'Operación tortuga' en el Tour de Francia

La décima etapa se desarrolla a ritmo lento por la protesta de los pedalistas.

La décima etapa del Tour de Francia que se disputa entre Limoges e Issoudun transcurre con retraso, provocado por decisión de los corredores, en protesta por la prohibición de la UCI y la organización de la carrera de llevar los auriculares que les permite el contacto con el coche del director.

"La decisión de ralentizar la carrera ha sido un pacto de los corredores, que han hablado esta mañana entre ellos para ver cómo iban a afrontar la etapa", señalaron a EFE fuentes del pelotón.

Según dicha fuente, "los corredores han decidido que iban a dejar atacar a los equipos franceses y equipos que no han firmado contra la prohibición de los auriculares, para posteriormente controlar la fuga y disputar el esprint siempre y cuando trabajaran los equipos de los velocistas".

"Recibimos órdenes de la UCI y la cumplimos, pero nosotros solicitamos que al menos dos corredores pudieran salir con los auriculares", concluyó la misma fuente.

Los 20 equipos participantes en el Tour de Francia tomaron esta mañana la salida de la décima etapa que se disputa entre Limoges y Issoudun sin auriculares de conexión con el coche del director deportivo.

Un experimento para tratar de hace una carrera más espontánea y menos previsible, según acordaron poner en práctica la organización de la carrera y la Unión Ciclista Internacional (UCI).

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