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Desde hace 30 años, las miradas del país estaban puestas en el grupo de convocados para participar por primera vez por Colombia en un Tour de Francia; el boyacense José Patrocinio Jiménez era la estrella del equipo Pilas Varta, el mismo que le abrió el camino hacia Europa a los corredores nacionales que hoy en día siguen dejando en alto el nombre del ciclismo criollo.
“Pagamos todas las primiparadas habidas y por haber. Yo fui líder de la montaña durante 18 etapas, llegué a ser séptimo en la general, pero todo se derrumbó, porque no hubo táctica; en una etapa, se me rompió la bicicleta y el auxilio mecánico llegó cinco minutos después, no sabíamos atacar, y a punta de maña, nos molieron los otros equipos, pero fue una buena entrada: la gente empezó hablar de Colombia”, reconoció Patrocinio.
Y ese no era su primer logro como corredor, ya que antes de que hiciera su estreno en la carrera del viejo continente, conquistó otras reconocidas competencias: campeón de la Vuelta a Colombia, del Clásico RCN, de la Vuelta al Táchira y la Vuelta a Guatemala, y también campeón de la montaña en el Tour de L’Avenir en 1981.
El Viejo Patro, como se le conoce al corredor nacido en Ramiriquí, Boyacá, es considerado como uno de los ciclistas más recordados en la historia del pedalismo del país. Hoy, a sus 60 años, conduce uno de los carros de la Federación Colombiana de Ciclismo y acompaña a toda la caravana de la Vuelta a Colombia, que termina hoy en Medellín. A donde llega lo saludan, especialmente en las etapas que pasan por su departamento: “Yo estoy muy agradecido con el ciclismo y con las personas que me han seguido, por eso les digo que cuando practiquen algún deporte, háganlo con pasión, con deseos de superación. No hay nada más bonito que hacer realidad los sueños, y el deporte te ayuda a conseguirlos”.
Historias y enseñanzas de un viejo corredor, que en cada Vuelta revive sus días como competidor. 35 años atrás la rivalidad con Rafael Antonio Niño, el más ganador y actual entrenador del equipo de Boyacá, llevaba a que no se pudieran dar paso entre ellos, hoy, comparten en carretera, se saludan como viejos amigos y se ayudan.
“En nuestra época corríamos bastante, se hacía un gran esfuerzo, se buscaban las carreras, había más combatividad; ahora, el corredor busca atacar una o dos veces y si no puede sacar ventaja, se guarda para el día siguiente, ya no hay tanta competitividad, nuestras carreras eran más duras, y por lo tanto había más rivalidad”, contó Niño, al recordar las competencias que disputaba con Patrocinio, quien además reconoció que “nosotros teníamos una de las mayores rivalidades en la historia, cada uno quería ser el mejor y teníamos la misma ambición de ganar, eso se notaba y en sí era un beneficio, había más espectáculo en la montaña”.
También reconoció el buen momento por el que están pasando los pedalistas colombianos que corren en Europa, y así mismo dijo que en el ciclismo todo ha cambiado para bien: “Antes teníamos pedales de correa y las bicicletas pesaban un montón; hoy todo es más confortable y, de hecho, ya no hacen esas etapas de 350 kilómetros. Era inhumano”.
Apasionado por el ciclismo, responsable y conocedor, primero como ciclista y entrenador, y ahora como conductor, en su rutina de trabajo está preparar su camioneta para dejarla, igual que los corredores, en perfectas condiciones: “Hoy en día, mi van es la que me da para las cosas de la casa y de la familia, por eso le dedico tanto tiempo”.
Dentro de la carrera o afuera de ella, dirigiendo, compitiendo o conduciendo, pero siempre vinculado a lo que lo ha hecho feliz por tantos años de su vida: el ciclismo.