La consagración de Fernando Gaviria

El pedalista antioqueño ganó cuatro etapas en la carrera rosa y se consolidó en la élite mundial de los velocistas, que sin embargo, ya lo veía con respeto. Este domingo subirá al podio en Milán, como campeón de la clasificación por puntos.

Fernando Gaviria, ganador de cuatro etapas en el Giro de Italia, que termina hoy. / AFP

Fernando Gaviria lleva dos semanas soñando con este día, el domingo 28 de mayo. Si no ocurre nada extraordinario, el ciclista paisa, de 22 años de edad, subirá al podio en Milán para recibir la camiseta morada que lo acredita como campeón de la clasificación por puntos del Giro de Italia, su primera gran carrera, la de la consagración.

A decir verdad, ni siquiera se lo había imaginado. Entre sus planes, antes de viajar a la isla de Cerdeña para la salida de la edición del centenario, estaba ganar un par de etapas y codearse en una prueba de tres semanas con embaladores de la talla de Andre Greipel, Caleb Ewan, Sacha Modolo, Sam Bennett, Jakub Mareczko, Giacomo Nizzolo y Jasper Stuyven, entre otros.

Sus antecedentes indicaban que tenía condiciones para hacerlo. Fernando se formó en la pista, en donde aprendió los secretos para dominar la bicicleta y adelantar rivales a altas velocidades.

Fue campeón suramericano, centroamericano y del Caribe, y panamericano en la madison, la persecución por equipos y el omnium, la prueba más completa de los velódromos, en la que se suman puntos a lo largo de seis competencias.

Aunque desde 2013 incursionó con éxito en la ruta, con medallas de oro en Juegos Bolivarianos y Panamericanos, fue en 2015 cuando se dio a conocer en la élite del ciclismo profesional.

Se impuso en dos etapas del Tour de San Luis, en Argentina, superando en ambas ocasiones nada menos que al británico Mark Cavendish, el mejor embalador de los últimos años.

No pasó mucho tiempo antes de que los equipos más importantes del Pro Tour se fijaran en él. Firmó con el Quick-Step, con la condición de que lo dejaran terminar el ciclo olímpico, en Río 2016.

En su primera temporada en Europa logró nueve victorias y le quitó protagonismo a Cavendish, quien era compañero suyo y decidió buscar una nueva escuadra.

A los Olímpicos llegó como favorito, tras coronarse campeón mundial del omnium, pero comenzó mal y al final apenas logró un cuarto puesto. El resultado hubiera sido satisfactorio para cualquier pedalista, pero Fernando quedó decepcionado. Días después aseguró que ese había sido su “retiro de las pistas”, pues además sabía que su futuro deportivo y económico estaba en las carreteras.

Al Giro 2017 llegó como candidato a pelear las etapas planas, esas en las que generalmente hay llegadas masivas. La primera oportunidad se le fue porque no tuvo piernas para superar a Greipel, ganador en Tortolí. A pesar de que cruzó la meta en la cuarta posición, quedó frustrado.

La revancha, menos mal, llegó al día siguiente en Cagliari, a donde llegó en un pequeño grupo y salió triunfador luego de un extraordinario trabajo de su compañero Maximiliano Richeze, especialista en abrirle espacios y dejarlo en punta a 150 metros de meta.

Como si fuera poco, Gaviria se vistió de líder de la prueba. Con la maglia rosa puesta, ni siquiera pudo dormir de la emoción.

Luego cedió el liderato, pero no el protagonismo. Su segundo triunfo, en Messina, fue más contundente. Tuvo tiempo incluso para levantarse del manillar y abrir los brazos.

Dos días después, en la llegada al Alberobello, entró mal acomodado a la última curva y perdió ante Caleb Ewan. El segundo lugar le dejó buenas enseñanzas y el liderato de la clasificación por puntos, que se le entrega desde 1966 al mejor de la carrera, no por tiempo, sino por orden de llegada entre los 15 mejores de cada etapa, con mayor puntuación en las etapas llanas que en las de alta y media montaña.

Ya vestido con la Maglia Ciclamino comenzó a pensar en pelear ese título. Ganó dos etapas más, la 12 y la 13, que lo convirtieron en el primer colombiano en ganar cuatro fracciones en una misma edición de una gran vuelta.

Se hizo inalcanzable en esa clasificación, pero para poder celebrar tenía que terminar la carrera, en Milán.

Y esta semana de montaña se dedicó a rodar en el gruppetto que arman los pasistas para ir a menor ritmo pero llegar dentro del límite de tiempo establecido por la organización.

Será un sueño estar en el podio. Lo voy a disfrutar. Es como mi graduación como profesional”, admitió el paisa, nacido en La Ceja, cuyo nombre estará al lado de leyendas del ciclismo como Francesco Moser, Giuseppe Saronni, Eddy Merckx, Mario Cipollini y Mark Cavendish, los más ganadores de esa especialidad en el Giro.

Su objetivo, sin embargo, será seguir ganando etapas. “Tiene apenas 22 años y un gran futuro. Si se cuida puede llegar a batir muchos récords, porque además está en el equipo indicado para pulirse como embalador”, advirtió hace unos días Alessandro Petacchi, quien obtuvo 48 triunfos entre Giro, Tour y Vuelta.

Tratar de conquistar las clasificaciones por puntos en Francia y España no está en sus planes. De hecho, solamente dos pedalistas lo han logrado en la historia. el francés Laurent Jalabert y el belga Eddy Merckx.

 

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