Publicidad
4 Sep 2021 - 1:08 a. m.

La estampa final: el mejor Primoz Roglic de todos

Esta es la versión más poderosa del esloveno, que alcanzará su décima victoria en la temporada, pero antes deberá mirar a los ojos una etapa diseñada para estrellarlo con sus peores demonios.
Thomas Blanco

Thomas Blanco

Periodista Deportes
Roglic, como siempre, ultraprotegido por su equipo.  / Jumbo Visma
Roglic, como siempre, ultraprotegido por su equipo. / Jumbo Visma

A Primoz Roglic le han pasado cosas malas en los últimos días de las carreras, curiosamente todas en suelo francés. Casi le pasa el año pasado en la última etapa competitiva de la Vuelta a España, cuando Richard Carapaz estuvo a 15 segundos de quitarle el título de las piernas en La Covatilla. Sufrió, pero le alcanzó. Los fantasmas que tuvo en la Critérium Dauphiné de 2020, cuando se vio obligado a retirarse el último día y cederle el trono a Daniel Felipe Martínez. Un mes después repitió la dosis cuando Tadej Pogacar le arrebató el título del Tour de Francia en la contrarreloj del último día, en una de las actuaciones individuales más sublimes que se han visto en la historia del ciclismo. Y este año, en la París-Niza, carrera que dominó sin pudor ganando tres etapas, el último día, cuando todo estaba resuelto, tuvo dos caídas y se quedó sin compañeros... todo se volvió a ir a la borda.

Hoy, aunque falta la contrarreloj de mañana, es esa “última etapa” para el esloveno, porque el que quiera arrebatarle el título deberá llegar con dos minutos de ventaja a la crono. Salvo un hecho extraordinario, como el que pasó en la París-Niza, el actual campeón olímpico de contrarreloj celebrará su tercer título consecutivo en la Vuelta a España.

Primoz ha ganado tres etapas en esta Vuelta de varias formas. Llegando al embalaje aprovechando su potencia, capturando la fuga a escasos metros de la meta con esos ataques matemáticos o con esa escapada de 60 kilómetros que lideró con Egan Bernal en Lagos de Covadonga, en una función digna de los años 80. El sprinter de montaña también es capaz de ganar desde lejos, desde muy lejos.

A principios de año, tras el training camp del Jumbo Visma en Tenerife, su compañero George Bennett fue contundente: vio al mejor Primoz Roglic de todos. Los números, la fortaleza mental y la determinación estaban en el punto más alto que le había visto. No se equivocó: el esloveno es el segundo ciclista con más victorias (9) -pronto 10- en 2021, solo lo supera su compatriota Tadej Pogacar con 12.

Lea: La incursión de Camilo Ardila en el ritmo World Tour

Corre de manera más cerebral, confiando en su cadencia y en su equipo cuando entra en aprietos. Pero también muy despierto cuando de coger la rueda elegida se trata, como la de Bernal en Covadonga. Ha hecho una carrera de 10 puntos, también escoltada por su equipo, que ha estado con hasta seis efectivos en los momentos importantes. Y con un Sepp Kuss que estaba bordeando el podio que completa Miguel Ángel López a 2:53 de Roglic.

En España se debate si Primoz ya puede catalogarse como el mejor ciclista en la historia de la carrera. Igualará el registro de tres títulos del suizo Tony Rominger, quien también los ganó al hilo, y el español Alberto Contador. Solo quedará uno por debajo de Roberto Heras, un hombre tan, pero tan desprestigiado por sus largos expedientes con el dopaje.

Pero bueno, antes Roglic deberá sortear una etapa 20 tramposa que parece fabricada para que él se mire frente a frente con los infiernos de sus últimos días. La costumbre dicta que el último día con dificultad de una Vuelta a España debe pasar por el Angliru o el alto de La Covatilla, este año se fueron de creativos y quisieron salir con algo distinto...

En la planificación del libro de ruta el director de la Vuelta, Javi Guillén, llamó al legendario excorredor español Óscar Freire.

-Muy buenas Óscar, este año quiero salir con una etapa muy, muy dura, pero en Galicia, ¿sabes de algún lugar que cuadre?

-Pero claro. A por ello.

Una vez pasen la mitad de la etapa de 202 kilómetros con llegada al alto de Castro de Herville, los pedalistas deberán enfrentarse a más de 3.200 metros de desnivel positivo repartidos en 90 kilómetros en los que no hay más de un metro de terreno plano. “Para el que no conoce el terreno, esta etapa es una trampa”, reconoció Freire en entrevista con el portal Cycling News. Y agregó que el clima, sea el que sea, lo dinamitará todo: “Vean, si llueve habrá caos. Y si hay sol habrá terreno de sobra para sacudir a los líderes y obligarlos a que se queden sin gregarios en algún punto”.

El español los comparó con los últimos 100 kilómetros de uno de los cinco monumentos del ciclismo, la Lieja-Bastoña-Lieja. “Solo que más duros”.

Lea: Ser velocista en Colombia: ¿una mala idea?

El día en el que Miguel Ángel López, que tras su triunfo en la etapa reina casi que aseguró su lugar en el podio, deberá ratificarlo manteniendo la diferencia de 1:43 que le lleva al australiano Jack Haig, que milita en un equipo radiactivo como el Bahrain, capaz de destruir una carrera en una etapa peligrosa como la de hoy. Y más adelante saldrá Enric Mas, a 2:30 de distancia de Roglic en el segundo lugar, a buscar una emboscada de aquellas en la que necesitará sacarle al menos cuatro minutos de ventaja para hacerse ilusiones con el título. Parece imposible.

Parece imposible mover a Primoz Roglic en un último puerto de 9,7 kilómetros al 4,9 %, en el que si él llega con buenas piernas podrá ser suyo para definirlo al embalaje con los escaladores.

Las tres etapas que ganó Magnus Cort, las dos de Michael Storer (la revelación de la carrera y líder de la montaña), el respeto que se ganó el equipo Intermarché defendiendo el inesperado liderato que agarró Christian Eiking en una fuga, la valentía y diversión de Egan Bernal en una carrera en la que no vio su mejor versión, y la autoridad y madurez del mejor Primoz Roglic que hemos visto.

Síguenos en Google Noticias