Merecido título para los Cachorros

Después de 71 años, la novena de Chicago vuelve a la Serie Mundial, tras derrotar a los Dodgers de Los Ángeles, en una cerrada final de la Liga Nacional.-

El jugador de los Cachorros de Chicago, Addison Russell (2º dcha), celebra con Javier Baez (2º dcha) y David Ross (izq) durante la sexta entrada del quinto partido de las series del Campeonato de la Liga Nacional profesional de béisbol contra los Dodgers de Los Ángeles. / EFE

En la loma de los sustos el zurdo cubano, Aroldis Chapman. Detrás del plato, recibe sus lanzamientos el venezolano Wilson Contreras. En la primera base corre el panameño Carlos Ruiz, a donde llegó caminando, reemplazando en su turno a Chase Utley. Al bate como emergente el cubano Yasiel Puig, por el lanzador Kenley Jansen. Un out colgado en la pizarra. El tablero está 5-0 a favor del equipo de casa. Es la apertura del noveno episodio. 42.388 espectadores vibran de emoción en las graderías del vetusto Wrigley Field.

La escena final esta servida para que se declare al campeón de la Liga Nacional en la temporada de las Grandes Ligas 2016.

¡Qué gran momento e inolvidable para el béisbol y para una sacrificada afición como es la de los Cachorros!

Yasiel Puig despacha roletazo al campo corto que es capturado por Addison Russell, iniciando una jugada rápida y efectiva de doble matanza. Suelta la pelota al segunda base boricua, Javier Báez, para fabricar el segundo out de la entrada, y éste la envía al defensor del primer cojín, Anthony Rizzo, para colgar el out 27 de este sexto juego de la Serie de Campeonato del Viejo Circuito, que determina a los Cachorros de Chicago, ganadores de la corona de su liga, rompiendo una ausencia en los Clásicos de Otoño de 71 años de la novena de la Ciudad de los Vientos, frente a unos Dodgers de Los Ángeles  que vendieron cara su derrota y que una vez más se quedan a las puertas de volver a la Serie Mundial.

Siempre hay desquite

Fue una noche de béisbol de tanta calidad que en la historia queda escrita que la merecida victoria de los Cachorros frente a los Dodgers, se produjo ante uno de los mejores lanzadores zurdos de este nuevo siglo, Clayton Kershaw, y que la responsabilidad del equipo de casa desde el montículo estaba a cargo del derecho Kyle Hendricks, uno de los sobresalientes en la nómina de los nuevos monarcas de la Nacional.

Kershaw había dominado a los Cachorros en el Wrigley Field, en el segundo desafío de la serie, blanqueándolos 1-0, gracias a un cuadrangular del mexicano Adrián González en el segundo episodio, precisamente ante una oferta de Hendricks, limitándolos en siete capítulos a solo 2 inatrapables, otorgando 1 base por bolas y ponchando a seis bateadores. Eso ocurrió el 16 de octubre.

En la noche de este sábado 22, las cosas fueron diferentes. Fue la del desquite, con sabor a miel para los Cachorros y de hiel para los Dodgers.

A Kershaw, tres veces ganador del afamado premio Cy Young, le madrugaron con par de carreras en el primer episodio, en las piernas de Dexter Fowler, con sencillo de Kris Bryant, y Bryant anotó, con elevado de sacrificio de Ben Zobrist, después de cometer un error en el bosque izquierdo Andrew Toles sobre batazo de Anthony Rizzo; una más en el segundo, con doblete de Addison Russell y sencillo de Fowler; otra en el cuarto, con tablazo de cuatro esquinas del segunda base, el boricua Javier Báez, y la quinta y última en el quinto, con otro metrallazo de circuito completo del inicialista zurdo, Anthony Rizzo.

Hendricks, mientras tanto, se engalanaba ofreciendo un verdadero concierto de serpentinas en siete actos y un tercio, permitiendo apenas 2 imparables, uno de Andrew Toles en el primero, y el otro, de Josh Reddick en el octavo, cuando con un out en el tablero, fue relevado por el taponero cubano Aroldis Chapman.

La amenaza más importante de los Dodgers fue abriendo el juego, cuando en el primer episodio Andrew Toles pegó sencillo y Corey Seager conectó complicado batazo sobre la intermedia, para que el boricua Javier Báez se luciera con una jugada de doble out, tocando a Toles cuando intentaba llegar a la intermedia, quien estuvo a punto de evitar que lo lograra, y rápidamente soltó la pelota a la primera almohadilla, para conjurar la situación.

Chapman se encargó del asunto en ese octavo acto. Con Reddick ocupando la primera almohadilla, Howie Kendrick es llamado como emergente por Joc Pederson. Kendrick da batazo a la segunda base, para que se ejecutara una jugada de doble-matanza. Y se acabó el episodio.

Y en el noveno, el veloz zurdo cubano y taponero de los Cachorros, Aroldis Chapman, fuera de la transferencia que le otorgó al bateador emergente, el panameño Carlos Ruiz, ya había ponchado a Kike Hernández, … bueno, ya todo lo demás está contado, y ya es historia.

Momentos de crisis

Después de aquella victoria 1-0 de los Dodgers sobre los Cachorros, en el segundo compromiso de la Serie por el Campeonato, la novena de Joe Maddon enfrentó una inocultable crisis a la ofensiva, hasta el punto de llegar a 21 capítulos completos, sin poder fabricar una sola carrera. Y por supuesto, los bates se enfriaron al mismo tiempo, logrando despachar 6 inofensivos indiscutibles en ese prolongado bache ofensivo.

