La buena estrella de Cuadrado

Formado en las divisiones menores de Millonarios, el arquero vallenato logró el ascenso a primera división con el cuadro nariñense y ahora aspira a ganar el título de la Liga Postobón I, de la que su equipo ya es finalista.

Todo ha sido muy rápido. Y muy bueno. A finales del año pasado, Pasto soñaba con volver a la A. Lo consiguió. Venció a Patriotas, en la definición del ascenso, y regresó al lugar que le correspondía. Ahora llegó a la final del Torneo Apertura, luego de dejar en el camino a Tolima, el gran favorito, y espera volver a un título.

El portero José Cuadrado es uno de los responsables de ese buen presente, tras arribar al cuadro de Nariño a principios del año pasado. Y lo es no solamente por su rendimiento en el arco, sino porque también ha terminado convirtiéndose en un líder.

Pese a todo, Cuadrado habla con tranquilidad. “Estoy muy contento por haber conseguido el objetivo. Llegamos a una instancia que todos queríamos”, dice. “Pero todavía queda mucho”, aclara.

Lo sabe como pocos Cuadrado, que vivió la eliminación, en cuartos de final, de su equipo frente a Valledupar, en el torneo del primer semestre de 2011. Lecciones que quedan aprendidas.

Esta vez, entrando con el último aliento a los cuadrangulares, Pasto construyó una actuación formidable. Un posible punto de inflexión fue la victoria de visitante frente a Tolima. Aunque los de Jorge Luis Bernal hicieron mérito para empatar e incluso golear, ahí estuvo Cuadrado para salvarlo todo.

“Enfrentamos a un gran rival”, reconoce el meta. “Y no es que me impacte ganarles, pero sí sabemos que derrotamos a un equipo de respeto. Es que creemos en el trabajo que llevamos desde segunda división”.

Nacido en Valledupar, Cuadrado empezó a jugar en el colegio y luego ingresó a las divisiones menores de Millonarios, ya en Bogotá. Completó el proceso (“como se debe”, dice) y llegó al primer equipo en 2006, de la mano del Fernando ‘Pecoso’ Castro. Su debut: el 30 de julio de ese año, enfrentando a Quindío. Victoria 1-0.

Tras ocho años en el equipo embajador, se fue al Cali, equipo con el que ganó su primer título: la Copa Postobón. Es un recuerdo grato para el golero, que entonces contaba con 25 años.

El próximo destino sería, entonces, Pasto. No fue tan fácil ir a la B. “Venía jugando en un equipo grande, donde uno lo tiene todo”, explica. “Ir a la segunda división era complicado. Pero Pasto ha manejado la infraestructura de un equipo de primera, y tampoco fue tan difícil en comparación con otros clubes, que sí tienen muchas dificultades”.

“Lo atractivo —continúa Cuadrado— era la posibilidad de integrar un grupo con aspiraciones a estar en la A, a tener más continuidad. Me gané un lugar acá. Y he madurado mucho, he hecho cosas importantes, que le aportan a mi carrera”.

Y lo cierto es que se ha consolidado como uno de los jugadores más importantes en el esquema del técnico Flabio Torres. “Uno no sabe qué puede pasar —apunta—, pero lo que no falta es la preparación, seguir trabajando día a día para mejorar. Esto es fruto del trabajo”.

Reconoce Cuadrado que, tras ascender, la idea era ir paso a paso, cumpliendo ciertos objetivos. “El primero era ése, precisamente: el descenso”, explica. “Cuando uno se da cuenta de cómo viene el torneo, de que tenemos la capacidad de estar entre los ocho, entonces hay que aspirar a pelear esas cosas importantes. Uno se da cuenta de que hay con qué. Entonces nos trazamos ese otro objetivo, el de estar entre los ocho y ya en la final”.

Ya con el segundo objetivo cumplido, Cuadrado no distingue entre rivales en la final. La experiencia lo respalda.

“Uno lo entiende cuando vives la situación de las llaves en la B”, asevera. “El otro finalista se lo merece. Igual va a ser difícil cualquier rival. Y yo me acostumbré a no escoger”.

Por lo pronto, Cuadrado alimenta la esperanza de ganar su segundo título en el fútbol colombiano, y completar una gesta no menos admirable: ascender y, de inmediato, afirmarse con una estrella en la A.

El baile de los eliminados

Con un gol del delantero Juan David Pérez, Boyacá Chicó, sin posibilidades de llegar a la final, derrotó 1-0 a Itagüí en Ditaires, que ratificó su eliminación, pues llegaba con mínimas opciones de clasificar. En el minuto 41 Pérez tuvo tiempo para recibir el balón, girar ante la pasividad de la defensa antioqueña y meter el balón en el palo derecho de Róbinson Zapata.

El técnico Hernán Torres dirigió su último partido en la ciudad de Itagüí como técnico de ese club, pues la otra semana se convertirá en DT de Millonarios. Antes de eso tendrá que medirse en la última fecha de los cuadrangulares, en un partido de trámite para las Águilas Doradas, ante Equidad. El juego será el domingo a las 3:30 de la tarde en el estadio de Techo, en Bogotá.

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