Entrevista

Aranza Villalón: “No es fácil ser ciclista en Chile”

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La corredora de 25 años defenderá el título de la Vuelta a Colombia femenina, que comenzará este sábado en Boyacá.

Raúl Zurita (Santiago de Chile, 1950) definió los Farellones como el lugar perfecto para encontrar las soledades simultáneas, es decir, un paraje ideal para el descubrimiento de uno mismo.

Y tiene lógica, pues son unas montañas imponentes en la cordillera de los Andes, a 2.430 metros sobre el nivel del mar, perfectas para la comunión del ser, así como para esquiar. Y, claro, para el ciclismo, para que las pocas personas que practican este deporte en Chile experimenten el trabajar con poco oxígeno para aumentar la resistencia.

Allí estuvo concentrada Aranza Villalón antes de la Vuelta a Colombia femenina, que comenzará este sábado con una jornada de 52 kilómetros entre Cómbita y Tibasosa, en Boyacá.

“La idea era adaptarnos a la altura y rodar unos buenos días en condiciones similares a las de la carrera”, dijo Villalón, que debe su nombre a la afición de su papá por el tenis y por Arantxa Sánchez Vicario, la española que ganó tres Roland Garros (1989, 1994 y 1998) y un US Open (1994). “Y en la casa nunca se ha tenido una raqueta”.

En 2019, con 24 años, la ciclista chilena fue la mejor en la prueba femenina más importante del país por delante de Camila Valbuena y Natalia Muñoz. Y aunque para un sector muy pequeño de la prensa de ese país el festejo ameritó una aglomeración en la Plaza de la Dignidad, por lo valioso del suceso (allí festejaron los chilenos el éxito del plebiscito para reformar la Constitución heredada del gobierno de Augusto Pinochet), pocos medios registraron la noticia, pues en Chile el ciclismo todavía no se ha ganado un espacio importante. Y por eso es que Villalón pedalea día tras día, para que haya más corredoras como ella.

¿Por qué la bicicleta si esta disciplina no es tan reconocida en su país?

Es verdad. Y eso que practiqué hockey sobre césped y atletismo. Lo cierto es que mi hermana empezó a montar por salud y estaba en un club de cicloturismo los fines de semana en Santiago de Chile. Me gustó, conocí a un profesor que se llama Carlos y me invitó a participar en una escuelita en el velódromo, que queda al lado del estadio Nacional, y ya no me bajé más de la bicicleta.

¿Qué tan complicado fue convencer a sus padres para que vieran en el ciclismo una profesión, sabiendo que en Chile el apoyo de la empresa pública y privada es mínimo?

En casa hubo reglas, muy estrictas por cierto. Si no me iba bien en el colegio, no me dejaban montar bicicleta. Entonces el esfuerzo era doble. Si mal no recuerdo, cuando gané oro en los Panamericanos Júnior de Guatemala, en 2015, las cosas cambiaron, pues vinieron más viajes con la selección nacional y eso ya alentó a mis padres.

¿Cuántas carreras de ruta femeninas hay en Chile?

Ninguna. Y te digo que las ciclistas son contadas. En pista hay una que otra cita, pero todavía falta mucho. Por eso tuve que salir al exterior, pensando en mi futuro y para trazar un camino para las generaciones venideras, porque hay niñas entusiasmadas con este deporte, pero se quedan en la vía al profesionalismo. No es fácil ser ciclista en Chile y se hace necesario dejar esa zona cómoda y tomar riesgos.

Como usted lo hizo…

Sí. Hace dos años empezamos a mirar con mi entrenador otras alternativas y apareció Colombia por ser la potencia en la región. En hombres son de los mejores del mundo y el nivel en mujeres es muy alto. Quería venir para seguir creciendo y, bueno, acá estoy.

¿Cómo fue su llegada al equipo Avinal GW-Carmen de Viboral?

Todo se dio a través de Gabriel Jaime Vélez. Vio mi currículum, en el que sale la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de 2017 en la contrarreloj individual, le gustó y me dijo que había una oportunidad. Empaqué maletas y estoy feliz en el oriente antioqueño. La vida es muy tranquila, sin mencionar que toca hacer todo tipo de trabajos e ir creciendo.

¿Ha tenido la oportunidad de comparar sus números antes de la Vuelta a Colombia del año pasado y los que tiene ahora?

Sí, no estoy en las mismas condiciones de 2019, pero de a poco he ido llegando a mi punto óptimo de rendimiento. Me ha costado mucho por la pandemia, que me obligó a estar en casa en Chile solo haciendo rodillo. Sin embargo, el objetivo principal era estar acá para defender el título, y se cumplió. Ya veremos qué dicta la carretera.

Por: Camilo Amaya

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