Podría ser el abridor en el juego inaugural de los Bravos
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La metamorfosis de Julio Teherán

El lanzador colombiano tuvo un 2018 difícil: la velocidad en su recta decreció hasta 89 millas por hora, la más baja en su carrera. Sin embargo, tras su primera presentación en los entrenamientos primaverales con el equipo de Atlanta, volvió a lanzar bolas rápidas de 94 mph. El motivo, ganó masa muscular en brazos y piernas.

Julio Teherán, beisbolista colombiano de los Bravos de Atlanta. AFP

Octubre en Atlanta: el clima era fresco, perfecto para practicar béisbol. La ciudad estaba de júbilo porque el equipo de sus amores, los Bravos de Atlanta, había regresado a postemporada después de cinco años de sinsabores. Por eso, familias enteras y fanáticos de la novena tiñeron las calles aledañas al estadio SunTrust de blanco, rojo y azul. Pero el camino en playoffs fue efímero, quedaron eliminados en cuatro partidos en la Serie Divisional ante los Dodgers de Los Ángeles. Julio Teherán, lanzador colombiano, tuvo que mirar la mayor parte de la serie desde el banco o bullpen.

Por decisión del mánager Brian Snitker, el cartagenero no estuvo entre los abridores que enfrentaron a los Dodgers, tan solo apareció en el último partido. Lanzó una entrada y dos tercios. En otras palabras, sacó cinco outs. Fue el fin de una temporada difícil para Teherán, quien sufrió por el tema de la velocidad en sus lanzamientos: descendieron de 94 o 95 millas por hora a 89 o 90. Se pensó que era por las molestias que sufrió en el pulgar derecho a comienzos de año, pero no fue así. Nunca se llegaron a establecer las causas que lo llevaron a ese bajonazo y, por ende, a vivir una de las campañas más complicadas de su carrera, en la que otorgó la mayor cantidad de bases por bolas (84).

El final de la temporada fue un aliciente, porque se terminaron las preguntas, los cuestionamientos sobre lo ocurrido con su recta. El receso fue perfecto para que se tomara el descanso necesario y aclarara su mente. Dejó de lado el béisbol por completo, se lo quitó de la cabeza. Algo que no es fácil para un beisbolista latinoamericano, que después de una larga campaña en Grandes Ligas regresa a su ciudad de origen, en la que generalmente están disputando ligas invernales (las competencias que se juegan en el Caribe). Así que se fue lejos, bien lejos. Visitó Israel y Emiratos Árabes Unidos. En Oriente Medio enterró en la arena y hundió en el Mar Muerto los momentos complicados y regresó solo con las enseñanzas que ellos dejaron.

Después de pasar año nuevo en Colombia, viajó a Estados Unidos a preparar la temporada 2019. Lo hizo con su entrenador personal. Dividió tiempo en el gimnasio con algunas sesiones de bullpen o lanzamientos al receptor, y el resultado del trabajo fue positivo: añadió tres kilogramos de músculo en sus brazos y piernas, lo que fue fundamental para que volviera a ganar velocidad en sus lanzamientos. “El equipo espera mucho de mí, por eso trabajé duro antes de comenzar la pretemporada”, dijo el cartagenero, quien se sintió fuerte tras su debut en los entrenamientos primaverales con los Bravos de Atlanta, en el que su recta volvió a tocar las 94 millas por hora y su slider se vio devastador para los bateadores rivales.

La clave de su éxito es la consistencia, el trabajo, la disciplina. Nunca deja que los reveses que sufrió se interpongan en su camino y mucho menos que se conviertan en un obstáculo. En el béisbol, como en la vida, hay que olvidar rápido las cosas malas y seguir adelante, aplicando con la frente en alto las enseñanzas que quedan de las cosas negativas. “Cada juego es un nuevo reto. En mi caso (como lanzador abridor) cada cinco días estoy frente a frente contra los mejores y no puedo permitirme que las derrotas se tomen mi mente. Hace mucho aprendí a controlar eso”.

En sus seis años jugando en las Grandes Ligas, la experiencia es grande: “Aprendí a conocer mucho más del juego y saber el tipo de preparación que necesito para cada encuentro”, resalta. Por este conocimiento que ha ganado, sabe que no se puede aventurar a dar a conocer qué es lo que espera del año, porque el béisbol es muy cambiante y cualquier cosa puede ocurrir. Así que simplemente se arriesga a decir que “la expectativa es estar saludable durante toda la temporada, mejorar los números y ya el resto llegará por añadidura”.

Enfocado en responder lanzamiento por lanzamiento, Julio Teherán arrancó el largo camino que traerá 2019. Las cosas comenzaron bien. Parece que volvió a retomar su velocidad, esa que lo convirtió en uno de los prospectos más importantes de la MLB. Después de su primera salida contra los Astros de Houston en los entrenamientos primaverales, se consolidó como el principal candidato a ser el abridor del día inaugural por los Bravos de Atlanta, debido a la lesión del lanzador Mike Foltynewicz. “Vengo con más ganas que nunca”, dice con una sonrisa y visualizando volver a ser aquel lanzador que en 2014 y 2016 logró un lugar en el Juego de Estrellas, para así ayudar a su equipo a volver a postemporada y superar lo hecho en 2018.

@J_Delahoz

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2019-03-07T20:29:14-05:00

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Jesús Miguel De La Hoz

Béisbol

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