'Hay incompatibilidad entre Lance y Alberto'

El técnico del Astana, Johan Bruyneel, reconoce que no existe química con el español, quien ganó la contrarreloj y prácticamente sentenció el Tour a su favor.

Aunque en la carretera el ciclista español Alberto Contador dictó cátedra y prácticamente sentenció a su favor el Tour de Francia, la edición 96 de la prueba por etapas más importante del mundo será recordada por su rivalidad con Lance Armstrong.

Esa disputa por el liderazgo en el equipo Astana puso en el ojo del huracán al técnico belga Johan Bruyneel, quien condujo al estadounidense en sus siete victorias en París, pero terminó aceptando la superioridad del ibérico, al menos en 2009.

¿Ha sido difícil mantener el equilibrio entre dos grandes orgullos de dos grandes campeones?

Sí, no ha sido fácil. Ya sé que para los medios ha sido una cosa formidable, pero siempre he sabido que la carrera pone finalmente a cada uno en su lugar. Hoy son primero y tercero, y alguna razón habrá para que esta ambigüedad entre los dos se esté resolviendo así. Si estuvieran en equipos diferentes seguramente también serían primero y tercero.

Usted, sin embargo, está más cerca de Armstrong, de hecho estará con él en su nuevo equipo para 2010, el RadioShack. ¿Observa celos en Contador?

A Alberto le he dicho desde el principio que mi relación con Lance va más allá de la que puedo tener con cualquier otro corredor del equipo. Hemos vivido muchas cosas juntos desde 1999 y no es sólo una relación corredor-director. Y si me siento con Lance en el avión, en ningún momento pienso que no sea la cosa más normal del mundo. Si los medios lo quieren manipular, es otra cosa. Pero no es tan importante lo que los medios piensan o dicen.

El pasado lo une a Lance, el presente y el futuro también. ¿Y Contador?

Mi futuro y el de Lance no está en Astana, En cuanto a Alberto, depende de cómo vean las cosas él y su entorno. Él tiene muy buenas ofertas, todos lo quieren. Y es cierto que hay cierta incompatibilidad entre Lance y Alberto, pero eso no quiere decir que hayamos cerrado la puerta, ni él ni nosotros.

¿Cómo es su comunicación con Armstrong y con Contador?

Diferente. Con Lance es una comunicación más allá de lo profesional; con Alberto, puramente profesional, y ha sido así desde el principio. No es una relación tan intensa, pero sí correcta. Me comunico mediante el Blackberry; con Alberto en español, con Lance en inglés.

¿Cómo cambió la relación con Contador tras conocerse el regreso de Armstrong el año pasado?

No cambió de inmediato, aunque comprendí que para Alberto sería una situación difícil. Intenté ponerme en su lugar y comprendí que no era nada fácil. Si tuviera 25 o 26 años y me pasara eso, no sé cómo habría reaccionado, pero no muy bien. No sé lo que habría hecho y por eso comprendo ciertas reacciones.

¿La fricción con Contador comenzó antes o entonces?

No ha sido tanto una fricción. En 2007 estuvimos bien; en 2008, no tanto, pero simplemente profesional. Por una razón u otra nunca ha habido química entre los dos. No sé cuál es la razón y él puede decir lo mismo de mí. Hay gente que se lleva bien y gente que no tanto, pero no hay ningún conflicto.

¿El Tour se ha desarrollado como había previsto?

Sí. Mi intención era coger el liderato lo más tarde posible. Sé por experiencia que hay que esperar y ser prudente al máximo. Se ha hecho un buen trabajo, pero el Tour todavía no está ganado, aunque todo el mundo lo piense.

¿Qué es lo más difícil al correr un Tour con dos líderes?

Para mí no ha sido tan difícil. En la carretera ha sido muy fácil. Ha sido un plan estratégico en el que hemos manejado bien las diferencias y aprovechado las etapas a cronómetro.

¿Antes de empezar pensaba que podía ganar el Tour con cualquiera de los dos o sólo con Alberto?

Siempre he pensado que sólo lo podía ganar con Alberto, aunque durante la carrera ha habido momentos en los que Lance me ha sorprendido por su nivel. Ahora Lance es tercero y no sé si podrá resistir ahí o no, no es nuestro objetivo. Pero hace unos meses nadie le habría creído capaz.

¿La derrota le ha hecho más querido, más humano?

Quizá. En Francia aman más a los perdedores. Fignon decía que nunca se le había querido tanto como cuando perdió el Tour por ocho segundos.

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