“No corro para acumular triunfos”: Alberto Contador

Entrevista con el ciclista español, ganador del Tour de Francia, el Giro y la Vuelta a España.

Pese a que convierte cada carrera en la que participa en un espectáculo, una exaltación del ciclismo de ataque, el español Alberto Contador es un ciclista serio. Tan serio y concentrado está realizando su temporada, que ni siquiera el terremoto por el regreso de Lance Armstrong parece afectarlo. “Yo me mantengo al margen”, dice el corredor de 26 años que en 2007 ganó el Tour de Francia y que el año pasado logró los títulos del Giro de Italia y la Vuelta a España.

Contador, apenas el quinto pedalista en la historia que logra la corona en las tres carreras por etapas más importantes del mundo, después de los franceses Jacques Anquetil y Bernard Hinault, el italiano Felice Gimondi y el belga Eddy Merckx, analiza su arranque de temporada, en el que ganó la Vuelta al Algarve, en Portugal y la Vuelta al País Vasco.

Dos títulos y un cuarto lugar en la París-Niza. Ha comenzado el año a lo grande...

Estoy muy contento por mi comienzo este año, por mi evolución. Estoy trabajando muchísimo y, como se ve, el trabajo rinde sus frutos.

¿No le sorprende seguir mejorando año tras año?

Sigo con la misma motivación, incluso más, y eso es un extra. Se sabe que el cuerpo sigue evolucionando hasta los 29 años, más o menos, y eso se plasma.

¿Lo nota en su interior?, ¿hay alguna forma de sentirse más fuerte?

En los entrenamientos me sorprendo viendo los datos del computador y comprobando que son mejores que los del año pasado por estas fechas. Y luego, en las carreras he confirmado que esos datos son verdaderos.

¿También necesita ganar tantas carreras como gana para confirmarlo?

En cuanto empiezo a entrenarme me pongo bien con bastante facilidad e intento aprovechar. Cuando me encuentro en buenas condiciones, estoy siempre en la pelea.

Faltan poco más de dos meses para el Tour. ¿No es muy pronto para estar tan fuerte?

Pero yo disfruto con la competición y gano carreras que no son incompatibles con el Tour. No puedo dar la espalda a los retos, y, por otra parte, la París-Niza siempre será una carrera especial para mí porque fue mi victoria máxima antes de ganar el Tour de 2007. Esa es una carrera durísima. No hay equipo que la pueda controlar y eso a uno le sirve para medirse.

¿Lo dejó tocado la derrota allí?

En mi palmarés no figurará la París-Niza 2009, pero en mi mente, en la satisfacción personal que me proporcionó, vale más que una victoria. No corro para acumular triunfos. Disfruto compitiendo.

¿No cree que su forma de interpretar el ciclismo, tan generosa en la búsqueda de la victoria, lo hace a veces perder el premio grande?

También me gusta calcular como Miguel Indurain. Me interesan las clasificaciones generales, no voy a ponerme todos los días a sumar victorias de etapa. No soy de los que al final del año cuentan cuántas han conseguido, estoy por encima de eso.

 

De hecho, en Italia lo criticaron por coronar el Giro sin ganar ni una etapa...

Cuando gané el Giro me pusieron el pero de que fui excesivamente calculador, lo contrario que se me achaca ahora. Sé que nunca podré hacer algo al gusto de todos. Cada carrera es un mundo y se desarrolla de acuerdo con las leyes que genera.

Lo que lo obliga, por ejemplo, a un ataque inesperado en pequeños ascensos, como es su costumbre.

Son reacciones más de cálculo que de orgullo. Uno quiere ver cómo está físicamente respecto a los demás y a veces nadie responde y uno se coge confianza.

Y eso es lo que le gusta a la gente, lo que enamora al aficionado...

Cuando veo ese tipo de cosas, esas reacciones de la gente que me llegan, me lleno de satisfacción, muchas veces más que cuando gano.

¿Se siente esclavo de su personaje, como ‘Perico’ Delgado, de sus ataques en montaña?

No se trata de dar espectáculo por espectáculo, es mi forma de correr. Como escalador que soy, tengo que atacar. Y ataco de forma determinada y en situaciones clave.

Un ataque, y para adelante, sin mirar atrás...

Dependiendo de las piernas que tenga, miro o no miro para atrás. En un puerto con viento de frente, por ejemplo, si abro un hueco de cinco o seis metros con el ataque, ya sé que será muy difícil que me cojan, pues así rompes el ritmo al otro corredor. Luego se trata de mantener el máximo tiempo posible un ritmo elevado. En eso es en lo que más estoy trabajando ahora, en atacar y mantener el ritmo.

Su evolución más espectacular ha sido, de todas maneras, en las contrarreloj. ¿Gracias al túnel del viento?

No mucho, no uso la postura más aerodinámica. Como soy un corredor de extremidades largas, no tan recogido como Levi Leipheimer, por ejemplo, no es muy cómoda para mí. He hecho, en cambio, mucho trabajo de estiramientos y de flexibilidad para adaptar lo más posible mi cuerpo a la bicicleta. Eso, y que desarrollo más potencia, es la clave de la mejora.

¿Cuánto puede mejorar aún de aquí al Tour?

No me gusta hablar de porcentajes, pero estoy a un 80 u 85% de la capacidad que espero tener en el Tour. Y aún estoy un kilo por encima de mi peso.

¿Se podría decir que su 85% de ahora equivale al 100% del año pasado?

No, yo no diría tanto. Pero, sí, mi 100% de este año será superior al 100% de 2008.

¿Cómo le afecta a la cabeza tanto circo mediático alrededor de Armstrong?

Estoy muy tranquilo. Hay una revolución grande con el tema de Lance, pero yo voy al margen. Estoy muy concentrado en mi trabajo, y muy motivado.

Ha ganado las tres grandes a los 26 años. Ya hay un capítulo con su nombre en los libros. ¿Qué puede motivarle aún?

Me motivan la competición y los retos. Estoy seguro de que cuando deje la bici, seguiré con motivación para otros retos de la vida.

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