Es el quinto colombiano que logra un título de pista

Fabián Puerta y una vida entregada al keirin

El ciclista antioqueño se impuso este jueves en la prueba del keirin del Mundial de Pista que se lleva a cabo en Apeldoorn, Holanda. Después de dos subcampeonatos (2014 y 2017), la camiseta arcoíris es del nacido en Caldas.

Puerta celebró a rabiar en el velódromo de la ciudad holandesa. AFP

Le dicen Chispas porque de niño fue muy alborotado, por su incapacidad para quedarse quieto y por su peculiar forma de treparse a los árboles para bajar pomas, sin temor a caerse, siendo el miedo y la alegría la misma cosa. Fabián Puerta, el mismo que molestaba a los caballos de las fincas vecinas cuando pequeño, en Caldas, Antioquia, es el nuevo campeón del mundo del keirin, de la prueba de pista en la que durante un número determinado de vueltas se va detrás de un ciclomotor, analizando rostros, mirando a los rivales, para después hacer proceso de combustión y salir desbocado hacia la meta. (También puede leer: Fabián Puerta, el hombre de las chispas)

El colombiano de 26 años construyó ayer una hazaña con base en muchas derrotas, en la esperanza de hacer las cosas mejor, en entender que caerse siempre obliga a levantarse. En 2014 fue plata en la misma prueba, el año pasado también, por eso el abrazo con John Jaime González, su entrenador, luego de una prueba en la que el único amparo que tuvo fue el valor de creer en sí mismo. Puerta y González viviendo ese momento, el resto del país queriendo ser ese instante, íntimo, de comunión, de expresarse, de dejar salir lo contenido, para celebrar con júbilo.

El japonés Tomoyuki Kawabata partió muy rápido, el alemán Maximilian Levy también, pero Puerta no cayó en el pecado del afán. Y esperó, y se puso a rueda para luego de escuchar la campana del último giro aparecer tan inconfundible y meterse por un costado, y mandar el torso adelante y así cruzar primero la meta. No importó entrenar en un velódromo sin techo, en tener que hacer rodillo cuando la lluvia se precipitó en Medellín. (Le puede interesar: Así vivió el triunfo Fabián Puerta, oro en el keirin del Mundial de Pista)

Mucho menos practicar en cemento, no en madera, como los demás del mundo, como es el orden propio de las cosas. Más mérito para el antioqueño, para lo que hizo en un escenario precario, para brillar en Holanda, en Apeldoorn, donde hace unos años Edwin Ávila también se coronó como el mejor del mundo en la prueba por puntos.

Fabián, quien desde niño entendió que la mejor manera de dignificar la vida es trabajando, que entregó lavadoras en Caldas en una moto vieja y con el tubo de escape dañado para ganarse cinco mil pesos, siempre ha sido de un andar optimista, de carácter singular, propio. Fabián trabajó por una camiseta y hoy esa prenda es suya, la arcoíris, la que lo acredita como el mejor del planeta en una modalidad en la que todo, además del talento, es cuestión de disciplina.