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El 8 y el 9 de julio de 2009, los barceloneses tendrán la tercera oportunidad de formar parte de la carrera ciclista más importante del mundo. Contador, Sastre, Evans y hasta el mismísimo Armstrong rodarán durante dos días por sus calles.
En aquella ocasión, el ganador fue el catalán José Pérez Francés, quien logró llegar en solitario con más de cuatro minutos de ventaja respecto al segundo, después de protagonizar la mayor escapada de la historia del Tour (más de 223 kilómetros) antes de cruzar, exhausto, la línea de meta.
Al día siguiente, el pelotón partió de Barcelona hacia Perpiñán -ya para alcanzar tierras francesas-, donde se impuso el holandés Jan Janssen. El vencedor en la general de aquella edición fue el italiano Felice Gimondi.
Ocho años antes, en 1957, el Tour llegó por primera vez a la capital catalana. Fue en una etapa de 197 kilómetros que empezó en Perpiñán y que acabó ganando el francés René Privat. El mismo día se disputó una contrarreloj de 9,8 kilómetros en la que se impuso el también francés Jacques Anquetil, a la postre, el vencedor de aquel Tour.
Aunque los Pirineos catalanes han sido el escenario habitual de una cuantas llegadas de la ronda gala, Barcelona sólo había podido disfrutar, hasta ahora, de ese privilegio en dos ocasiones.