Los Cachorros ganan y se mantienen con vida en la Serie Mundial

La novena de Chicago venció 3-2 a Cleveland en el quinto juego del ‘clásico de otoño’ y ponen la serie 3-2. El martes se jugará el sexto partido en Progressive Field.

Aroldis Chapman fue la figura de los Cachorros. Sacó los últimos ocho outs del partido. Foto: AFP

Los Cachorros se resisten a caer en esta Serie Mundial. Los dirigidos por Joe Maddon dejaron de lado el mal sabor de boca de las dos derrotas contra los Indos en Wrigley Field. Están contra la pared. Pero a pesar de la presión y el acoso insistente de la ofensiva del equipo de Cleveland, lograron sacar una victoria cerrada, pero importante. Fue un 3-2 que desató la locura en Chicago y no solo porque mantiene al equipo de la ‘ciudad de los vientos’ con mañana, sino porque es la primera vez que ganan en casa en un ‘clásico de otoño’ desde el 8 de octubre de 1946.

Pasó una eternidad desde ese último triunfo en Wrigley Field, pero valió la pena. Los fanáticos celebraron y disfrutaron cada out como si fuera el primero y cada vez que se acercaban al out 27, la algarabía era mayor. Aroldis Chapman fue el héroe del juego. Lanzó dos entradas y dos tercios. Vivió momentos difíciles en el montículo. Sobre todo en la octava entrada cuando embasó a Rajai Davis y le robó segunda y tercera. Pero el cubano sacó su casta y se convirtió en el cuarto lanzador en la historia de las Grandes Ligas en lograr un salvamento de ocho o más outs en una Serie Mundial.

Ofensivamente la novena de Chicago intentó despertar. Y aunque no lo hizo completamente, si existió un abrir de ojos del tercera base, Kris Bryant, quien en la cuarta entrada conectó un cuadrangular por el jardín izquierdo que igualó la pizarra. Ese episodio fue el más productivo para los Cachorros. Conectaron cinco imparables y anotaron tres carreras. Fue un inning que le devolvió el alma al cuerpo a los fanáticos de Chicago, quienes entraron en un silencio sepulcral en la segunda entrada, cuando José Ramírez abrió el marcador con un jonrón solitario.

Esas tres carreras fueron un bálsamo para Jon Lester, quien fue el abridor de Chicago. El zurdo, as del equipo, era el pitcher en el que se alojaban las esperanzas de un equipo y una ciudad. Si él caía, caía la estantería y aunque Ramírez lo hizo tambalear con ese sablazo al jardín izquierdo, logró superar ese golpe y mantener su plan de lanzamientos para evitar que el daño de la ofensiva de los Indios fuera mayor. En la sexta entrada nuevamente los bates de Cleveland hicieron que el zurdo tuviera un disgusto. Esta vez fue Francisco Lindor. El campo corto conectó un imparable entre jardín izquierdo y central, que impulsó a Rajai Davis. Lo que puso el marcador por la mínima (3-2).

En la séptima entrada Joe Maddon sorprendió al sacar a Lester, quien tenía 90 lanzamientos y se veía sólido en la lomita, y al receptor David Ross. El manager no dudó en apostar por su cerrador, pero antes le dio ingreso a Carl Edwards Jr, quería que el derecho le sacara la entrada sin problemas, pero no fue así. Mike Napoli abrió la entrada con sencillo y después sacó out a Carlos Santana, antes de que decidieran traer a Chapman para que sacara los últimos ocho outs de la entrada.

El zurdo respondió. Realizó 42 lanzamientos, la mayor cantidad en la temporada, y logró dominar los bates de unos Indios de Cleveland, que viajan a Progressive Field con la serie a su favor 3-2 y con el ánimo por los aires tras sacar dos victorias en tres partidos en su visita a Chicago. Así las cosas, la novena dirigida por Terry Francona parece tener todo a favor para ganar una Serie Mundial después de 68 años. Los Cachorros por su parte, quieren convertirse en el primer equipo desde los Reales de Kansas City de 1985 en remontar una serie en la que perdían 1-3.    

 

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