Velocista en un país de escarabajos

Fernando Gaviria, adrenalina pura

En su primera temporada dedicado a la ruta, el antioqueño de 23 años fue el ciclista más ganador del mundo. Su humildad, amor, sencillez y compañerismo también lo hacen uno de los deportistas más admirados del país.

Fernando Gaviria.Nelson Sierra - El Espectador

Domingo 7 de mayo de 2017, tercera etapa del Giro de Italia, 148 kilómetros de recorrido entre Tortolì y Cagliari, 195 ciclistas, jornada llana ideal para embaladores. El alemán Andre Greipel, el australiano Caleb Ewan, los italianos Matteo Pelucchi y Giacomo Nizzolo, y el colombiano Fernando Gaviria, algunos de los favoritos para ganarla.

Y así, vestido como los grandes héroes, el de La Ceja, Antioquia, fue quien se llevó el papel protagónico y se convirtió en el primer velocista colombiano capaz de ganar una etapa en el Giro. Ese día, Gaviria también se vistió de rosa. Y para su rol principal, su familia estuvo allí presente. Estaba alcanzando su sueño, ganar en una de las grandes.

“El momento más feliz ha sido haber estado con Fernando en el Giro, correr una de las carreras importantes era su sueño. Estar allá viéndolo, y ganando etapas, fue lo más espectacular”, cuenta Juliana, su hermana. Para María del Carmen Rendón, su mamá, las cosas no fueron diferentes, “la etapa del Giro donde cogió el liderato fue el momento más feliz de este año. Se me quería salir el corazón”, afirma.

Ya desde 2015 ese talento había saltado a la vista. En enero, luego de ganar la primera y la tercera etapas del Tour de San Luis, imponiéndose en el embalaje por delante de grandes embaladores como Mark Cavendish y Sacha Módolo, el director deportivo del Etixx-Quick Step, Davide Bramati, fue al hotel donde estaban los corredores colombianos y le preguntó a Carlos Mario Jaramillo, técnico de la selección nacional, que cuánto valía Gaviria. Jaramillo cuenta que le dijo que ya no tenía nada que ver con eso, porque él mismo se lo había ofrecido tres meses antes en el Mundial, y riéndose, Bramati le dijo que en Colombia sólo había escaladores.

“Yo le había dicho que Gaviria sería uno de los mejores velocistas del mundo. Para mí fue una satisfacción grande oír que meses después se dio cuenta, como todos, de que Fernando sería un excelente corredor”, cuenta Jaramillo.

Gaviria siempre ha logrado lo que se propone. Su perseverancia, inteligencia y dedicación han permitido que sus sueños se cumplan. El brillo de sus ojos color miel y su sonrisa pícara demuestran la sinceridad de sus palabras cada vez que habla de su bicicleta. Los caballos, los tigres, los carros y la compañía de su familia también lo hacen feliz.

Tímido pero arriesgado, dedicado pero un poco indisciplinado, explosivo pero calculador. Adrenalina pura. Frente a las cámaras habla como un adulto, como el profesional que es, sus respuestas son cortas y contundentes “si no estoy seguro, prefiero no hablar tanto, luego me confundo”, dice. Como en su bicicleta, sabe cuándo es el mejor momento.

Se apagan los micrófonos y vuelve la sonrisa de niño pícaro, los chistes y las redes sociales en su celular. “Yo soy relajado, cualquier cosa me hace feliz”.

“Fernando y yo compartimos la primaria y la rebeldía. Él desde el principio fue muy disciplinado con el ciclismo”, cuenta Simón González Bedoya, uno de sus amigos de La Ceja. “Ya luego nos unió el ciclismo. Terminábamos de entrenar, veíamos las carreras grandes de Europa y soñábamos con estar ahí, yo siempre viéndolo más a él, claro, porque desde el principio Fercho tuvo su talento. Hoy me toca ver las carreras a mí solo y viéndolo ganar”, confiesa Simón, y añade que “a pesar de la grandeza que ha logrado, sigue siendo tan humilde como siempre. Nuestro negocio familiar es un parqueadero, él siempre nos deja sus carros de alta gama, nos deja las llaves, nos los presta, confía en nosotros”.

En la entrada de La Ceja hay una gran valla con la foto de Gaviria, el ciclista que es orgullo de este municipio antioqueño. “Para mí es un placer hablar sobre personas como Fercho. Cuando algún deportista local tiene una necesidad yo le digo y él ahí mismo brinda su ayuda”, dice Simón.

Para Juliana, su hermana, el valor de Fernando es el amor; para su mamá, la sencillez; para Simón, la humildad; y para Carlos Mario Jaramillo, el compañerismo. “Es un excelente compañero. Le gusta que todos ganen y eso no es tan fácil encontrarlo. Con la familia es una persona de admirar. Llevó al papá, a la mamá, a la hermana, al cuñado, a que lo acompañaran al Giro”, dice el entrenador.

Fernando, que empezó en la pista, que lo ganó todo en el velódromo. Fueron 14 veces las que estuvo en lo más alto del podio en su primera temporada dedicado a la ruta, cuatro de ellas en el Giro de Italia, donde debutó en una grande y en la que se convirtió en el cuarto colombiano en vestirse de rosa.

Dos etapas de la Vuelta a San Juan, una etapa en la Vuelta al Algarve, una en la Tirreno-Adriático, otra en la Vuelta a Gran Bretaña, el campeonato de Flandes y cuatro fracciones del Tour de Guangxi, lo hacen el ciclista más ganador del mundo en 2017.

Su sueño más próximo es lograr la París-Roubaix. También quiere estudiar administración de empresas y se ilusiona con una finca donde pueda tener muchos perros, caballos y vacas. “También quiero una familia e hijos. Me imagino siendo feliz”.