Contador destroza a sus rivales

El español terminó la etapa contra reloj como el único aspirante al título.

Alberto Contador retomó el liderato del Giro de Italia tras la CRI. Foto: AFP

Alberto Contador propinó ayer un golpe devastador a todos sus rivales al terminar tercero en la durísima etapa a cronómetro, ganada por el bielorruso Vasil Kiryienka, en la que superó por más de dos minutos y medio a Rigoberto Urán que kilómetro a kilómetro fue cediendo segundos hasta quedar ya muy lejos de cualquier posibilidad de victoria.

A una semana del final el líder del Tinkoff dejó claro que es el más fuerte y que tiene con qué hacerle frente a las complicadas etapas que tendrá la prueba en su semana final. A pesar de los golpes sufridos en dos caídas salió ayer a dejar sentenciado el Giro. Es verdad que faltan las jornadas más difíciles, las cuatro grandes etapas de montaña, pero en este terreno así mismo se ha mostrado como el más efectivo.

En este momento nadie sabe si Contador se crece en la adversidad, como ocurrió en la Vuelta a España del año pasado a la que llegó acusando un fuerte golpe en una rodilla que había sufrido en el Tour de Francia y sin embargo, con el correr de las etapas fue emergiendo como el hombre más fuerte y así mismo en este Giro en el que debió superar un fuerte golpe que le dislocó un hombro y luego otra caída en la etapa del viernes, o si es un hombre biónico, de otra galaxia, que se recupera milagrosamente en pocas horas y puede engañar a sus adversarios con una aparente inferioridad.

La ilusión de los españoles de ver triunfar a su ídolo en las tres grandes Vueltas en menos de doce meses se elevó hasta las nubes pues en este momento dan por descontada su victoria en la prueba italiana y solamente le faltaría ganar el Tour de Francia en el próximo mes de Julio. Allí va a encontrar como gran rival a otro colombiano, de otro calibre, al boyacense Nairo Quintana, uno de los pocos que puede echar a perder la que sería la gran hazaña del corredor de Pinto y del ciclismo mundial en el siglo XXI.

Aunque Rigoberto Urán se ganó dos casillas en la clasificación general en esta jornada contra el reloj no pudo encontrar en ningún momento su ritmo de pedaleo. El resbaloso asfalto mojado por una pertinaz llovizna y el frío causaron estragos y así mismo acusó el esfuerzo sobrehumano realizado en las etapas con ascensos en las que debió guapear al máximo para ceder el menor tiempo posible mientras se encontraba en inferioridad de condiciones por su condición física, afectada por una virosis.

Con Urán se hundió el italiano Fabio Aru, que se había vestido de rosa en la etapa del viernes mientras que se creció el costarricense Andrey Amador, que ahora es tercero en la general, por delante de Urán. Ya desde el viernes había quedado sin ninguna opción el australiano Richie Porte que había llegado al Giro como uno de los grandes aspirantes al título.

El golpe propinado por Contador este sábado quizás haya acabado de un tajo la emoción y el dramatismo a las cuatro jornadas de gran montaña que hay por delante, la primera de ellas este domingo, pues la lógica indica que el actual líder no se va a poner a derrochar sus fuerzas y se limitará a controlar a sus rivales ya que su mira debe estar puesta en el próximo Tour. Pero el ciclismo es un deporte en el que pueden ocurrir las situaciones más insólitas, los hundimientos inesperados, las malas decisiones de los técnicos o los corredores, las caídas y las “pájaras” por lo que nadie se atreve a cantar victoria antes de que se cruce la meta final frente a la catedral de Milán.

 

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