
Daniel Felipe Martínez, en la París Niza.
Foto: AFP - ANNE-CHRISTINE POUJOULAT
El último día de la París-Niza debía ser una ceremonia. Casi 130 kilómetros suaves por la Costa Azul, un desfile entre palmeras y mar para coronar al campeón, el danés Jonas Vingegaard, y a sus acompañantes en el podio. Entre ellos estaba Daniel Felipe Martínez, dueño de la segunda casilla, una posición que había conquistado cuando la montaña apareció desde la cuarta etapa. Desde entonces había resistido a la sombra del gran favorito. Todo parecía dispuesto para una jornada de gala pero el guion se rompió de forma abrupta cuando, en una...
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