Sugar Ray Marimon, otro bravo de Olaya Herrera

El lanzador cartagenero fue ascendido el lunes por los Bravos de Atlanta y se convierte en el segundo criollo en debutar en el último año.

Sugar Ray Marimon, lanzador cartagenero de los Bravos de Atlanta. Foto: Cortesía

La rapidez en sus pies, la fuerza de sus ganchos y la agilidad para evadir los golpes dentro del cuadrilátero hicieron de Sugar Ray Leonard una leyenda del boxeo. Cada combate era un espectáculo asegurado que se gozaba en todos los rincones del paneta, tanto así que en el barrio Olaya Herrera sector Playa Blanca de Cartagena un colombiano aficionado, Rafael Marimón Ledezma, decidió nombrar a su segundo hijo (de cuatro) como aquel púgil.

Sugar Ray Marimon, nacido el 30 de septiembre de 1988, tal vez no sacó la misma agilidad que su tocayo dentro de un cuadrilátero, ni la rapidez en los pies, pero sí la fortaleza en sus brazos, que aunque no fue empleada para pegar un uppercut a la barbilla, le sirvió para lanzar rectas entre 93 y 95 millas desde la llamada lomita de los sustos.

Siempre tuvo el gusto por el béisbol. Sugar Ray tenía la estatura y la potencia para aspirar a soñar con un puesto en las mayores, sin embargo como jugador de posición nunca llegó a destacarse. La tercera base era su anhelo, siempre la defendió de la mejor manera que pudo, pero lamentablemente su agilidad con el bate y la rapidez en sus piernas nunca llegaron a llamar la atención de los cazatalentos para ser firmado por un equipo de Grandes Ligas.

No obstante cuando llegó a Comfenalco a los 17 años encontró el punto de equilibrio para que el béisbol pasara de ser una posibilidad a una realidad. Allí de la mano de Miguel Teherán deja de ser jugador de posición y se convierte en lanzador, “cuando lo recibí y los vi jugando en tercera observé que tenía buenas manos, pero no bateaba ni corría, así que decidí ponerlo como lanzador y allí brilló. Fue un desarrollo tan rápido, que el 20 de noviembre 2006 lo firman los Reales”, dice a El Espectador el cazatalentos de los Bravos de Atlanta en Colombia.

Su primer paso por fuera del país es República Dominicana, donde dejó una buena sensación al terminar la temporada con una efectividad de 2.05 en 14 juegos, 10 de ellos como lanzador abridor. A partir de allí empieza a escalar peldaño por peldaño la escalera para llegar a Grandes Ligas, incluso llega a jugar en las Ligas Invernales con los Tigres del Licey (de República Dominicana), y con los Cardenales de Lara (de Venezuela), además es el encargado de abrir el partido de Colombia contra Nicaragua en el clasificatorio al Clásico Mundial de Béisbol que se jugó en 2013.

Lamentablemente su llegada a Grandes Ligas se ve truncada en los Reales de Kansas, el equipo en 2014 no le da la oportunidad de hacer el roster y al final de la temporada queda como agente libre. Pero gracias a su amistad con Julio Teherán una puerta se abre, “el agente de Julio, Abel Guerra, ve a Marimon y le gustó lo que vio, así que conversó con los Bravos, que comenzaron el seguimiento, y en diciembre lo firman con una invitación a los campos de entrenamiento”, resume Carlos Roque García, representante de la novena de Atlanta en Colombia.

Gracias a esta oportunidad, Sugar Ray Marimon comenzó a preparar la pretemporada a partir de noviembre, “se concentró en Cartagena y trabajó con Julio (Teherán), (Ernesto) Frieri y un grupo de muchachos de AA. A partir de las 6 de la mañana iniciaban entrenamiento físico en Bocagrande y después soltaban el brazo”, dice Roque García, quien también le explicó a este diario porqué el cartagenero pasó de lanzador abridor a relevista “cuando llega a los campos primaverales el instructor de lanzadores (Roger McDowell) vio que podría desempeñarse mejor como relevo largo y así lo demostró”, añade.

Sus números en Primavera fueron dominantes 1.29 de efectividad en siete entradas lanzadas, con un juego salvado, cinco imparables permitidos y la misma cantidad de ponchados fueron la razón por la cual los Bravos lo llamaron a su equipo grande en remplazo de Juan Jaime que fue puesto en asignación (lo que abrió un puesto en el roster). “Es un lanzador consistente, tiene buen brazo, ubica bien los lanzamientos y tira recta, slider, curva y cambio, este último es su mejor pitcheo, le tiene mucha confianza, incluso tiene la capacidad de dejar a los bateadores congelados cuando lo lanza”, dijo Miguel Teherán, quien ha visto el ascenso de Marimon desde pequeño gracias a la cercanía que siempre ha tenido con su padre.

De esta manera Sugar Ray Marimon se convierte en el jugador colombiano número 15 en Grandes Ligas y el quinto que esta temporada verá acción en la Gran Carpa. Es una oportunidad inmejorable para demostrar sus cualidades y establecerse como lanzador en Las Mayores.

 

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