Escarabajos europeos

En los últimos años, los ciclistas colombianos se han consolidado como figuras de primer nivel en el pelotón internacional. ¿Por qué?

Rigoberto Urán y Nairo Quintana. / EFE

Casi cuatro décadas después de la irrupción del ciclismo colombiano en Europa, los escarabajos estarán, en una misma temporada, en el podio del Giro de Italia, el Tour de Francia y la Vuelta a España, las tres grandes carreras por etapas del calendario internacional, una hazaña que envidian las otras potencias ciclísticas de la actualidad.

Ese sueño comenzó por allá en 1980, cuando una selección nacional participó con éxito en el Tour del L’Avenir, la prueba aficionada de mayor tradición y reconocimiento. El título general de Alfonso Flórez generó muchas expectativas y motivó a los dirigentes y patrocinadores criollos a seguir compitiendo en el Viejo Continente.

Durante los 80, los escaladores que llegaron de la tierra del café, fueron la novedad en el pelotón internacional y lograron importantes gestas. Ganaron etapas en Italia, Francia y España, así como la clasificación de la montaña y la de los jóvenes. Fueron protagonistas, pero apenas en 1987, con la victoria de Lucho Herrera en la Vuelta, les hicieron sentir a sus rivales que eran una verdadera amenaza.

Desde entonces, las cosas se les complicaron, pues quienes los veían con simpatía como animadores de carreras comenzaron a tratarlos como adversarios, casi enemigos.

Coincidió eso con una crisis económica, política y social en Colombia, por lo que los equipos nacionales se desintegraron y a los mejores ciclistas criollos les tocó aceptar ofertas de equipos europeos, a los que llegaban como gregarios y no como jefes de filas.

Aún así, los escarabajos se las ingeniaron para seguir ganando etapas y hasta peleando puestos de vanguardia durante casi 20 años.

La historia se repite

En 2010 y 2011, con el equipo Colombia es Pasión, Nairo Quintana y Esteban Chaves conquistaron nuevamente el Tour de L’Avenir y los escarabajos regresaron con mayor fuerza que antes. Rigoberto Urán ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres y fue segundo en el Giro de 2013. Ese mismo año Nairo fue subcampeón en el Tour. El título de una grande estaba a la vuelta de la esquina.

En 2014, Nairo y Rigo hicieron el 1-2 en Italia. El año pasado, el boyacense volvió a ser segundo en Francia y en la Vuelta terminó cuarto, por encima de Esteban Chaves, quinto.

Y en esta temporada “El Chavito” escoltó a Vincenzo Níbali en el Giro y Nairo se subió al tercer cajón en el Tour antes de la brillante actuación de ahora en la ronda ibérica.

Pero, ¿a qué se debe ese brillante presente de nuestros ciclistas, por qué están ahora entre los mejores del mundo? Excorredores, entrenadores y periodistas coinciden en que el talento de los pedalistas colombianos siempre ha existido, pero que ahora se aprovecha mejor, especialmente porque “se han vuelto europeos”.

“Esta última generación es más europea que colombiana. Rigo, Quintana, Chaves, Miguel Ángel López, Sergio Luis Henao, etc. viven allá; están totalmente adaptados e integrados al medio, a las culturas, los idiomas, los métodos de entrenamiento, los estilos de correr, a todo. Tienen la mejor tecnología a su disposición, el entorno médico y científico. Están en las mismas condiciones que las otras estrellas. Eso, sumado a su condición natural de escaladores y a su clase, hace que exploten”, explica el periodista Héctor Urrego Caballero, quien lleva más de 50 años vinculado al ciclismo.

“Herrera, Fabio Parra y compañía vivían acá e iban a correr a Europa, a un medio que no era el suyo. Sufrían con el frío, con la comida, con miles de cosas que eran desconocidas, aunque Parra fue uno de los primeros en salir. Después, Álvaro Mejía, Oliverio Rincón, Víctor Hugo Peña, Iván Parra, Mauricio Soler y muchos otros estuvieron en equipos europeos, pero no como capos, porque el único fue Santi Botero. Ellos fueron la generación que sirvió de puente entre los héroes de los 80 y los de ahora”, agrega Urrego.

