
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Cuando se escucha el nombre de Luis Alberto Herrera Herrera dos imágenes saltan a la mente de los colombianos. La primera es la del ciclista fusagasugueño con el trofeo de campeón de la Vuelta a España en 1987. La segunda es la llegada a Saint-Étienne en el Tour de Francia de 1985, con la ceja rota después de una caída que no le impidió ganar la etapa 14. Sin embargo, su victoria en la mítica subida al Alpe d’Huez en el 84 significó la primera celebración de un colombiano en la carrera ciclística más importante del mundo.
Lucho Herrera nació en 1961 en un hogar humilde en la zona rural de Fusagasugá, ubicado a 76 kilómetros de Bogotá. Durante su adolescencia tuvo que combinar sus estudios con el oficio de la jardinería y fue ahí cuando empezó a recorrer las montañas de su tierra en bicicleta para llegar a las casas donde lo contrataban. Este oficio, además de acercarlo al deporte, le dejó también el apodo de El Jardinerito de Fusagasugá.
Fue en 1980 cuando Lucho corrió su primera carrera importante, la Vuelta de la Juventud. Desde ese momento inició su camino, junto con otros grandes ciclistas como Fabio Parra, para llegar a lo más alto del pedalismo mundial. Su primera participación internacional fue en el Tour de l’Avenir, en el que logró ganar una etapa.
Lea también: Leonardo Páez, mejor deportista de 2020 de El Espectador y Movistar
Durante la década de los 80 Colombia vivió una de sus etapas más complicadas. Al conflicto que había con las guerrillas se sumó la bonanza del narcotráfico, que empezó a permear los sectores económicos y sociales del país. Liderados por Pablo Escobar, los hermanos Rodríguez Orejuela y Gonzalo Rodríguez Gacha, los carteles de la droga sembraron pánico en las ciudades más importantes del país. Durante esta época de desasosiego el deporte sirvió como un catalizador de esas desgracias y Herrera fue fundamental para darle un respiro a la población con sus triunfos y hazañas.
El 16 de julio 1984 Lucho Herrera se convirtió en el primer colombiano en ganar una etapa del Tour de Francia y lo hizo nada más y nada menos que en la mítica subida al Alpe d’Huez, una de los ascensos más fuertes del ciclismo mundial. El Jardinerito era aficionado y venció en esa ocasión a profesionales como Laurent Fignon (campeón del Tour de Francia ese año), Bernard Hinault (cuatro veces campeón en ese momento) y Robert Millar (campeón de la montaña ese año).
Poco antes de esta gesta había sido asesinado Rodrigo Lara Bonilla, uno de los hombres claves en la guerra contra los narcos, entonces ministro de Justicia, y la incertidumbre e inseguridad crecían día tras día.
En la temporada siguiente Herrera ganó dos etapas más en la Grande Bouclé y le dejó la victoria a Fabio Parra en otra. El clímax de la carrera del fusagasugueño llegó en 1987, cuando se coronó en la Vuelta a España. Lucho no llegó como uno de los favoritos, pero después del triunfo en la etapa de los Lagos de Covadonga tomó la ventaja y logró llevarse el título.
Por esos días el país todavía trataba de recuperarse de la toma del Palacio de Justicia y la tragedia de Armero, que ocurrieron en los últimos meses de 1985. La guerra contra el narcotráfico empezaba a dar frutos con la extradición a Estados Unidos de Carlos Lehder.
Después de la victoria en Madrid, Herrera fue recibido en Bogotá como un héroe nacional y Virgilio Barco, presidente de la época, aprovechó el momento para darse un baño de popularidad. Durante el período de Barco fueron asesinados cuatro candidatos presidenciales, algo sin precedentes en nuestro país.
Lucho fue recibido en el Palacio de Nariño por el mandatario, a quien le regaló la camiseta amarilla que lo acreditaba como campeón de la ronda ibérica.
Años después el ciclista francés Laurent Fignon dijo en su biografía que los “escarabajos” lo habían sobornado para dejar ganar a Lucho esa Vuelta a España. Estas declaraciones abrieron la puerta a una polémica que el ciclista colombiano cortaría diciendo que si eso fuera cierto hubiera comprado los otros títulos que ganó y otros que no logró.
Después de ese triunfo Herrera consiguió victorias de etapas en el Giro de Italia y en la Vuelta a España, además de ganar las camisetas de la montaña en las tres grandes y dos veces la Dauphiné Liberé.
Lea también: Caterine Ibargüen y un salto a la eternidad
En 1993 el Jardinerito anunció su retiro del ciclismo profesional. La importancia de Herrera para el ciclismo colombiano es fundamental. Con su triunfo en España coronó el sueño que tuvieron Efraín el Zipa Forero, Ramón Hoyos, Martín Emilio Cochise Rodríguez, José Patrocinio Jiménez y muchos otros.
La sociedad colombiana lo recuerda como el deportistas que más alegrías le dio al país en medio de las guerras, masacres, asesinatos y atentados de su década más violenta.
