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Cuando restaban tan sólo cuatro vueltas, de las 200 pactadas, el piloto bogotano Carlos Muñoz era el virtual ganador de las míticas 500 Millas de Indianápolis, que ayer celebraba sus 100 años de vida. Colombia una vez más, como lo hizo este fin de semana con el ciclista Esteban Chaves en el Giro de Italia, hacía fuerza para que el bogotano pasara de primero la meta. Pero lamentablemente el auto de Muñoz se quedó sin combustible, tuvo que ingresar a los pits y perdió la opción de relevar en el título a su compatriota Juan Pablo Montoya, ganador en 2015.
Sin embargo, hay que decir que el piloto de la escudería Andretti Racing protagonizó un verdadero carrerón, luego de salir en el quinto puesto. Las 500 Millas de Indianápolis no habían comenzado con buenas noticias para Colombia, luego de que en la vuelta número 64, Juan Pablo Montoya tuviera que abandonar la pista, tras perder el control del auto. Por fortuna, el bogotano salió ileso, pues su carro sí resultó seriamente averiado.
Muñoz, quien en 2013 participó en sus primeras 500 Millas de Indianápolis logrando también el segundo lugar, quería esta vez la revancha. Y lo estaba logrando con una gran muestra de talento, frialdad y control de su auto, en una carrera que resultó bastante accidentada. Pero la estrategia no le resultó y, cuando se aproximaba a la gloria, su esquivo camino lo llevó fue a los pits.
Así que el novato estadounidense Alexander Rossi, compañero suyo de equipo, aprovechó el mal cálculo de Muñoz, logró su primer gran triunfo de su corta carrera en la Serie Indycar del automovilismo americano.
Rossi, de 24 años de edad, se mantuvo a la zaga de Carlos Muñoz y del estadounidense Josef Newgarden, para sacar provecho de que los dos últimos tuvieran que ir al garaje para reabastecer combustible.
El ganador administró mejor su gasolina y logró entrar con apenas 4 segundos de ventaja sobre Muñoz, quien recibió la derrota con lágrimas. “Me quedé corto de combustible por media vuelta”, dijo Muñoz, quien falló por segunda vez en llevarse el triunfo en la Indy-500.
Ante una concurrencia récord de más de 350.000 personas, Rossi se convirtió en el primer novato en ganar las 500 Millas de Indianápolis, desde que el astro brasileño Helio Castroneves lo hiciera en 2001. “No tengo idea de cómo sacamos esta carrera. Corrí las últimas tres vueltas apenas con el espíritu de combustible”, dijo un emocionado Rossi, quien debutó en la Indycar este año, luego de quedarse sin trabajo en la Fórmula Uno.
“El pasado año estaba viendo la Indy-500 desde el Gran Premio de Mónaco (Fórmula Uno), y ahora estoy aquí. Es loco, un sueño loco, hombre”, aseveró el californiano al bajar del podio, tras recibir el trofeo de campeón y beberse el tradicional litro de leche con que festeja el ganador de la carrera.
Las lágrimas de un campeón
Carlos Muñoz, sin embargo, se bajó de su carro tranquilo por su destacada actuación y con la bandera de Colombia. “Mi auto estaba perfecto, pero por media vuelta me quedé sin la victoria. Me mantuve con los mismos neumáticos, pero el combustible no fue suficiente. Pero sé que voy a ganar las 500 Millas algún día”, dijo entre lágrimas el bogotano, quien a los siete años empezó a correr en un kart que le dieron a su papá como parte de pago por una deuda. “A los 12 él me dijo que si quería dedicarme en serio al automovilismo tenía que irme a Europa para mejorar mi nivel y yo, que quería comerme el mundo, no lo dudé. Sin embargo, fue duro, por la soledad, la falta de mis padres (Ricardo y Mónica) y mi hermano (David)”, le dijo a El Espectador.
Muñoz, que cumple su tercera campaña con el Andretti Autosport, se enfocará ahora en la temporada de la Indycar Series, en la que marcha en el puesto 12.