También tiene mucho que ver la mejor formación que tuvieron las estrellas actuales. “Manejé a Chaves, Darwin Atapuma, Jarlinson Pantano, Henao y Nairo, entre otros. A ellos siempre les inculqué que tenían una responsabilidad social con Colombia y era que, a partir del trabajo, la dedicación y la disciplina, podían escribir una nueva historia, emular las cosas buenas y construir una nueva raza de corredores que fueran profesionales, constantes y disciplinados para poder llegar y mantenerse en el alto rendimiento”, dice Luis Fernando Saldarriaga, quien manejó el equipo Colombia es Pasión y ahora dirige el Manzana Postobón.

Según Esteban Chaves, “en el Colombia es Pasión entendí que, para estar a la altura de los mejores del mundo, tenía que comportarme como tal en todo sentido y adaptarme a los sistemas de entrenamiento modernos, a las mediciones y estadísticas, a las ayudas tecnológicas a toda esa parte científica, la planificación, los procesos”.

Ómar El Zorro Hernández, quien en 1989 fue líder de la Vuelta a España durante 10 días, asegura: “El talento puede ser el mismo, pero, definitivamente, la mentalidad es otra; también porque todo cambia, desde las bicicletas hasta las comunicaciones. Yo creo que, en los últimos años, el refuerzo de los controles antidopaje también ha beneficiado a los colombianos”.

El expedalista, hoy predicador, insiste: “Estos muchachos están mejor asesorados, maduran muy rápido y están preparados para afrontar la fama y el dinero que les llegan. Tienen metas muy altas, son ambiciosos. Nosotros soñábamos con ganar etapas, con algún título, sí, pero nunca nos imaginábamos, por ejemplo, lograr podios consecutivos en Italia, Francia y España”.

De hecho, en los últimos años varios ciclistas criollos han figurado en carreras de una semana y hasta en clásicas de un día. “Incluso tenemos ya un embalador de talla mundial, como Fernando Gaviria, que les pelea de tú a tú a los especialistas europeos y va a dar mucho de qué hablar”, asegura Santiago Botero, ganador de etapas en las tres grandes y tal vez el primer colombiano que fue realmente candidato a pelear una clasificación general pero no ganó “por distintos factores: presión, ansiedad, falta de confianza, el momento, pues me tocaron rivales muy duros”, afirma Botero.

Campeón mundial de la prueba contrarreloj, en 2002, Botero asegura: “Es muy diferente correr para ganar etapas, para figurar, que para buscar un podio. Eso es de admirar en esta generación de ciclistas nuestros. Hoy son unos siete, ocho; en mi época éramos dos o tres. Pelear un título exige mayor desgaste físico y mental. Hay que estar bien ubicado todos los días, atento todo el tiempo; no se puede pestañear. Mientras que quien busca un triunfo parcial puede tener días relajados, no hacer todas las etapas a tope. La diferencia es grande. A Nairo, por ejemplo, le toca regular sus fuerzas para todos los días de competencia, porque uno malo puede acabar con su objetivo. Otro puede darlo todo en una jornada y salva la temporada”.

Todos esos buenos resultados de nuestros ciclistas en Europa son los que hacen pensar a Botero que Colombia debería tener un equipo en la categoría World Tour, “pero no financiado por el Estado, sino por la empresa privada. Claro, ahí no se podrá tener a los que son figuras hoy, pero sí a muchos para que vayan adquiriendo experiencia y fogueo. Ganar allá es muy difícil, pero los resultados no solamente se pueden medir en títulos. Vea que Nairo y compañía vienen de un proceso que había hace ocho años. Hoy vemos los frutos”.

La cantera

Mientras los escarabajos brillan en Europa, nuestro ciclismo local goza de relativa buena salud y es la vitrina para las nuevas figuras. “Hay un calendario con un buen número de carreras, cerca de 10 equipos de marca con unos 100 corredores que viven de esto. Patrocinadores y medios que siguen creyendo en un deporte que, históricamente, es el que mejores resultados le ha dado a Colombia en todos los tiempos”, asegura el profesor Héctor Urrego, tal vez uno de los pocos que vislumbró, hace 35 años, que los escarabajos ganarían algún día las tres grandes carreras ciclísticas.

“Es más, estoy seguro de que Nairo va camino a eso. No sé cuándo ganará el Tour, pero lo hará. Tiene apenas 26 años y la mejor etapa de los ciclistas comienza a los 27. Solo los genios, los superdotados ganaron antes; así que tendrá al menos unos seis o siete años para intentarlo”, advierte.

En eso coincide Botero, quien espera que Nairo, uno de los escarabajos europeos, se convierta en el séptimo hombre en ganar Giro, Tour y Vuelta, y ponga su nombre al lado de leyendas como Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Alberto Contador y Vincenzo Níbali.