Viene de ser campeón de los jóvenes en la Vuelta a Colombia

La eterna curiosidad de Jhojan García

El nacido en Fusagasugá es el nuevo gran fichaje del Caja Rural español. Es primo de Iván Sosa y uno de los máximos prospectos del ciclismo colombiano, pero debe sortear a quien a veces es su peor enemigo: él mismo.

Éder Garcés- Fedeciclismo

Una de las cualidades imprescindibles de las personas extraordinarias es la curiosidad. Esa necesidad recurrente de ir más allá que el resto. No conformarse, salirse del molde, escarbar un poco más, seguir aprendiendo.

Esa es la principal virtud de Jhojan García, el nuevo pedalista colombiano en el ciclismo europeo. El nacido en Fusagasugá hace 21 años es el nuevo fichaje del Caja Rural, uno de los equipos más prestigiosos del ciclismo español. Una escuadra colombianizada por la presencia de Alejandro Osorio y Juan Fernando Calle. Además cuenta con el ecuatoriano Jéfferson Cepeda.

“Es un tipo introvertido, pero que a la vez quiere saber mucho de él, conocerse. Tiene hambre de sobresalir y es muy inquieto: le gusta mirar los números, su potencia. Es muy estricto y persistente con ese conocimiento. Pregunta mucho, que cómo le fue en los tests, si subió su rendimiento, en fin”, admite Luis Fernando Saldarriaga, uno de sus formadores junto a Óscar de J. Vargas en el equipo juvenil 4-72 y el Manzana Postobón.

Es primo de Iván Sosa, ciclista del Team Ineos. Empezaron a montar juntos en los ciclopaseos entre los cinco primos de la dinastía Sosa que hacía el tío Joaquín, quien además era profesor de educación física. Y atrás de él, como una sombra, estuvo en moto Orlando García, su papá.

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“Le debo todo a él. Siempre pegado a mí haciéndome tras moto. Fueron muchos aguaceros juntos”, apunta Jhojan. También a Beatriz, su madre, profesora de primaria en el colegio Antonia Santos de Fusa. “Siempre me tenía los uniformes limpios, me cuidaba con la comida y me curaba las heridas de las caídas”.

Eso sí, por su vocación de educadora, el estudio no fue negociable. “No era el más pilo en el colegio, pero con mi mamá encima tocaba hacer todas las tareas (risas). Y yo que acababa de estudiar a las 12 del día para irme en la tarde a montar bici sin hacer las tareas”.

El comienzo fue difícil de pavimentar. Su papá tuvo que rebuscarse los recursos para llevarlo a las carreras. “En Fusagasugá no había muchos equipos, no era fácil. A los padres les toca tener dinero para llevar a sus hijos y conseguir cupos. Mi papá fue de puerta en puerta. La gente de Fusa me apoyó con recursos. Así fui oro en los Intercolegiados Nacionales y tercero en la cronoescalada en 2014”. Con esa mano de sus vecinos logró conseguirse un asiento en la Liga de Cundinamarca. También brilló: ganó la Vuelta al Futuro. Fue el mejor de los 230 corredores.

Ese año fichó junto a un tal Sergio Higuita con la escuadra juvenil 4-72, filial del Manzana Postobón. Una estructura en la que ambos se formaron como ciclistas profesionales. Dos años después, en 2016, se consagró campeón de la Vuelta al Porvenir. “El equipo fue un lugar en el que les apostaron a los jóvenes. Ahora Sergio y yo estamos corriendo con los mejores del mundo”, dice.

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Es oriundo de la misma tierra de Lucho Herrera, ganador de la Vuelta a España y otro de sus consejeros. “El siempre va a tomar tinto los domingos a la Aguadita, un caserío abajo del Alto de San Miguel, y me lo encontraba entrenando. Me empezó a dar consejos y más adelante me invitó a almorzar. Ha estado muy pendiente de mí”.

Su salto al ciclismo europeo se dio representando al país en el Tour de l’Avenir, considerado como el Tour de Francia para menores de 23 años. El gerente del Caja Rural conversó con él. La octava casilla en la clasificación general de la competencia fue la certificación de su fichaje. ¿Su primer gran objetivo en Europa? Correr la Vuelta a España.

“Tengo 21 años, hay que seguir aprendiendo. Soñamos con tener la tarjeta de invitación para estar en la Vuelta, pero para eso toca hacer un muy buen principio de temporada. Ojalá llegue un triunfo, y por qué no, soñar para 2021 con llegar a un equipo World Tour”.

Sabe que primero hay que afinar detalles, que son los que marcan diferencias. Todos giran en torno a la parte mental, porque las condiciones fisiológicas y la relación vatios por kilogramo que marca lo catalogan como un escalador con un futuro prometedor.

“Creo que le falta experiencia en sortear algunas dificultades en competencia. En el momento de selección de los favoritos, necesita un poco de chispa en la toma de decisiones, pero creo que a medida de que forme su carácter los resultados se le van a ir dando. Es un gran ciclista”, añade Saldarriaga.

La curiosidad a veces puede ser sinónimo de impaciencia, de obsesión por sobresalir. Esas pueden ser las espinas de los inquietos, la delgada línea a la que entrará Jhojan García, un escarabajo que nació para ir más allá. “Espero estar en cuatro años peleando un Tour de Francia”.

Thomas Blanco- @thomblalin

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