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Boyacá: cuna de oro del ciclismo en Colombia

Detrás de Nairo Quintana, Fabio Parra o Rafael Antonio Niño existen varios nombre de ciclistas que empezaron a dejar en alto el nombre del país en las principales vueltas del ciclismo en América Latina y Europa. De Sogamoso, Paipa, Duitama y demás municipios provienen viejas leyendas del deporte.

Nairo Quintana, Fabio Parra y Rafael Antonio Niño, tres de los referentes del ciclismo en Boyacá.Archivo

La primera vuelta a Colombia se realizó en 1951. Muchos iban en sus carros, otros se colgaban de los camiones y otros simplemente esperaban en medio de la carretera a que el pelotón de ciclistas pasara a toda velocidad por su lado. En aquel entonces era la radio la única que podía transmitir las etapas de uno de los eventos deportivos más importantes del país. Muchas veces se ha hablado que incluso las narraciones se improvisaban, pues los relatores y periodistas no podían observar toda la carrera y solamente se centraban en los tramos finales de cada carrera.

En total fueron 35 ciclistas que corrieron alrededor de 1.254 kilómetros repartidos en diez etapas en lo que fue la primera edición de la Vuelta a Colombia.  Desde entonces las montañas y las extensas carreteras abrieron sus puertos para que por ellos pasaran centenares de personas en sus bicicletas, unos cargando sus cantinas de leche, otros cargando sus cultivos, otros simplemente jugando a quien llega primero a la meta y otros entrenando para ser deportistas de élite. Al final, varios de estos personajes que cargan en sus ruanas y en sus hombros los relatos de la Colombia rural y campesina se convirtieron en escarabajos, no como Gregorio Samsa en La Metamorfosis de Kafka, sino como grandes referentes que dieron alegrías y que se hicieron espejos de varios niños que vieron en el ciclismo una oportunidad de soñar y de llegar lejos con varios pedalazos.

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Los grandes ciclistas de Colombia podrían provenir de cualquier parte. Sin embargo, la historia nos ha señalado las montañas de la región Andina, de los departamentos de Antioquia, Boyacá y Cundinamarca, de los altos paisajes que pueden oler a café, plátano, papa o verduras. De allí viene Nairo Quintana, ganador del Giro de Italia en 2014 y de la Vuelta a España en 2016. Oriundo de Tunja, capital de Boyacá, el ciclista colombiano se ha convertido en uno de los orgullos de los ‘Escarabajos’ en el país y el mundo. Sin embargo, así como hablamos en el fútbol de que Messi existe porque existe Maradona, y que Maradona existe porque existió Di Stéfano, en el ciclismo y en otros deportes los grandes referentes se hacen porque vieron en sus espejos a los ídolos del pasado. Y Nairo no solo surgió por su voluntad y sus largas jornadas de entrenamiento en las carreteras donde muchos lo acompañan mientras transportan sus alimentos, también apareció por personajes como Roberto ‘Pajarito’ Buitrago’, Fabio Parra, Miguel Samacá o Plinio Casas.

Roberto "Pajarito" Buitrago Dueñas nació en Duitama en 1937 y ganó la Vuelta a Guatemala en 1958 y la Vuelta a Colombia en 1962. En sus manos está la génesis de los ‘Escarabajos’ boyacenses y el fin de una paternidad que había establecido Antioquia en manos y pies de Ramón Hoyos Vallejo.

De Sogamoso surge una dinastía importante del ciclismo. Varios de ellos tienen una relación con la familia de Fabio Parra, aquel legendario que hizo parte de un podio en el Tour de Francia en 1988 tras quedar tercero y de un podio en la Vuelta a España luego de quedar segundo en 1989.

De esa dinastía surgieron personajes como Humberto Parra González; Epimenio González, primo de Humberto; Ezequiel Pinto González, tío de Fabio Parra y Joselin Peña, cercano a estos hombres que hicieron del ciclismo un deporte, una tradición y un patrimonio de Sogamoso.

La altura del departamento de Boyacá, sumado a que sus pobladores suelen caracterizarse por su carácter fuerte y su actitud trabajadora, hace que muchos de los ciclistas de allí cuenten con un físico importante que los ayuda a destacarse en los terrenos más complejos, en los que también se hacen en altas montañas como en las que ellos crecieron y en las que muchos se habituaron a movilizarse para llegar a sus colegios y a los lugares donde solían trabajar y ayudar a sus familias para sostener las casas de campo y las tierras que poseen o poseían.

De Tuta nació Miguel Samacá Hernández, ganador de una Vuelta a Colombia y una vuelta a Táchira. Fue conocido como ‘Don coraje’; de Cucaita apareció Rafael Antonio Niño, que ganó el Clásico RCN en cinco ocasiones y la Vuelta a Colombia en seis oportunidades. El legado de este último es importante, pues fue el primer boyacense en romper las fronteras nacionales y llegar a territorio europeo a disputar y conocer nuevas y desconocidas rutas.

La mayoría de boyacenses habían permanecido en el país. Cada detalle suma y cada presencia se sentía en las voces que repetían cada vez más el nombre del departamento y los nombres de quienes empezaron ganando etapas en su propia tierra y llegaron a los Alpes suizos o a las calles en piedra de las capitales de Francia, Italia y España.

Plinio Casas, de Ráquira, ganó la Vuelta a Chile en 1980;  Norberto Cáceres, conocido como ‘Cacerolo’, nació en La Uvita en el 52 y le trajo al país títulos como la Vuelta a Costa Rica en el 76, a Venezuela en el 77 y Chile en el 78.

Colombia llegaba a una dura década de 1980. El poderío de las guerrillas, la llegada y crecimiento del narcotráfico y el brote de grupos paramilitares que dieron paso a una época cruda del conflicto armado hizo que el país cayera en lugares de miedo y se aferrara a esos pequeños paréntesis que representaba el deporte y que traía la alegría que a muchos se les había ido entre los estruendos de las bombas.

Los reflectores y los micrófonos apuntaban y hablaban del antioqueño Cochise Rodríguez, Lucho Herrera, Fabio Parra o Rafael Niño, pero mientras ellos se llevaban el protagonismo por sus rostros ensangrentados y las venas de sus piernas a reventar, en Colombia seguían floreciendo de los campos y las montañas otros ciclistas que hicieron de este deporte uno de los fuertes del país: José Patrocinio Jiménez, de Ramiriquí; Cristóbal Pérez, nacido en Chiscas; Francisco Rodríguez Maldonado y Alberto ‘El Torito’ Camargo, de Duitama; Israel Corredor e Israel ‘El Rápido’ Ochoa de Paipa y Henry Cárdenas de Sogamoso son algunos de los ciclistas que atrajeron a Boyacá miles de bicicletas que pasaron a colmar las carreteras y que reafirmaron que esos viejos pasadizos de la colonia y la independencia dejaron de ser territorios habitados por caballos para pasar a ser pasajes de los caballitos de acero.

 

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Redacción deportes

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