Shohei Ohtani, la sensación en las Grandes Ligas

Sus primeras semanas en el béisbol de la gran carpa han sido notables tanto como lanzador como con el bate. Tan buena ha sido su presentación que ha sido comparado con Babe Ruth.

Shohei Ohtani, lanzador y bateador designado de Los Ángeles Angels de Anaheim. AFP

Hablar de un buen lanzador que sea también un bateador de poder no es algo muy común en las Grandes Ligas. Menos en la Liga Americana, en la que el puesto en la alineación del pitcher es para un bateador designado. Habría que remontarse a la temporada de 1935 cuando Wes Ferrell, jugando con los Medias Rojas de Boston, conectó siete cuadrangulares, impulsó 33 carreras, bateó para promedio de .347 en 150 apariciones al plato y, además, ganó 25 juegos y tuvo una efectividad de 3.52 en 38 aperturas (la mayor cantidad en una temporada en su carrera). Desde entonces, el joven circuito estuvo huérfano de esta clase de jugadores hasta este 2018 con la aparición del japonés Shohei Ohtani con los Ángeles Angels de Anaheim.

En este comienzo de temporada de la MLB en dos aperturas, el lanzador tiene récord de dos victorias, sin derrotas y una efectividad de 2.08 y como bateador ha conectado tres cuadrangulares y ha impulsado 11 carreras. Esos jonrones fueron consecutivos en los últimos dos partidos de la serie contra los Indios de Cleveland y el primero contra los Atléticos de Oakland. Con estos números se convirtió en el quinto jugador en la era del bateador designado en conectar tres batazos de cuatro bases y ganar dos juegos como lanzador en un mismo mes, se unió a Mike Hampton (2001), Walt Terrell (1983), Rick Wise (1973) y Ken Brett (1973).

Con 23 años y una experiencia previa de cinco temporadas en la Liga de béisbol de Japón, Ohtani es considerado como uno de los últimos fenómenos de la pelota caliente en la última década. Quienes lo han visto jugando en los diamantes, no solo alaban su calidad desde la lomita, su capacidad de lanzar bolas a 100 millas por hora (160 kilómetros por hora) sino también su formidable poder al bate, la forma en cómo controla la zona de strike sino que además, resaltan la frialdad como se desempeña, nada parece inmutarlo cuando se para sobre el montículo. Esto lo demostró en sus primeras dos apariciones como pitcher y en sus ocho apariciones como bateador designado.

Incluso antes de comenzar la campaña con la novena de Anaheim, el pelotero nipón era calificado como el Babe Ruth japonés. Su camino en Estados Unidos no comenzó de la manera esperada después de un campamento de primavera en el que no impresionó a nadie: tuvo .125 de promedio al bate, con una carrera impulsada y 10 ponches y como lanzador sus números no fueron tampoco los más destacados puesto que registró una derrota y una efectividad de 27.00. Pero una vez la temporada regular arrancó, mostró todo su potencial. Esa magia que hizo vibrar a los japoneses, empezó a mostrarla en la gran carpa, en sus aperturas llegó a alcanzar con su recta las 100 y ha promediado una velocidad de 97.8 millas.

La competitividad de Ohtani es evidente, en cada lanzamiento imprime toda su potencia y cada turno al bate lo afronta como si fuera el último. Los entrenamientos primaverales fueron una forma de despistar a sus rivales y se encargó de guardar su arsenal para cuando los números importaran, así que los problemas durante la pretemporada quizá hayan sido sólo por falta de ritmo. Debe lidiar con una pelota que es ligeramente diferente a la que se usa en Japón, donde la pelota es más suave y con costuras más grandes, además de los cambios en la cultura. Así se lo hizo saber Albert Pujos a quienes criticaron al japonés. “Hay muchos genios sueltos por ahí. El Spring Training no es más que eso; no importa si estás bateando para .500 o ganas 10 juegos. No te van a dar un Cy Young, un título de bateo o un MVP por tus números durante los entrenamientos. Para eso es la pretemporada, para prepararte y mantenerte sano para los juegos de verdad”.

En sus cinco años como profesional en Japón, Ohtani logró 42 victorias y apenas 15 derrotas, como lanzador abridor, con 2.52 carreras limpias, sumando 624 ponches en 543 episodios trabajados. El japonés, a la ofensiva, en ese mismo lapso, despachó 48 jonrones y tuvo promedio de 286 al bate. Shohei viene precedido de muchas alabanzas por la crítica del béisbol japonés, pero para quienes conocen a fondo las exigencias de las Grandes Ligas, muchos temen que, finalmente, el pelotero asiático más temprano que tarde, se decida en conquistar los honores de la lomita de los sustos, o en hacer uso del bate para definir a palo limpio, los compromisos de su novena.