El hambre de los triunfos en el boxeo colombiano

Con el triunfo de Lely Luz Flórez, Colombia completó 33 campeones mundiales en el cuadrilátero.

Dicen que Colombia ya suma 33 títulos mundiales de boxeo. Dicen también que la primera gran corona en femenino, en poder de la cordobesa Lely Luz Flórez, emula lo que aquel 28 de octubre de 1972 hizo Antonio Cervantes Kid Pambelé, al conquistar la primera faja orbital en la dura disciplina de las ‘narices chatas’.

La verdadera comparación entre Pambelé y Lely Luz no puede pasar simplemente porque ambos son colombianos, los dos se alzaron con el título welter ligero o que esas victorias ocurrieron en tinglados internacionales, para que a nadie le quepa duda alguna de sus triunfos. En definitiva, a ellos también los juntaron la pobreza y la sed de triunfo para sacar adelante a los suyos, como parte vital de la madeja que obliga a darse trompadas con quien no les ha hecho mal alguno.

El boxeo es un deporte rudo por donde se le mire. Y por eso en nuestro profundo sentimiento deportivo, algo nos dice que no es la práctica más adecuada ni aconsejable para que una mujer esté en esas. Pero, como también dicen en la calle, a lo mejor las damas pegan más duro de lo que parece, y además, su pundonor deportivo puede resultar más convincente y decidido.

Empero, ahora hay muchas otras cosas que se le agregan al viril arte de fistiana, como si por arte de magia, esta práctica deportiva pudiera encumbrarse de la noche a la mañana, tal cual lo hicieron en los años 70 y 80 varios peleadores, mas no algunos, a los que les compilan victorias pero carecen de la fortaleza necesaria para ser sólidos y auténticos monarcas de sus divisiones.

Antonio Cervantes Kid Pambelé y Rodrigo Rocky Valdés, dos figuras de talla indiscutible, salieron de la nada, acosados por el hambre y la miseria, para conseguir a través de sus puños la gloria, la fama y el dinero; para el primero, despilfarrado y dilapidado hasta quedar en la ruina, y para el segundo, más organizado en su manejo económico privado, que vive hoy día sin aulagas económicas.

Luego Miguel Happy Lora y Fidel Bassa, portentos de una época gloriosa e indiscutible del boxeo colombiano, con carreras diseñadas con base en el sacrificio y pundonor de verdaderos atletas, dignos como pocos de ser calificados de grandes entre los grandes en el concierto mundial del complicado, arriesgado y difícil deporte.

Venido a menos en nuestra patria, parece que deseara resurgir ahora con los puñetazos que puedan ofrecer las damas en tan dura competencia. Lely Luz Flórez no es un dechado de virtudes, pero su dedicación al gimnasio, con deseos siempre de triunfar, de colocarse en plan de imbatible, hace olvidar por el momento a quienes le abrieron el camino al boxeo colombiano allende las fronteras.

El sendero internacional lo abrió un hombre que desperdició la mejor oportunidad de su vida, al disputar en dos ocasiones la faja mundial de su categoría, pero en ambas saliendo derrotado: Bernardo Caraballo, un pugilista como muy pocos en toda la historia del deporte nacional, que reunía todo lo que necesita un peleador para ser campeón mundial y se instaló en los listados mundiales derrotando a Ramoncito Arias, el venezolano que por los años 60 hacía estragos sobre los cuadriláteros.

Y en ese desfile de extraordinarios boxeadores, muchos otros nombres pueden citarse, pero otros tantos llegaron a la cúspide con la misma velocidad con que cae un tomate maduro de la mata, por lo que la cifra de 33 títulos mundiales podría reducirse, si acaso, a una docena de verdaderos gladiadores y campeones indiscutidos que le hicieron honor y le dieron prestigio al deporte nacional.

Temas relacionados