Ciclismo colombiano, como en los mejores tiempos

Sergio Luis Henao y Carlos Betancur fueron segundo y tercero en la prueba de un día.

Sergio Luis Henao (izq.) y Carlos Betancur (der.) en el podio de la Flecha Valona, que ganó el español  Dani Moreno. /EFE
Sergio Luis Henao (izq.) y Carlos Betancur (der.) en el podio de la Flecha Valona, que ganó el español Dani Moreno. /EFE

Ni siquiera a finales de los años 80 o comienzos de los 90, cuando fue la época dorada del ciclismo colombiano, se pensaba que algún escarabajo podía disputar el título de una de las grandes clásicas europeas de un día.

Pero los tiempos han cambiado y también el perfil de nuestro pedalistas, quienes dejaron de ser eximios escaladores y se convirtieron en verdaderos todoterreno capaces de lucir tanto en la montaña como en el llano.

Ayer, en la tradicional clásica Flecha Valona, en Bélgica, los antioqueños Sergio Luis Henao y Carlos Betancur quedaron segundo y tercero, respectivamente, en una exigente prueba de 205 kilómetros de recorrido quebrado, en la que demostraron su habilidad, potencia e inteligencia.

En el envión final el español Dani Moreno se quedó con el título, luego de cuatro horas, 52 minutos y 33 segundos de carrera. Henao y Betancur, los primeros suramericanos que se suben al podio en esta competencia, llegaron tres segundos después.

“La actuación de Rigoberto Urán en los Juegos Olímpicos de Londres fue la plataforma de despegue de nuestros ciclistas en este tipo de carreras. Se dieron cuenta, él y sus compañeros de generación, de que podían ganar. Son muchachos que viven y corren en Europa, que están adaptados y que no tienen ningún tipo de complejo. No se achican ante ningún rival y no se dejan afectar ni por el frío ni por las condiciones adversas”, explica Héctor Urrego Caballero, una de las personas que mejor conocen la historia de nuestro ciclismo.

Esa brillante actuación confirmó la excelente temporada de los colombianos en el Viejo Continente, pues Nairo Quintana se impuso, hace apenas 15 días, en la Vuelta al País Vasco, en donde él y Henao ganaron una etapa cada uno.

“Es también la ratificación de que aquí tenemos mucho talento y que por eso las grandes escuadras europeas están contratando a ciclistas nuestros”, agrega Urrego, quien sin embargo advierte que “no hay que perder las proporciones, porque ellos son gregarios en sus equipos y tienen que trabajar para sus jefes de filas. Eventualmente, como en la Flecha Valona, se podrán destacar o tener carta libre para actuar, pero por lo general los vamos a ver ayudando a sus capos”.

Por eso habrá que seguirles evaluando con prudencia. Pedirles que sigan siendo protagonistas y demuestren por qué están entre los mejores del mundo, pero no exigirles títulos.

Gracias al brillante momento de los escarabajos, Colombia ocupa hoy el segundo lugar en el escalafón de naciones de la Unión Ciclística Internacional, detrás de España y delante de Bélgica.

Carlos Betancur, quien corre por el equipo AG2R La Mondiale, aseguró ayer que la cruzada por el ciclismo limpio ha beneficiado a los pedalistas criollos: “Hay muchos más controles antidopaje y el pasaporte sanguíneo. Nosotros nos entrenamos en altitud. Tenemos esa ventaja”. “Así son los escarabajos del siglo XXI, muchachos mejor preparados, que saben cuál es su lugar y tienen los pies muy bien puestos sobre la tierra”, agrega el periodista español Carlos Arribas, para quien no sería raro ver a alguno de ellos peleando un título más grande.

Mientras eso ocurre, podremos seguir apostándole a lo que era inimaginable hace 20 años: pelear y ser protagonistas en las clásicas de primavera. El domingo, varios de los nuestros estarán en la Lieja-Bastogne-Lieja.

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