Julio Teherán, dominante en la victoria de los Bravos

La novena de Atlanta venció 11-0 a los Mets de Nueva York y se mantiene en lo más alto de la división Este de la Liga Nacional.

Julio Teherán, abridor de los Bravos de Atlanta. AFP

El béisbol es un juego de milímetros, de concentración y coordinación. Nada se asimila al murmullo en las graderías de un estadio después de que un lanzador completa seis entradas sin permitirle hits al rival. "En ese momento sabes que tienes una oportunidad real de lograrlo", dijo en 2015 el lanzador de los Nacionales de Washington, Max Scherzer, cuando se convirtió en el sexto pelotero en la historia en lanzar dos No-Hitter en una temporada. Este jueves, el colombiano Julio Teherán se quedó a siete outs de la hazaña en la victoria de los Bravos de Atlanta 11-0 contra los Mets de Nueva York.

En la séptima entrada, con dos fuera, el jugador venezolano del equipo neoyorquino, Asdrubal Cabrera, le conectó un doble al jardín derecho al lanzador nacido en Cartagena. Su swing se encontró con una curva abajo y la pelota terminó rebotando contra la barda. Ahí se acabó el encanto de Teherán, quien terminó lanzando una joya en el estadio Citi Field: fueron siete innings de dominio absoluto. La ofensiva rival terminó con dos imparables y dos bases por bolas negociadas, mientras seis se fueron por la vía del ponche durante los 95 pitcheos del colombiano. 

Teherán estuvo intratable durante los siete episodios de labor. Hasta la sexta entrada tan solo el jardinero cubano, Yoenis Céspedes, había logrado embasarse. El resto de los batazaos de la ofensiva de los Mets de Nueva York, no pasaron de pequeños elevados y uno que otro roletazo. Fue en la séptima donde hubo un intento de reacción, pero dejaron la casa llena. El marcador, a favor de los Bravos de Atlanta, era de 11 carreras. Una ventaja que se juntaba con la desazón de no poderle conectar al pitcher nacional, quien tuvo su mejor partido de lo que va de temporada y le sirvió para ganar su segundo encuentro en 2018.

Pero el cartagenero no solo brilló en la lomita. Cuando le llegó el turno de batear respondió con el madero: se fue de 2-2 con una carrera impulsada. Además, contó con el apoyo de sus compañeros, quienes respondieron cuando tuvieron que hacerlo. Con tres anotaciones en la primera entrada, la misma cantidad en la quinta y cinco en la séptima. Los Bravos se preguntaban hasta qué punto Teherán iría en la lomita después de salir en la tercera entrada en su última apertura por rigidez en el hombro derecho. Fue una historia diferente este jueves. Retiró a 20 de los primeros 21 bateadores que enfrentó, mientras que su recta se cronometró en las 90 mph.

"Estaba seguro de que iba a estar bien", dijo el manager de los Bravos Brian Snitker. "Se movió bien, la ubicación fue buena. Fue bueno verlo terminar fuerte", agregó. A Teherán no le importó lo duro que lanzó. Todo lo que le preocupaba era ubicar bien la pelota. "Fue algo que estaba haciendo bastante bien hoy. Cada vez que tengo una salida así, me siento feliz".