parque de pelota de Cartagena, la bella ciudad caribeña colombiana.

Estos breves detalles, para confirmar que los peloteros se van forjando día a día, a base de sacrificios, de mucha disciplina, con deseos de superación y de realzar sus condiciones en el juego con su propio talento y con la experiencia que se acumula en tantos partidos de béisbol, todos ellos, en donde se puedan jugar.

 

 

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