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hace 13 horas

Chris Froome sentenció la Vuelta a España

El ciclista del Sky ganó la contrarreloj individual, de 40,2 km, y dio un paso gigantesco para quedarse con su primer título en la ronda ibérica. Los colombianos sufrieron.

Froome en acción durante la etapa 16 de la competencia española. / EFE

Que Chris Froome tiene a su lado al poderoso Sky que lo arropa y nunca lo deja solo, que siempre tiene un gregario en la montaña que le ponga la rueda. Pues el ciclista británico demostró este martes, en la contrarreloj individual, que no le hace falta nada para ser el mejor ciclista de la Vuelta a España y que cuando tiene que responder por sí mismo también es un fenómeno. En el trayecto de 40,2 km, una flecha roja detuvo el cronómetro en 47 minutos exactos, con un promedio de velocidad de 51,3 km/h. En otras palabras, voló. Fue el día, fue el momento de alejarse aún más, de tomar más distancia. A Froome lo apretaron en la montaña y no cedió. Y en la prueba en la que hay que pedalear como si no hubiera un mañana y valerse por sí solo, su desempeño fue un mensaje directo a sus rivales. (Video: análisis de la etapa 16)

El siempre elegante Wilco Kelderman, un especialista en este tipo de pruebas, apenas pudo ubicarse segundo, mientras que el italiano Vincenzo Nibali cerró el podio del día. Un solo ganador y muchos vencidos: derrotado el líder del Bahrain Mérida, el del Team Sunweb y los colombianos Miguel Ángel López y Esteban Chaves, quienes aguantaron en un terreno en el que no son especialistas y en el que su contextura física no les ayuda mucho cuando aparecen pequeñas ráfagas de viento que golpean e incomodan. El ciclista boyacense fue el mejor escarabajo del día, en el puesto 22, a 2:34 de Froome, mientras que el bogotano se ubicó en la casilla 45, a 4:01. La crono no es lo suyo y eso quedó claro ayer.

“Me sentí muy bien y por fortuna me pude quedar con la victoria, y de paso tomarles más diferencia a mis perseguidores”, dijo Froome luego de ganar su segunda etapa en la edición 72 de la última de las tres grandes de la temporada (ya se había adjudicado la novena jornada con llegada en la Cumbre del Sol). (Supermán López, con opción de podio)

Mandíbula apretada, brazos tensos, piernas alineadas: Froome es una máquina. Mientras llega al punto va a un ritmo regulado, un paso que ilusiona a los demás cuando toman tiempos de referencia en los puntos medios. Pero al final le pone la velocidad extra a su motor y se sube al podio para recibir el premio como vencedor del día, se baja y se sube de nuevo para ponerse la camiseta de los puntos, y en su último ejercicio está otra vez en la tarima para que lo vistan con el maillot de la clasificación general. El tipo acaba de correr a tope y aun así luce impávido en el desgaste protocolario. Este miércoles se disputa la etapa 17, de 180,5 km, una dirísima jornada qie termina con un premio de montaña de categoría especial, un recorrido para que los rivales de Froome quemen sus últimos cartuchos o para que el británico vuelva a demostrar por qué es el juez de la carrera.