El día en que Miguel Induraín comenzó su reinado en el Tour

El pedalista español consiguió ser pentacampeón de la carrera y ser uno de los referentes en la historia de este deporte. El 19 de julio de 1991 fue la primera vez que logró vestirse de amarillo.

Miguel Induraín, pentacampeón del Tour de Francia. AFP

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El 19 de julio de 1991 el ciclista español Miguel Induráin, pentacampeón del Tour de Francia, se vistió por primera vez con el maillot amarillo. Sucedió en Val Louron. Allí inició su reinado. Desde ese momento, España dejó de ser un país poblado de pedalistas escaladores que no pasaban de ser gregarios, y Francia perdía, poco a poco, la hegemonía en la competencia.

La etapa 11 arrancó en Jaca. El francés Charly Mottet, el suizo Pascal Richard, el galo Luc Leblanc, quien hasta el momento era el líder de la carrera, el italiano Maurizio Fondriest y el estadounidense Andy Hampsten, emprendieron la fuga.  Con la brillante escapada habían conseguido llegar con casi seis minutos de ventaja sobre Induráin y se daba por perdido el Tour de Francia, a pesar de los esfuerzos de José Miguel Echávarri, director del equipo Abarzuza, al cual pertenecía el español. (Conozca otros personajes históricos del Tour)

El estratega le repitió una y otra vez a Induráin que aún quedaba mucho Tour por delante y que la clave para ganarlo era la paciencia. A la mañana siguiente era la prueba de fuego. Induráin debía convencerse a sí mismo de lo que era capaz, y dejar de lado los comentarios venenosos.

Arrancó la etapa 12 y con ella el último as bajo la manga del español para ganarla. Su objetivo era claro: acabar con la hegemonía de Greg LeMond, quien había conquistado un año antes su tercer Tour de Francia. Por tal razón, encontró en su escuadra el mejor compañero de fórmula, se trataba del italiano Claudio Chiappucci, quien el día anterior había sido el ganador. A pesar del desastre en Jaca, Induráin se vistió en esa jornada, por primera vez en su carrera, con el maillot amarillo. Ese 19 de julio comenzó a hacer historia. 

Ese fue el impulso que necesitaba para demostrarse a sí mismo que podía ganar el Tour. Pero debía tener una buena actuación en la etapa 13, la decisiva. Vestido de amarillo y con tres minutos de ventaja sobre Charly Mottet y Gianni Bugno; cuatro de Chiappucci, su compañero de fórmula, y cinco con LeMond, arrancó el español desde Saint-Gaudens hasta Castres.

Induráin, mientras comía para recuperar fuerzas, esperó al Chiappucci, y consiguió escaparse en el descenso del Tourmalet, protagonizando una de las más brillantes fugas de la competencia, que le permitió la victoria al español. Gianni Bugno perdió algo más de un minuto, mientras que Greg LeMond llegó a más de siete minutos. Desde ese momento Induráin se volvió dueño del maillot amarillo y líder solitario de la competencia, demostrándole al mundo entero que en los Alpes de Francia nacía un nuevo campeón, una figura mítica de las bielas.

Fue tan histórica la hazaña de Induráin en Francia, que a partir de ese momento los organizadores de la competencia les tocó reinventarse. Debieron contratar traductores porque ahora los nuevos protagonistas no eran locales. Desde ese 28 de julio de 1991 cuando Induráin se coronó campeón del Tour, el mundo entero comenzó a mirar a otros países para sacar a las nuevas figuras del deporte de las bielas.

 

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