La credibilidad perdida

Sólo el 10% de sus compatriotas creen en la inocencia del exciclista estadounidense, que se parapeta tras su fundación contra el cáncer, a salvo del efecto del informe de la Usada.

El exciclista estadounidense Lance Armstrong insiste en su inocencia.
El exciclista estadounidense Lance Armstrong insiste en su inocencia.EFE

El informe con las pruebas sobre el “sofisticado programa de dopaje” del equipo US Postal que el miércoles envío la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (Usada) a la Unión Ciclista Internacional (UCI), dinamitó la credibilidad deportiva de Lance Armstrong. Pero el ciclista continúa empeñado en mantener intacta su vitola de mito. Sus representantes legales calificaron esta semana en un comunicado la investigación de la Usada y las acusaciones de sus excompañeros de equipo de “juego sucio”. El propio Armstrong tuiteaba lo siguiente ese mismo día: “¿Qué voy a hacer esta noche? Estar con mi familia, nada preocupado, y pensando en el 15 aniversario de Livestrong”.

Las alusiones a la fundación contra el cáncer que el ciclista constituyó en 1997 se han convertido en los últimos meses en un parapeto al que el heptacampeón del Tour de Francia ha recurrido cada vez que se le inquiría sobre la investigación que la Usada inició a principios de junio. Este mismo fin de semana, tras completar una prueba de triatlón en Maryland, el ciclista hizo hincapié en su batalla contra el cáncer y su fundación, limitándose a responder con un lacónico: “Es su problema, no el mío”, cuando fue preguntado acerca de sus cargos por dopaje durante su carrera como profesional.

Armstrong está resuelto a que nadie olvide que sigue siendo un héroe, si no del deporte, sí de la lucha contra el cáncer, coinciden en estos días los analistas deportivos en Estados Unidos, y por ello trata ahora más que nunca de vincular su imagen a la de su fundación, cuyo éxito y crecimiento han ido intrínsecamente ligados a los logros deportivos de su creador. Muchos vaticinaron que el escándalo de dopaje del ciclista provocado por la Usada acabaría salpicando a Livestrong, pero, según datos publicados por Espn, la fundación ha incrementado en un 2,1% las donaciones recibidas, alcanzando en septiembre —el mes inmediatamente posterior a que se anunciara la más que posible pérdida de sus títulos— la cifra de 33,8 millones de dólares.

Los ingresos por mercadotecnia asociada a la entidad —entre ellos la famosa pulsera amarilla— también han aumentado. Según su página web, desde el 1º de septiembre se han recibido 5.000 peticiones de productos, más del doble de la media mensual.

Los éxitos deportivos de Lance Armstrong siempre fueron entendidos por la sociedad estadounidense como una extensión de su batalla contra el cáncer. Políticos, como el expresidente George W. Bush, de quien llegó a ser asesor, o las grandes firmas que lo patrocinaban, lo presentaban como ejemplo de tesón y lucha contra la adversidad.

Hoy, sin embargo, varios miembros del Capitolio están cuestionando los acuerdos de la fundación con la cámara baja y denuncian presiones al congresista José Serrano para obtener fondos. El informe de la Usada ha puesto en peligro un contrato millonario entre la entidad del ciclista y la World Triathlon Corporation, a cambio de su participación en varias de sus pruebas. Nike, por ahora, mantiene los acuerdos con Livestrong.

Los seguidores de Armstrong también parecen molestos con su estrategia de ampararse tras el escudo de su fundación. En los blogs y foros de ciclismo de páginas webs deportivas como Espn o Sport Illustrated, muchos internautas le exigen que “deje de usar el cáncer para protegerse y que salga al paso ante quienes le tachan de mentiroso”. Otros, sin embargo, acusan al gobierno de derrochar el dinero investigando a sus propios atletas y piden que se mantengan vigentes todos los títulos que el ciclista acaparó a lo largo de su vida deportiva, entre ellos siete Tours de Francia. Las sombras de dopaje y el proceso iniciado por la Usada han hecho mella en la admiración de sus compatriotas hacia el que fuera líder del US Postal. Según una encuesta publicada por Q Scores, que se encarga de analizar la simpatía que suscitan los deportistas, los que detestan a Armstrong (29%) casi triplican en número a quienes confían en su inocencia (10%).

Las consecuencias del informe de la Usada sobre las prácticas antideportivas de Lance Armstrong han enterrado su carrera como ciclista y pueden perjudicar su renovada apuesta por el triatlón. El texano tiene prohibido participar en las competiciones de esa disciplina organizadas por el Comité Olímpico, como el Triatlón de Estados Unidos, y muchos triatletas no se sienten cómodos con su presencia en las pruebas, porque temen que el público asocie ese deporte con el dopaje. Los organizadores del Maratón de Chicago también han vetado al heptacampeón del Tour. Y la UCI, que siempre se había mantenido neutral, ya habla de que al quitarle sus siete coronas no se las ‘endosará’ a nadie, que los títulos quedarán huérfanos. Sí, una total pérdida de credibilidad.

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