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hace 20 horas

La Casa del Ciclista queda en Antioquia

Mauricio Ardila, ex corredor profesional, tuvo la iniciativa de construir un espacio en Santa Elena, ideal para que los pedalistas tengan un refugio en el que se combinan el deporte con la tranquilidad de la naturaleza. Esteban Chaves, Rigoberto Urán, Egan Bernal, entre otros, han estado en el lugar.

Mauricio Ardila, el dueño de la Casa del Ciclista, en Antioquia. Archivo Particular

Cuando su esposa Paula vio el lote que Mauricio Ardila compró en Santa Elena soltó una frase a manera de orden, también de regaño y de reclamo. “Eso es un tierrero, maluco y faldudo. ¡Qué estabas pensando!”. Pues lo que pensaba Ardila, en ese entonces corredor del equipo Rabobank holandés, era tener un lugar en el oriente antioqueño, enclaustrado en las montañas, a más de dos mil metros de altura y cercano a caminos serpentinos evitados por muchos y buscados por los ciclistas de la región.

Un espacio perfecto para descansar, para alejarse de la ciudad, entre yarumos, guayacanes amarillos y pinos. Con una vista tan limpia en el horizonte que se puede divisar de un lado Rionegro y del otro la piedra de El Peñol. Montañas y más montañas, unas tras otras, acomodadas de manera simétrica, con verdes de todas las tonalidades (manzana, esmeralda y turquesa). (Vea aquí: Así es La Casa del Ciclista)

“Porque uno busca la naturaleza”, le dice Ardila a El Espectador antes de continuar el relato de cómo nació la idea de crear una casa en medio de la nada, hoy conocida como la Casa del Ciclista.

“Vivía en España con Rigoberto Urán y siempre que veníamos no teníamos dónde entrenar. Con unos ahorros la construí y empezamos a concentrar semanas, hasta meses antes de afrontar las carreras en Europa”, recuerda.

El italiano Matteo Carrara vino, quedó encantado con la calma, el sosiego de la región, y apoyó la iniciativa. “Le gustó por la paz que tenés al descansar, por entrenar en la altura para mejorar la capacidad pulmonar”. Tener cerca la subida a Palmas, el empinado trayecto de Río Calderas y el ascenso a Piedras Blancas hizo que el terreno fuera estratégico, llamativo y muy cómodo. “El año pasado Járlinson Pantano vino un mes para preparar el Tour de Francia. Y tuvo todas las comodidades: un lugar para hacerle mantenimiento a la bicicleta, masajistas y acompañamiento en varios trayectos. Esa es la gran diferencia con un hotel, porque nosotros sabemos lo que necesita un profesional y podemos brindárselo”.

Primero fue la casa principal, con cuatro alcobas, que alberga a más de 15 personas. De hecho, antes de la Colombia Oro y Paz de este año, todo el equipo del Orgullo Antioqueño estuvo hospedado durante dos semanas. “No tiene que bajar a Medellín, que eso a veces desgasta. Acá se aleja uno de todo y sólo piensa en montar”. En toda la entrada hay una cabaña independiente para seis personas que da a un pequeño bosque, una montaña que Ardila ha ido forestando y que de a poco se va llenando de árboles que evitan que los rayos del sol fuerte pasen.

Jonathan Vaughters, director general del Education First, equipo de los colombianos Rigoberto Urán, Julián Cardona y Daniel Felipe Martínez, destacó las condiciones privilegiadas que hay en Colombia para prepararse en altitud. “Hemos pensado en venir el próximo año a hacer una concentración del equipo en el oriente antioqueño porque realmente hay unas excelentes carreteras, grandes facilidades para el equipo y lo mejor de todo es que logramos entrenar a cerca de 2.600 metros, sin necesidad de estar en las frías montañas de Europa en el invierno. Creo que los ciclistas nacidos acá son afortunados por tener lugares como estos para rodar. Rigo nos ha mostrado muchas de sus rutas de entrenamiento y son verdaderamente extraordinarias. Además algo que es muy bueno es el ambiente de ciclismo que hay y el apoyo de la gente cuando lo ven a uno por las carreteras”, comentó.

En este mismo sentido, Dave Brailsford, director del equipo SKY, el mejor del mundo, confesó que es posible que teniendo en cuenta la cantidad de colombianos que hay en su equipo, hagan una concentración en estas tierras, ya sea en el oriente antioqueño o en Boyacá, en donde también acostumbran a prepararse Nairo Quintana, los primos Henao y Egan Bernal. “Sería una buena idea venir a Colombia porque acá conseguimos unas condiciones que en pocos lugares encontramos. Un clima agradable y una altitud que es buena para nuestros ciclistas”, mencionó. También destacó que sería posible que viniera Chris Froome, el mejor ciclista del mundo. “Los colombianos del equipo le han contado a él las maravillas de este país. Estoy seguro que él querrá venir”.

El año pasado, Esteban Chaves trajo a dos de sus compañeros en el equipo australiano Orica, Damien Howson y Samuel Bewley, quienes estuvieron entrenando dos semanas cerca a Paipa.

Para todos los gustos

“Y no sólo les apostamos a los profesionales, también al que quiera venir a conocer, a hacer ciclismo turístico, por trochas, por carreteras, por todo lado”, agrega Ardila. La idea gustó tanto, que se desbocó la demanda sin tener bien establecida la oferta. Con menos de un mes de creada, la cuenta de Instagram ya tenía más de 2.500 seguidores, y los mensajes empezaron a llegar sin control, de gente preguntando tarifas, de corredores indagando por los planes, de toda una comunidad pidiendo cupo en el espacio ideal para practicar este deporte.

“No sabíamos qué hacer porque la respuesta fue más rápida de la esperada, entonces con mi hermano Fader le pusimos un alto a la cosa para tratar de armar mejor todo y poder cumplir unas metas”.

El avance ha sido lento, pero seguro. Entre la casa principal y la primera cabaña ya hay una estructura metálica que en pocos meses será otro refugio. Sala, comedor, cocina, dos baños y dos habitaciones. En otras palabras: ocho personas conviviendo cómodamente.

“Tengo muchos amigos en el exterior que estarían encantados de venir, más con la Colombia Oro y Paz. Por ejemplo: la gente del equipo Sky y del Movistar quedó encantada con las carreteras, con el respeto de los aficionados por el ciclista y no dudo que antes de una competencia vengan y hagan la pretemporada en Antioquia”. Ardila, tercero en la etapa 13 de la Vuelta a España en 2005 y noveno en la clasificación general de ese mismo año, sabe de la dificultad que tienen muchos pedalistas para conseguir lo que parece tan fácil de hallar: un espacio inmejorable, con gente conocedora del tema y en medio de la geografía indicada, con el silencio necesario para que el trabajo diario se convierta en placer.

“Usted mira para un lado, después para el otro, y se da cuenta de que no necesita nada más. Sólo una bicicleta y ganas de salir a montar”. En la tranquilidad de las colinas bien redondeadas de Santa Elena, lejos del bullicio de Medellín, sigue creciendo la Casa del Ciclista, un proyecto diseñado para que los profesionales del World Tour se animen, a través del voz a voz, y vengan a una de las topografías más adecuadas de Colombia. Y para que el aficionado experimente, por un tiempo, lo que es ser un corredor profesional.