Jarlinson Pantano se metió en la gran historia de Colombia en el Tour

El pedalista caleño se impuso en la etapa 15 de la ronda gala con llegada en Culoz. Se convirtió en el décimo colombiano en ganar una fracción.

Jarlinson Pantano celebra la victoria en la etapa 15 del Tour. Foto: AFP

De los 198 ciclistas que forman al iniciarse el Tour de Francia por lo menos 150 van con una idea y un sueño común: ganar una etapa. Se excluyen quienes son los coequiperos principales de los hombres fuertes, los que tienen como único oficio llevar caramañolas y los que saben que no tienen ninguna opción de meterse entre los 20 primeros de la general.

Su único objetivo es ganar una etapa y por ello son los que estudian con más juicio el Libro de Ruta buscando cuál es la que mejor se acomoda a su perfil, dónde pueden encontrar una escapada que pueda llegar a la meta con ventaja porque tienen dos grupos de rivales que les pueden cortar de un tajo su ilusión: en las jornadas llanas los rodadores y los embaladores que miran con sevicia cuánto tiempo les pueden dar a los escapados para que se muestren unas cuantas horas en la televisión para satisfacer a sus patrocinadores y para mostrar a sus familiares, amigos y paisanos que lucharon con bravura por conseguir ganar al menos unos puntos en los pasos puntuables de la carrera. Otros miran las etapas de montaña y esperan que el pelotón les dé una ventaja grande que les permita llegar con una distancia suficiente para pelear en cabeza en los metros finales.

Desde que se inició el Tour el colombiano Jarlinson Pantano aseguró que su ilusión era ganar una etapa. Hacía apenas unas semanas había conseguido imponerse en una de las etapas de la Vuelta a Suiza así que ya no era tan quimérico su sueño y su necesidad. Su equipo, el Iam, desapacerá al final del año así que era urgente mostrar que es un corredor que va en ascenso y que puede ser llamado por cualquier escuadra fuerte. Y lo dijo en la mañana de este domingo asegurando que era su etapa reina, que se iba a entregar entero para buscar esta hazaña que lo transformaría en uno de los inolvidables de la principal carrera del mundo. Es que ganarla vale un Potosí, no tanto en dinero sino en gloria. Y trabajó para conseguirla casi desde la salida pues fue el primero que intentó la fuga y estuvo al acecho de la que iba a ser la definitiva, de unos 30 pedalistas en la que pudo meterse.

No fue fácil porque en varias ocasiones perdió la rueda de sus compañeros de aventura, pero con el convencimiento y las ganas que tenía reguló su paso y volvió a engancharse a los que lo habían relegado. Con cabeza fría y una fortaleza increíble se la jugó en ascensos de todas las categorías y en el último pasó a pocos segundos de Rafal Majka, que había conseguido puntuar en todos los picos para conseguir la camiseta de los puntos rojos. Se lanzó desbocado en su búsqueda y pronto se encontró al lado del polaco, con el que trabajaron juntos en los kilómetros finales de la bajada y ya casi con la seguridad de que su sueño estaba al alcance de sus manos.

Majka buscó la victoria pero en los metros finales este caleño verraco consiguió superarlo con facilidad para elevar el número de victorias de los colombianos en el Tour a 15. ¡Su sueño estaba cumplido!

A más de tres minutos llegó el lote de los favoritos. Aparentemente no pasó nada a pesar de que Aru y Valverde intentaron dejar atrás al líder. Pero sí pasó algo que puede contar desde el miércoles cuando se encuentren las cuatro jornadas de gran montaña con las que terminará el Tour en los picos alpinos: Muy seguramente Froom no contará en los momentos definitivos con el colombiano Sergio Luis Henao, quien cedió terreno este domingo, agotado por el magnífico trabajo que ha realizado en favor del líder. ¡Y buena falta que le va a hacer!