Los Indios, a un triunfo para terminar con una sequía de 68 años sin ganar una Serie Mundial

La novena dirigida por Terry Francona venció 7-2 a los Cachorros en el cuarto juego del ‘clásico de otoño’ y lideran la serie 3-1.

Lindor y Napoli celebran una de las anotaciones de los Indios. Foto: AFP

La ofensiva y el staff de lanzadores de los Indios de Cleveland pasan por su mejor momento. En el cuarto juego de la serie aprovecharon todas las oportunidades para dar un golpe contundente sobre la mesa, vencer a los Cachorros de Chicago y poner la Serie Mundial 3-1 a favor. Están a un juego de acabar con una sequía de 68 años sin coronarse campeón de Serie Mundial. Desde aquel equipo de 1948 cuando Bob Lemon, Bob Feller, Gene Bearden ganaron 19 juegos o más, que Cleveland no sabe lo que es celebrar en otoño.

La última vez que estuvieron tan cerca de romper esa marca fue hace 19 años, pero Edgar Rentería, ‘El niño’ de Barranquilla, destrozó sus ilusiones con un sencillo al jardín central. Desde esa vez que vieron celebrar a los Marlins, los Indios no regresaban a una Serie Mundial. Pero ese trago amargo quedó enterrado y ahora tienen una ventaja cómoda, ante un equipo, que previo a esta serie era el máximo favorito a quedarse con los máximos honores en el ‘clásico de otoño’ de las Grandes Ligas.

En el encuentro de este sábado fueron dominantes. Aunque se fueron abajo en el marcador en la primera entrada, lograron despertar de inmediato respondieron con dos carreras en el segundo inning y con una en el tercero. Esas anotaciones cayeron como baldado de agua fría para la ofensiva de los Cubs, que nunca logró reponerse. Fueron dominados entrada tras entrada. Dexter Fowler, Anthony Rizzo y Jason Heyward fueron los que mejor batearon, pero sus intenciones se quedaron en eso. Si no despiertan bates como los de Adisson Russell, Kris Bryant y Javi Baez, en la novena de Chicago, será muy difícil frenar a estos Indios, que parecen no tener límites.

Con el encuentro 3-1 John Lackey, lanzador de Chicago, sufrió más de lo debido. Errores y algunos desacuerdos con el umpire principal, Marvin Hudson, hicieron que se saliera del partido, lanzó más de lo necesario y a pesar de esto dejó el juego cerrado. Pero al frente estaba Corey Kluber, el abridor, que contó con un gran primer juego, llegó a este cuarto encuentro con un solo objetivo: llegar a la sexta entrada con ventaja para que el bullpen cerrara el partido. Así lo hizo. Aunque las cosas fueron más allá la ofensiva siguió respondiendo. Anotaron en la sexta y en la séptima. 

Esos innings se convirtieron en la amargura de los fanáticos de los Cubs. La desazón era evidente en todas las caras. De esa emoción que bebió la ciudad el sábado pasado, ya no queda nada. Ahora sólo quedaban caras largas. El 7-1 en la pizarra acabó con la felicidad, que intentó revivir con el cuadrangular de Fowler ante Andrew Miller, pero los bates no dieron más motivos para sonreir. Esta victoria de Cleveland 7-2, es un yunque en el alma de Chicago y de sus seguidores. Y no solo porque quedaron contra la pared, sino porque demuestra que la novena más completa en esta serie es la dirigida por Terry Francona

Y es algo para resaltar, debido a que llegaron como la 'cenicienta' a esta postemporada. Pero nada vale más que creer en lo que se tiene y los Indios lo han hecho. Desde un principio han demostrado que están mentalizados en un solo objetivo. Acabaron con los sueños de los Medias Rojas de Boston, de los Azulejos de Toronto y ahora están a una victoria de mantener a Chicago en la pesadilla de los 108 años sin ganar en una Serie Mundial.