Froome no se confía de Nairo, que sigue al acecho

El ciclista británico, que lidera el Tour de Francia, esperaba un ataque del colombiano en Andorra, “me gustaría pensar que está al límite de sus capacidades”, afirma.

Froome y Nairo durante el ascenso a Abdorra. Foto: AFP

Fiel a su costumbre, el doble ganador del Tour de Francia (2013 y 2015) Chris Froome atrapó el maillot amarillo a la primera oportunidad que tuvo, pero se muestra algo desconcertado por la actitud de Nairo Quintana, siempre a su rueda, sin intentar un ataque y a sólo 23 segundos. (Conozca los favoritos del Tour de Francia en nuestro especial)

Tras nueve etapas, al contrario de los últimos años, las diferencias son escasas a la salida del primer macizo montañoso. Ocho corredores están a menos de un minuto de Froome, con el joven británico Adam Yates a únicamente 16 segundos. Tres días en Los Pirineos y ningún ataque de Quintana. Para algunos una muestra de conservadurismo, para otros una señal de inteligencia.

'La realidad se impone'

"La realidad es la que se impone a veces, ya nos gustaría conseguir efectividad. No hay un premio al que más ataca, la compensación nos la dará la efectividad de nuestro trabajo, con ataques o grandes defensas", señaló este lunes en rueda de prensa el patrón del Movistar, Eusebio Unzué.

A su lado, muy sonriente y relajado, en la primera jornada de descanso en Andorra, Quintana también confió en las próximas batallas. "Quedan muchas montañas y no nos podemos dejar la vida en un solo día. Hay que ir poco a poco para ver cómo están los rivales y ver si hay una posibilidad de ataque", resumió el colombiano.
Por ahora los 23 segundos que los separan en la clasificación se deben al espectacular descenso del sábado de Froome, hasta ahora considerado un ciclista sin excesiva habilidad y que en Bagneres-de-Luchon se exhibió como un contorsionista de la bicicleta.

Su imprudente descenso para arañar un puñado de segundos podría esconder alguna carencia, observan algunos. "El error fue por nuestra parte, por no estar más encima de él, pensamos que no ocurriría. Era poner en riesgo tal cantidad de cosas por unos segundos que no lo teníamos entre las posibilidades de lo que podía suceder", explicó con claridad Unzué.

El domingo en la subida a Arcalis Froome no pudo romper el ritmo a Quintana, tampoco a Richie Porte. A diferencias de otras ocasiones, incluso el irlandés Dan Martin y el británico Adam Yates pudieron recuperar su atraso y otros hombres importantes (Bardet, Rodríguez, Meintjes) no terminaron lejos.

La batalla táctica

Según esta hipótesis, sintiéndose menos fuerte que otras veces en la montaña, Froome se la habría jugado en el descenso de Peyresourde para alcanzar el maillot y empezar a jugar la batalla táctica.

También en el plano estratégico Quintana lamentó la retirada de la carrera el domingo del español Alberto Contador, señalado como el tercer hombre en la lucha por la general. "Es lamentable que se haya marchado, quita emoción a la carrera, tener un rival más siempre es bueno", dijo sobre las variantes que podría haber tenido el Tour con el explosivo madrileño soltando ataques inesperados en Los Alpes.

Con el británico como líder y el colombiano marcándolo al centímetro, entran en juego los equipos y aquí el Sky parece intratable. "La corte que lleva tras él es una burbuja extraordinaria, es una garantía, tiene en su equipo 6 ó 7 de los 10 corredores que mejor suben en este Tour", reconoció Unzué, que incluso bromeó con la posibilidad de que viniera con una formación inferior para promover "el espectáculo".

El '9' británico incluye una larga lista de escaladores de prestigio. Empezando por el colombiano Sergio Henao, octavo en la general, y siguiendo por los españoles Mikel Landa y Mikel Nieve, el holandés Wout Poels y el galés Geraint Thomas.

A pesar del amarillo y de su gran equipo, Froome sigue sin fiarse de Quintana. Se impacienta, incluso se irrita. "Me esperaba un ataque, pero siguió a mi rueda, me gustaría pensar que está al límite de sus capacidades. Había guardado fuerzas por si atacaba", dijo sobre la subida a Arcalis, incapaz de descifrar lo que pasa por la cabeza del imperturbable colombiano.

El jueves en el Mont Ventoux -"una mítica del ciclismo, me haría ilusión ganar", según Quintana- y el viernes con la contrarreloj de 37,5 km en la Caverne du Pont-d'Arc serán los nuevos episodios de esta tragicomedia.