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Bubba Watson ganó el Masters de Augusta

El golfista estadounidense, de 33 años, venció en el desempate al sudafricano Louis Oosthuizen y conquistó su primer título de Grand Slam. Woods terminó en el puesto 40.

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EFE
08 de abril de 2012 - 09:30 p. m.
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Bubba Watson atravesó la semana más feliz de su vida: hace dos semanas él y su mujer, Angie, adoptaron un niño con un mes de vida y ayer se enfundó en la Chaqueta Verde más preciada del golf mundial, en Augusta, tras el duelo final y espeluznante del desempate.

El jugador de Bagdad (Florida), de 33 años de edad, no paró de llorar desde que embocó el último ‘putt’, el ganador, en el segundo hoyo de la muerte súbita que disputó con el sudafricano Louis Oosthuizen, el campeón del Open Británico de 2010.

Bubba fue hombro por hombro secándose las lágrimas. Desde ayer estará de por vida jugando el Masters. El club le da la bienvenida eterna al ‘pegador’ más potente del Tour estadounidense, famoso por su ‘driver’ de color rosa, heterodoxo también en sus formas y gustos pero un golfista de pies a cabeza.

El argentino Ángel Cabrera —en el puesto trigésimo segundo— fue el último que ganó en Augusta tras un desempate, en 2009.

El triunfo de Watson —cuarto en su palmarés— es el quinto de un jugador zurdo en las últimas 11 ediciones. Le precedieron el canadiense Mike Weir (2003) y los tres títulos de Phil Mickelson (2004, 2006 y 2010).

Poco antes de los sollozos incontrolables de Bubba, su ‘aproach’ en el segundo hoyo del desempate bajo los árboles, tras su escapada desde el ‘tee’, fue el segundo mejor golpe de la jornada y del torneo.

Las ramas, las hojas, la tierra bajo sus pies y al fondo el verde de la calle y el ‘green’. Bubba lo tenía francamente mal. Necesitaba casi un milagro. Pero tras el chasquido del golpe, la bola fue a parar al ‘green’ en vuelo perfecto y mejor aterrizaje. Bubba se quedó para ‘birdie’ desde una posición imposible.

La cara de Oosthuizen era ya un poema. Sabía que ese golpe había acabo con él.

El golpazo de Bubba Watson sólo el segundo mejor del torneo, porque el honor del golpe del día, y del año y del siglo, fue para el propio Louis Oosthuizen, aunque no le sirviera para llevarse a casa la preciada Chaqueta Verde.

Oosthuizen embocó un albatros en el hoyo 2 (par 5) —el primero de la historia del torneo en este hoyo—. El hierro 4 que pegó el sudafricano quedó para la historia y le empujó hasta el liderato sostenido hasta la eclosión de Watson.

Bubba se coló en la fiesta que Louis Oosthuizen fabricó en el hoyo 2, porque el norteamericano encadenó cuatro ‘birdies’ entre los hoyos 13 y 16.

La serie demoledora llevó a ambos hacia el desempate, y el segundo golpe de Bubba en el hoyo 10, entre la hojarasca, bajo los árboles y con sólo una posibilidad de éxito, destrozó a Oosthuizen y su histórico albatros, el cuarto en la historia del Masters de Augusta, que no le sirvió para suceder a su compatriota Charl Schwartzel en el palmarés.

Schwartzel ayudó a Bubba a colocarse la Chaqueta Verde, como manda la tradición, y el rostro iluminado del nuevo campeón quedó también para la historia del torneo.

El concurso de los españoles quedó totalmente gris por los 81 golpes de Miguel Ángel Jiménez, aunque Sergio García firmó uno bajo par (71) para terminar en el puesto duodécimo, mientras que el estadounidense Tiger Woods, exnúmero uno del mundo, apenas terminó en la casilla 40.

Por EFE

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