La caída de Froome desató la primera gran batalla

El aceite que botan los automóviles, y muy en especial los tractores, estuvo a punto de darle un vuelco al Tour de Francia en la etapa de este viernes pues con un piso mojado las caídas fueron frecuentes y sacaron de la competencia a un buen número de corredores.

El líder del Tour sufrió una caída en la etapa 19 de la competición. / AFP

El gran beneficiado de la jornada fue Romain Bardet, quien se lanzó a buscar el primer triunfo de un corredor francés y de paso a treparse al segundo lugar de la general. Escapó antes de que ocurriera el accidente del líder y consiguió mantener en el ascenso a unos 30 segundos al lote de Nairo. Este sábado, en la última oportunidad para definir las posiciones finales tendrá que batirse en grande con quienes lo amenazan a muy pocos segundos.

El que el líder de la carrera se fuera al suelo aparatosamente luego de atravesar la línea blanca del centro de la vía pudo deberse a que ésta es más deslizante pero observando repetidamente la filmación de ese momento tenemos la impresión de que fue una gota de aceite la que provocó el resbalón de la rueda trasera de la bicicleta del inglés. Y decimos esto porque en seis Vueltas a España que hicimos en motocicleta estuvimos varias veces a punto de irnos al suelo por causa del aceite y hasta en varias ocasiones, especialmente en las entradas a los pueblos, el radiovuelta nos prevenía, tanto a ciclistas como a motociclistas, del peligro que nos acechaba por ese motivo.

Por cualquier factor que haya sido la caída provocó una batalla que armó un desbarajuste en las sólidas huestes del Sky porque los hombres que están entre los primeros de la clasificación vieron su  oportunidad y trataron de alejar al líder, que tuvo que batallar en serio, ayudado por sus incansables compañeros para disminuir su diferencia. Consiguió llegar al grupito que encabezaban los Astana. No tuvo la misma suerte quien era segundo de la general, Bauke Mollema quien se salió de la vía y volvió a la ruta desesperado y sin fuerzas. En la meta ya era décimo a más de cuatro minutos de quienes lo sacaron del podio. Y en esos dramáticos minutos finales Nairo Quintana, llevado por Alexánder Valverde pero aún resentido por un extraño mal, al que nadie le encuentra explicación, sufría por seguir la rueda de Aru, Purito y Valverde pero consiguió alejar unos cuantos metros a Froome y así mismo a quien ocupaba el tercer escalón, Adam Yates y se metió inexplicablemente en el podio. Una hipótesis que puede ser muy probable sobre lo que le ocurre es que el corredor boyacense no ha madurado del todo todavía y necesita más kilómetros y más carreras para alcanzar la dureza, el aguante y la potencia de un Froome.

Este sábado puede pasar cualquier cosa camino a Morzine, la ciudad en la que el mundo supo de Nairo Quintana al ganar el Tour del Avenir, en la que Alfonso Flórez consiguió doblegar a Sukho y su legión en 1.980 en la misma carrera y en la que se han vivido otros triunfos inolvidables. En el kilómetro 21 hay que escalar el Col de Aravis, de segunda, en el 45 el Colombier, de primera, en el 93 el Col de Ramaz, de primera y en el 136 el Col de Joux Plane, fuera de categoría, para descender luego 12 kilómetros hasta la meta.

Como queden las clasificaciones aparecerán el domingo en los Campos Elíseos. Porque seguramente desde el primer ascenso quienes siguen a Froome en la general saldrán a probar en qué condiciones está la rodilla del líder y de ahí en adelante vendrá la feroz batalla por los dos lugares que permitirán subir al podio, al lado de Froome. Bardet supera a Nairo por 16 segundos, a Yates por 25, a Richie Port por 1.06 y a Fabio Aru por 1.49. Serán los protagonistas de la última batalla de este Tour.


 

 

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