En los dos partidos, segundo y tercero, y en el comienzo del cuarto, la crisis se observó en el banco de juego de los Cachorros, pues habían perdido el segundo en su casa, con pizarra 1-0; cayeron en el tercero en el Dodgers Stadium con otra blanqueada, 6-0, tomando los Dodgers ventaja en la final 2-1; y en el cuarto, en los tres primeros actos estaban dominados por el lanzador zurdo mexicano, Julio Cesar Urías.

Empero, abriendo el cuarto episodio fabricaron racimo de 4 carreras, apoyándose en un cuadrangular de Addison Russell con un compañero en circulación; para vapulear al abridor Urías y hacerlo explotar de la lomita; una más en el quinto, con ‘’bambinazo’’ de Anthony Rizzo; y otro racimo de 5 anotaciones, en el sexto, para acumular 10 carreras frente a 2 que consiguieron los Dodgers al cierre del quinto, frente al abridor de los Cachorros, John Lackey.

Igualada la serie a 2 triunfos por club, el quinto juego, en el Dodgers Stadium, era sumamente importante para ambas novenas. Los Cachorros doblegaron sin atenuantes a los Dodgers en su propio parque de pelota, 8 carreras por 4, desplegando una artillería de 13 inatajables, incluyendo un jonrón con un compañero en circulación de Addison Russell, y una sensacional faena del serpentinero de brazo equivocado, Jon Lester, quien apenas les aceptó una rayita al cierre del cuarto, 6 inatrapables, les entregó una base por bolas y liquidó a 6 abanicando la brisa; mientras que por segunda vez se deshacían de los lanzamientos del novato japonés Kenta Maeda, quien apenas laboró tres episodios y dos tercios.

Con la ventaja en su poder de 3-2, los Cachorros regresaron al Wrigley Field para el sexto y, finalmente, el último juego de la serie frente a los Dodgers, con una victoria por blanqueada 5-0.

Guarismos que no mienten

Dexter Fowler, con 333 a la ofensiva; Anthony Rizzo, con 320;  el puertorriqueño Javier Báez, con  318, y Kris Bryant, con 304 promedio a la ofensiva, más 7 ‘’bambinazos’’ del club en los seis partidos, fueron los mejores peloteros con el uso del bate en la final de la Liga Nacional, mientras que el novato torpedero de los Dodgers, Corey Seager, encabezó la diezmada artillería de la novena angelina, con 286 de promedio, y 4 cuadrangulares conectados en conjunto.

Los Cachorros batearon para 238 con 48 imparables en 202 turnos oficiales, contra 210 de los Dodgers, 39 indiscutibles en 186 turnos; mientras que al campo, la novena orientada por Dave Roberts cometía 7 errores, tres de ellos muy costosos, contra 3 de los hoy campeones de la liga.

La efectividad de los lanzadores de los Cachorros fue excelente, con 17 carreras limpias permitidas en los 53 episodios laborados, para 2.89; contra 4.33 de los serpentineros de los Dodgers, 25 carreras limpias en 52 actos.

A simple vista, esos guarismos no mienten. La capacidad ofensiva de los Dodgers fue dominada en los momentos cruciales, más los errores al campo cometidos por los ‘’esquivadores’' de Los Ángeles, permitiendo que 6 de las 31 carreras anotadas por los Cachorros fueron sucias, pues los resultados apenas reflejan lo que ocurrido sobre los diamantes de juego.

Los Más Valiosos

En muy pocas ocasiones la decisión del Pelotero Más Valioso de las series divisionales o de las de campeonato, inclusive, los de la Serie Mundial, se otorga a dos jugadores. Pero en esta ocasión, la decisión fue más que acertada.

Jon Lester fue sumamente valioso en la rueda final para el titulo de la Liga Nacional para los Cachorros, y otro tanto se puede decir del boricua Javier Báez, quien además de su excelente defensiva, se hizo sentir con el bate sobre sus hombros.

Lester trabajó en dos juegos, ganando el quinto sin tener decisión en el primero de la Serie de Campeonato, compilando 13 episodios, aceptando 2  carreras limpias para una efectividad de 1.38, con 9 inatajables, incluyendo un cuadrangular, otorgó 2 bases por bolas y liquidó a 9 bateadores por la vía de los buenos lanzamientos.

Báez despachó 7 incogibles en 22 turnos para 318 de promedio, con 5 remolcadas y 3 anotadas, una de ellas, cuando fantásticamente se ‘’robó’’ el plato en aquel primer juego de la serie, y con tres o cuatro jugadas a la defensiva, sencillamente espectaculares.

En el resumen de todo esto que hemos vivido en la Serie por el Campeonato de la Liga Nacional, es que los Cachorros de Chicago vuelven a la Serie Mundial después de 71 años de ausencia, se colocan a 4 victorias para ganar la corona del Clásico de Otoño que no conquistan desde 1908, y se proyectan como uno de los equipos a derrotar en el inmediato futuro, gracias a la presencia de destacados peloteros con juventud, bríos y talento para jugar el béisbol, y la cuota de veteranos que lentamente empezarán a buscar nuevas oportunidades de trabajo.

Para los Dodgers de Los Ángeles, se les escapó una nueva oportunidad para llegar a la gran Cita de Octubre, a la cual no concurren desde 1988, pero Dave Roberts y su tropa, deben sentirse satisfechos por la gran faena desarrollada, pero no contentos, porque una vez más se quedan por fuera de la gran final del béisbol de las Grandes Ligas.

Desde este martes 25 de octubre, la Serie Mundial que empieza con los dos primeros partidos a jugarse en el ‘’Progressive Field’’ de Cleveland, entre los Cachorros de Chicago y los Indios.

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