Duelo de estrategias en el Giro

Dumoulin aguanta más de lo que esperaban sus rivales.

Tom Dumoulin se mantiene líder del Giro. AFP

El Giro de Italia en sus jornadas finales y en especial en la batalla por la malla rosa no parecen una carrera ciclística sino una partida de ajedrez en la que el cálculo, la intención de leer lo que está tramando el rival, la esperanza de que se cometa un error garrafal y hasta la búsqueda de que la presión reviente a alguno de los protagonistas, son el pan de cada día.

Los tres primeros de la clasificación, Dumoulin, Quintana y Nibali, se marcan a presión sin que les importe nada lo que ocurre con los demás y sin inquietarse por los que le siguen en la clasificación general quienes este miércoles aprovecharon esta situación para marcharse sin problema alguno en el ascenso final para descontar parte de la ventaja que les llevaban. Nada hace pensar que los favoritos están tocados por el esfuerzo realizado hasta el momento y por ello parece inexplicable. El líder no entiende que el colombiano y el italiano no se preocupen por el tiempo que puedan perder ante rivales peligrosos y que por ello Dumoulin, Nairo, Nibali, Pinot, Zakarin y Pozzovivo se encuentran en este momento, a tres jornadas del final, en un estrecho espacio de dos minutos y siete segundos.

Dumoulin, contrariamente a lo que se esperaba (que se derrumbara en cualquiera de las etapas de gran montaña como le había ocurrido en el pasado) se muestra firme y seguro. En las dos ocasiones en las que atacó Nairo ni siquiera tuvo que ponerse al frente ya que encontró aliados que lo llevaron a la rueda del colombiano y cuando lo hizo Nibali reaccionó rápidamente y hasta hizo un intento de contraataque.

Los tres saben que el tiempo se les está acabando y que sus opciones se las van a jugar solos pues en los momentos definitivos no encuentran a su lado a ninguno de sus coequiperos. El Movistar, que parecía más compacto y que esperaba más de Anacona y de Amador, este jueves comprendió que están cortos de fuerzas para las dos duras jornadas de montaña que aún restan. Pero esto no quiere decir que ya el Giro está definido. La declaración del colombiano tras la etapa que llegó a Ortisei anuncia un final dramático: “o él me revienta o yo me reviento”. Y no es una simple bravuconada: los dos ascensos de este viernes y los dos del sábado tienen rampas más duras que los que se han pasado hasta el momento y quizás son los que ha estado esperando el colombiano, ya que se adaptan más a sus condiciones de gran escalador, para buscar el título.

En conclusión: si algunos llegaron a pensar que el Giro iba a ser un paseo para el corredor boyacense y una simple preparación para el Tour de Francia la realidad ha sido bien distinta pues se encontró a un holandés que no sólo vuela en las cronómetros sino que se defiende y ataca en las grandes cuestas. Todo puede suceder en los tres días finales y por ello se puede asegurar que habrá batalla frontal y emociones a raudales hasta que se pase la raya final en Milán.

 

 

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