El Mont Ventoux, primer gran juez del Tour

El miércoles el director de la ronda gala, Christian Prudhomme, anunció que se recortarán los últimos seis kilómetros. Aún así, el puerto se mantiene con la calificación de fuera de categoría debido a su gran dificultad.

El pelotón del Tour durante la etapa 12 del Tour de Francia. Foto: AFP

El pelotón no llegará hasta el observatorio. El Mont Ventoux lleva, hoy más que nunca, muy bien su nombre, que se le otorgó por las ráfagas de viento que azotan su cresta y que son tan legendarias como las etapas del Tour que en su cima se han disputado. Las condiciones meteorológicas que se viven desde hace una semana en lo alto de este puerto, forzaron a la organización a modificar el final de la etapa. (Conozca más de las etapas en el Tour en nuestro especial)

Lo anunció el director del Tour, Christian Prudhomme, al cruzar la línea de meta en Montpellier. “Ráfagas de más de 100 km/h azotaron la cima y todo indica que las del jueves serán incluso más fuertes. Por eso, hemos decidido fijar la meta en Châlet-Reynard. No tendría ningún sentido seguir subiendo”.

La gran cita del 14 de julio, día de la fiesta nacional francesa, se recortará hasta los 178 kilómetros, que culminarán con 9,5 km de las temidas rampas del Mont Ventoux. Chris Froome opina que este cambio de recorrido, indispensable dadas las circunstancias, no facilitará las cosas a nadie, “no cambia mucho. Llegar hasta Chalet Reynard ya es complicado. Habrá viento, así que el pelotón estará expuesto a los cortes antes incluso de que comience la subida. Eso intensificará más si cabe la carrera”.

A Nairo, que soñaba con el 14 de julio desde que supo que se subiría y quería dar un vuelo simbólico a su victoria en el paisaje árido, el recorte no le ha gustado. “Es una lástima”, dijo el ciclista que hace tres años terminó a unos segundos de Froome y se desvaneció por el esfuerzo nada más cruzar la meta. “Es una subida que se adapta muy bien a mis características”. No obstante el colombiano sabe que aún queda mucho Tour por recorrer “y mucha montaña” por recorrer.

El Ventoux no hay vegetación en sus últimos kilómetros, solo piedras blancas refulgentes y afiladas que se clavan en las suelas, y los ciclistas que alcanzan su cima, a 1.912 metros, se asfixian y gritan, aire, aire. Este monte es la desolación y el miedo, la soledad y las imágenes tantas veces emitidas, y los ciclistas enfrentados a una fuerza que sienten superior y les obliga a ir más allá de su voluntad.

Es un monte apto para los escaladores que quieran recortar segundos con el líder de la general. No se descartan ataques de Nairo Quintana, Adam Yates, Romain Bardet y Dan Martin, si bien todos tienen claro que, a estas alturas de la carrera, la gestión del esfuerzo es fundamental para conservar energía de cara a la crono del viernes en las Gargantas de l'Ardèche.