Los sueños de Juan Guillermo Escorcia, el beisbolista colombiano que pertenece a los Yanquis

El barranquillero, quien fue firmado por los “Bombarderos del Bronx”, en 2013, jugará la Liga de béisbol de Colombia con los Caimanes.

El beisbolista colombiano Juan Guillermo Escorcia jugará en Colombia con los Caimanes, de Barranquilla.
El beisbolista colombiano Juan Guillermo Escorcia jugará en Colombia con los Caimanes, de Barranquilla.

El béisbol siempre ha sido la pasión de Juan Guillermo Escorcia. Desde que estaba pequeño se le vio andar con un bate, un guante o una pelota por la sala de su casa, en el barrio La Victoria. Siempre transpiró este deporte. Fue un gusto que le heredó a sus padres, Alfred y Margarita Torres. Con 4 años ya lo practicaba; quería emular los pasos de su ídolo, Álex Rodríguez. Comenzó jugando en el campocorto y, cada vez que se paraba en el plato, repetía como agua en gotero los movimientos del jonronero. En el estadio José Vargas, ese mismo que vio crecer a los hermanos Solano, Jhonatan y Dónovan, fue en el que este barranquillero empezó a forjarse como jugador.

Esa admiración que tenía por Rodríguez lo llevó a inclinarse como seguidor de los Yanquis. Este se convirtió en el equipo de sus amores. Gritó y gozó cuando Aaron Boone conectó ese cuadrangular gigantesco por el jardín izquierdo en la Serie por el Campeonato de la Liga Americana, en 2003, para clasificar a los “Bombarderos del Bronx” a la Serie Mundial y eliminar a los Medias Rojas, de Boston. Y sufrió y lloró cuando la novena de Boston le remontó la serie por el campeonato a los Yanquis, en 2004. Ese gusto por el equipo de Nueva York es sólo de él. En su casa, su hermano, Kevin, y sus papás siempre apoyaron a los Medias Rojas. Así que era él contra el mundo cuando se jugaba esta rivalidad.

Con el paso de los años y por su estatura, cambió de posición. Pasó al jardín central. Juan Guillermo jugó las categorías júnior con el equipo de los Delfines, del barrio La Victoria, y se destacó por su buena defensiva y por la fortaleza con la que lanzaba la pelota. Cuando ascendió a juvenil pasó al equipo de Teófilo Gutiérrez. No obstante, tuvo un cambio que fue clave para su carrera. A los 15 años descubrieron que su fortaleza estaba en el montículo. En 2011, Robinson Martelo, quien estaba entrenando a su hermano en La Guajira, lo vio lanzando en el outfield y le dijo: “Usted va a ser lanzador”. Escorcia, quien no pudo quedarse con su hermano debido a que aún estaba en el colegio, tomó en serio la recomendación y empezó a entrenar para mejorar en esa posición con su coach, Teófilo Gutiérrez Jr.

Los resultados se vieron de inmediato, aunque a esa edad su recta estaba en 79 millas por hora (mph). Con el entrenamiento logró subir a 81 mph en dos semanas. La posición era perfecta para él, por su estatura. No tardó en adaptarse y de inmediato demostró su calidad. En un encuentro contra la Universidad Autónoma, lanzó siete entradas y ponchó a 14. Todos los jugadores que se le enfrentaron esa tarde, y lo padecieron. Fue una jornada inolvidable. Pero el gran momento llegó en 2013. En un torneo de desarrollo en Cartagena y después de lanzarle a Oakland un partido de calidad y quitarle el invicto, viajó a una presentación de 60 peloteros en Barranquilla y fue donde los Yanquis lo vieron. “Me hicieron un tryout (prueba) aparte y me dijeron que si quería firmar con ellos. Acepté sin pensarlo”, dice con una sonrisa en la cara, porque fue el único de esos jóvenes beisbolistas que se presentó, que firmó con los Bombarderos del Bronx.

El equipo de sus amores

Un sueño hecho realidad. Se unió al equipo de sus amores con 17 años. Según el cazatalentos del equipo de Nueva York en Colombia, Luis Sierra, Escorcia se fue lanzando una recta de 88 millas. Tres años después está en 96 mph. No han sido temporadas fáciles, pero rescata que esta que pasó ha sido la mejor que ha tenido en Ligas Menores, por el aprendizaje. “Me encontré con gente de mucha experiencia. Entrenadores de Grandes Ligas que me han dado motivaciones para seguir dando lo mejor de mí y salir adelante y esforzarme más, porque he tenido problemas con la mecánica”. Una persona clave para lo que ha aprendido el barranquillero es el exlanzador venezolano Armando Galarraga. “Me ayudó mucho corrigiéndome en muchos aspectos y me hizo crecer, en experiencia mental como física”.

La clave para Juan Guillermo Escorcia, hoy de 20 años de edad, está en no enfocarse tanto en los números de la temporada, sino en disfrutar el juego, según le aconsejó Galarraga. “Aprender de mis errores y fortalecer mi mentalidad, puesto que uno está pensando en querer subir de liga rápido y cae en el error de hacer más de lo que uno puede hacer y así no es”. Esto lo llevó a terminar, con buenas sensaciones, la temporada y ahora se concentrará en seguir mejorando con los Caimanes, de Barranquilla, que debutaron en la temporada del béisbol colombiano jugando contra los Indios, de Cartagena. Un paso más en la larga escalera para llegar a estar con el equipo grande de los Yanquis, de Nueva York, el objetivo principal del lanzador colombiano.

 

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